La fuerza de la unión

La unión de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el pueblo ha sido decisiva para la desobstrucción de las principales vías camagüeyanas, así como para la higienización de instituciones imprescindibles, como hospitales y hogares de ancianos

Autor:

Liudmila Peña Herrera

CAMAGÜEY.— Poco a poco, el reparto Villa Mariana, de la cabecera provincial, va tomando sus matices originales, aunque con menos verdor y alguna que otra afectación en las viviendas, sobre todo en las cubiertas. Después de Irma, el barrio ubicado en la zona conocida como Camino del Acueducto, quedó prácticamente obstruido.

Dice Isabel González que «esto estaba feísimo antes de que llegaran los militares. Y aunque vecinos como los Fals Torres sacaron sus escombros y recogieron cuanto pudieron, no fue hasta que arribaron los dos pelotones de una brigada de las FAR de apoyo al Consejo de Defensa Provincial, que la zona «cogió forma de nuevo».

Integrada por soldados del Servicio Militar Activo, esta brigada unió sus fuerzas a las del pueblo en las labores de recuperación no solo en ese sitio, sino también en el hogar de ancianos cercano al parque Finlay y en la vía que conduce al Hospital Provincial Amalia Simoni.

Entre aquellos muchachos de uniforme verdeolivo y cascos amarillos, sobresalía el soldado Raudel Hechavarría, de 19 años. Por más señas, hijo de campesinos y natural de la zona rural de Conquista, en Florida, donde todavía no tenían electricidad cuando lo encontramos cargando troncos y cortando ramas. A pesar de que la casa familiar perdió el techo, este joven aseguró sentirse «orgulloso de poder acompañar a sus coterráneos a recuperarse pronto».

«Quienes ahora recogen la basura dejada por Irma, son los mismos que días antes llevaron a cabo la evacuación de los habitantes del reparto Saratoga, ante el peligro de inundaciones por la crecida del río Hatibonico», cuenta el teniente coronel Raudel Rivera Borges, jefe de la brigada, quien resalta la disposición de los miembros de las FAR de «estar allí donde el país les convoque».

Así como en las calles agramontinas se dan la mano militares y civiles en un esfuerzo por restablecer la higiene comunal, en las unidades afectadas del Ejército Oriental, y específicamente en la Región Militar de Camagüey, tanto oficiales como soldados se empeñan en reparar los daños e higienizar cada área.

El sargento de tercera Raúl Ernesto Gort ya había ayudado a desobstruir varias avenidas y vías fundamentales de la ciudad, cuando lo vimos machete en mano, arremetiendo contra un tronco de caoba hondureña para, un instante después, lanzarlo a un camión. Según explicó el mayor Darlio Blanco, de los árboles maderables derribados han hecho una clasificación de sus partes, de manera tal que se puedan utilizar para sustituir las puertas y ventanales afectados por el meteoro.

En tareas similares trabajan los miembros de la Escuela de Preparación para la Defensa Raúl Suárez Gayol, donde ya están aseguradas nuevamente las condiciones de vida para los soldados y se terminan las áreas de parqueo. Todas estas acciones desplegadas en la región militar, están encaminadas a garantizar el pronto reinicio del segundo período de instrucción del año de preparación para la defensa 2017.

A la provincia de Camagüey llegamos por aire, desde Holguín, gracias al apoyo de la Fuerza Aérea; y pudimos comprobar, en tierra, cómo la unidad de nuestro pueblo uniformado puede hacer que los despojos causados por Irma se dejen atrás para reanudar la vida cotidiana, con la experiencia que implica haber enfrentado y vencido otro huracán.

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