Hacer de la ciencia una lengua común

Forjando voluntades, un espacio organizado por las Brigadas Técnicas Juveniles, busca alentar el interés de los más bisoños por el cercano mundo de la física, la química, la matemática y la biología

Autor:

Juventud Rebelde

Las ciencias puras despiertan en no pocas personas determinadas reservas, quizá resultado de ese manido estereotipo que identifica al científico con el aislamiento y la despersonalización, y lo coloca en una categoría de ermitaño con visión de túnel, que habla en un idioma poco entendible, siempre alienado entre probetas, ecuaciones y tubos de ensayo.

Pero solo basta con proponernos una aproximación a este mundo, para darnos cuenta de que la física, la química, la matemática y la biología pertenecen a un universo mucho más cercano de lo que creemos.

Siguiendo esta máxima, el proyecto Forjando voluntades, organizado por las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ), busca incentivar a niños y jóvenes por el mundo de la ciencia, y exponer a todo el público participante la labor de diferentes centros de estudio e investigación del país.

Hace unos días este proyecto tomó por asalto los terrenos de la habanera Quinta de los Molinos, donde radica el Instituto de Tecnologías y Ciencias Aplicadas (Instec), y allí reunió a personas de diferentes edades, en busca de despertar, o simplemente de dar ánimo al «bichito» científico que todos llevamos dentro.

Allí estuvieron la Universidad de La Habana (UH) y su Centro de Biomateriales, la Academia de Ciencias de Cuba, el Centro de Inmunología Molecular, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, el Instituto de Ciencia y Tecnología de Materiales (IMRE), el Instituto Superior de Diseño y la Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría, entre otras instituciones.

Los visitantes, en su gran mayoría, fueron muchachos de la enseñanza preuniversitaria, y entre ellos se contaron no pocos integrantes de las preselecciones asociadas a diferentes ciencias, quienes se preparan en el IPVCE Vladimir Ilich Lenin para representar, primero a su provincia, y luego a su país, en concursos y olimpiadas a nivel internacional.

Tal fue el caso de Sofía Albizu (La Habana, 10mo. grado, Matemática), Rafael Rodríguez (Matanzas, 12mo., Química), Jezzer González (Villa Clara, 11no., Informática) y Helen Rosabal (La Habana, 12mo., Biología), quienes compartieron  impresiones con JR acerca de la actividad.

«No es lo mismo la teoría que ver las reacciones en vivo, delante de uno», expresó Rafael, luego de presenciar la reacción conocida comúnmente como «bomba de dihidrógeno», realizada en conjunto por el profesor Josiel Barrios, del Instec, y algunos estudiantes de primer año de la carrera de Química.

Helen confesó sentirse muy a gusto en un lugar dispuesto para que el alumno aprenda e intercambie con especialistas que trabajan día a día haciendo ciencia.

El ingeniero Osmel Cruzata, del IMRE, explicó que se trata de hacer de la ciencia una lengua cotidiana, próxima a todos.

Para cerrar la jornada, el proyecto Delta, encabezado por varios profesores de la Facultad de Matemática y Computación de la UH, combinó de manera inteligente y divertida, como ya es costumbre, dos componentes indispensables en la vida diaria: la ciencia y el humor.

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