Después de Irma: Camagüey visto desde el cielo

A bordo de un helicóptero de la Fuerza Aérea, las imágenes perturban por su crudeza, pero constituyen también un nuevo reto para los habitantes de la tierra de los tinajones

Autor:

Liudmila Peña Herrera

El huracán Irma, dejó a su paso por la provincia de Camagüey, no pocas afectaciones y miles de historias por contar. Desde el cielo, a bordo de un helicóptero de la Fuerza Aérea, las imágenes perturban, por la crudeza que nuestros ojos descubren y que constituyen ahora el reto, del día a día de los habitantes de la tierra de los tinajones.

Sobrevolar esa zona del oriente centro-cubano y descubrir plantaciones destruidas, hogares destechados y buena parte del territorio forestal quemado por la fuerza de los vientos, infunde al observador una impotencia indescriptible, por no poder bajar «a echar una mano», como buen cubano que es. Cuando uno se ve en frente de esa realidad las palabras –uno cree– hasta sobran: las imágenes hablan por sí solas.

El daño forestal, incluso en árboles de más de cinco décadas, muestra la intensidad con que se sintieron las rachas de viento por esta zona.


Mientras uno se va acercando a la costa del norte camagüeyano, las imágenes se tornan más cruentas.

Una de las plantaciones que mayor daño sufrió fue la caña, aunque los expertos aseguran que la que se encuentra «encamada», aun puede recuperarse.

Entre las imágenes más impactantes y que demuestran la violencia del viento, destacan las de las palmas arrancadas y desperdigadas por gran parte de territorio camagüeyano.

Naves, almacenes y otros espacios estatales fueron severamente afectados, fundamentalmente en sus cubiertas.

El fondo habitacional de la ciudad cabecera no fue de los más afectados por el huracán, al contrario de territorios costeros como Esmeralda, Nuevitas y Santa Lucía.

Las presas camagüeyanas lograron acopiar cerca de un 30% de llenado, según datos preliminares aportados por los medios de prensa del territorio.

Fotos: Liudmila Peña

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