El verano en 3D

Una sala de cine en tres dimensiones se inscribe en las preferencias de los pineros este verano

Autor:

Roberto Díaz Martorell

NUEVA GERONA, Isla de la Juventud. — Aunque el disfrute de la playa continúe al frente de las opciones veraniegas en Isla de la Juventud, la sala de cine 3D en las instalaciones del cine Caribe incrementa su índice de audiencia.

Aylín Prendes Blanco, directora del Centro Municipal del Cine en Isla de la Juventud, comentó a JR que a pesar de que la instalación está en medio de un proceso inversionista, logran brindar el servicio con la mayor calidad posible, ahora con 20 gafas. «Desde el 1ro. de julio a la fecha hemos tenido gran afluencia de público, sobre todo en las dedicadas a los niños en cada tanda», dijo.

Según Prendes Blanco, esta opción incluye en verano una película diaria para los infantes y la de los mayores se renueva los viernes. «Además, en el horario nocturno proyectamos los filmes cubanos de estreno que están ahora en el circuito, entre los que destaca Últimos días en La Habana, de Fernando Pérez», explicó.

El arsenal fílmico de la sala pinera cuenta con unas 200 películas en 3D, tanto para niños como para adultos. Entre las sugerencias de los asistentes —confirma Prendes Blanco— está cambiar el aire acondicionado por otro más potente», indicó.

De los Lumiére a los cines cubanos

La inquietud por dotar con la tercera dimensión al cine se remonta casi a su surgimiento. En 1890 se realizaron las primeras pruebas técnicas de lo que sería el sistema digital 3D; y en 1922 se estrenó sin éxito el primer largometraje en 3D: The power of love.

Como se sabía que el cerebro creaba la sensación de tridimensionalidad sumando las dos imágenes que recibía a través del ojo izquierdo y del derecho, el problema consistía en hallar una solución técnica que permitiera proyectar esas dos imágenes de forma separada para que el cerebro las uniera.

En la actualidad, el proceso se genera cuando el proyector digital del cine reproduce las imágenes del ojo izquierdo y derecho a 144 cuadros por segundo, intercaladamente. Para ver la imagen y decodificarla, se necesitan lentes especiales.

En los últimos años ha aumentado significativamente el número de salas a nivel mundial con esta tecnología.

La política del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos al respecto consiste en abrir nuevos espacios en toda la Isla en correspondencia con el financiamiento necesario para adquirir el costoso equipamiento técnico. En La Habana existen varias salas, y hay otras como la del Multicine Casablanca, en Camagüey, y la del Rialto, en la ciudad de Santiago de Cuba.

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