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Un abrazo en medio del llanto

Indescriptibles han sido las muestras de solidaridad ante el hondo dolor que embarga a Holguín por la pérdida física de más de 60 de sus hijos. JR intenta reflejar, respetuosa y sinceramente, el sentimiento de su pueblo

Autor:

Liudmila Peña Herrera

HOLGUÍN.— Hay días, como estos, en que una no sabe si la palabra precisa está puesta en el lugar que debe, si con lo que se dice o se escribe, una logra apaciguar el dolor o lo acrecienta. Cuba está de luto, conmocionada y triste. Hay gente que llora a un ser querido —o a varios—; otras, rezan; algunos callan y, en su silencio, abrazan a los vecinos que no encuentran espacio para abrigar tanta congoja; o se mudan a las casas de los dolientes, para ocuparse de lo que las lágrimas no les permiten hacer.

Hay un acompañamiento que va más allá de la presencia física: se nota en los ojos, en las manos que aprietan otras manos, en el café recién colado para los que llegan… En todo.

En la calle no se habla de otra cosa; no por morbo, sino por dolor. Los hogares de quienes sufren la pérdida de uno o varios familiares, así como de aquellos que se sostienen en la fe de la recuperación de las sobrevivientes, se mantienen repletos de gente solidaria.

Así ha sido en esta provincia desde que se conociera la noticia del fatídico accidente de avión que cobrara la vida de un centenar de personas, entre ellas, más de 60 holguineros, provenientes de casi diez municipios.

En el reparto Vista Alegre, zona de residencia de Nelson Casanova Torres, delegado de la circunscripción, la comunidad se unió al pesar de dos familias que sufren la pérdida de sus hijos, prodigando todo tipo de ayuda.

«Sin que importara el saldo que pudiesen gastar, los vecinos les prestaron sus celulares a los familiares para buscar información sobre sus parientes. Cuando recibimos la confirmación del Puesto de Mando Nacional, nos unimos y fuimos hasta la casa de la familia más cercana del niñito que había quedado huérfano. Así estuvimos durante la noche del viernes, prestando atención a esos familiares, al tanto de lo que necesitaran», contó Casanova.

Jorge Fernández Borges era amigo de varios de los fallecidos en el reparto Zayas, donde vive. El muchacho cuenta que, a pesar de la consternación, muchos jóvenes han estado  pendientes «de todo lo que podamos hacer, o lo que haga falta para ayudar a consolar a los padres de nuestras amistades».

En medio de su preocupación por el destino de su hija Maylén Díaz Almaguer (19 años), una de las sobrevivientes, su madre, Marilín Almaguer, agradeció el apoyo de sus vecinos y las incontables llamadas telefónicas recibidas para brindar aliento, fortaleza espiritual o confianza en la capacidad científica del equipo médico y asistencial que la atiende en la capital.

En Holguín se ha desplegado un trabajo multidisciplinario en cada área de salud donde existen familiares que requieren de atención médica. Entre esos profesionales se encuentra el joven Kárel Álvarez, sicólogo del policlínico Manuel Díaz Legrá, quien explicó: «Estamos llegando a todas las casas de los doliente, porque sabemos que el luto es un proceso donde la persona tiene que lidiar con el dolor durante determinado tiempo, en dependencia de sus características. No están solos en estos momentos y para brindarles la atención personalizada que precisen pueden contar con nosotros».

Ese mismo sentimiento fue expresado por Julio Caballero Terrero, primer secretario del Partido en el municipio de Holguín, durante su visita a varios familiares:

«Quiero que sepan que tenemos abiertas todas las posibilidades de apoyo y de ayuda. En este momento de dolor, nuestro país ha asegurado todos los recursos para lo que se necesite y nuestra mano amiga está con ustedes», aseguró el dirigente en casa de Marilín Almaguer.

Recorrer los barrios de Holguín es comprobar cómo se vive una tristeza colectiva, que no se circunscribe a los hogares; se multiplica en las zonas wifi, en los saludos o los abrazos en las calles, en los portales o las casas repletas de vecinos que no escatiman fórmulas para expresar su sentimiento de apoyo.

Esa sensación de acompañamiento incondicional es la que ha alimentado el sosiego que, a ratos, experimenta Madelaine Mir, en medio de su profunda congoja: «Pensé en no querer vivir más, pero esta solidaridad me ha dicho que no estoy sola en mi sufrimiento. Por eso les pido a esas familias que han tenido una pérdida similar a la mía que acojan este mensaje para no desfallecer en estos momentos difíciles que estamos viviendo. A mi hija le gustaría que yo pensara así».

Desde este viernes Holguín es una ciudad de abrazos, de pésames, de tristezas… Pero no hemos estado solos: la Isla, con el pecho apretado, ha sido una sola, desde el sitio más remoto del mundo hasta el más cercano de la geografía nacional. No por gusto dos etiquetas se han repetido desde el viernes en Internet: #FuerzaHolguín, #FuerzaCuba.

En Holguín hay un acompañamiento de familiares, amigos y hasta desconocidos que va más allá de la presencia física. Foto: Liudmila Peña Herrera

En medio de su preocupación por el destino de su hija Maylén Díaz Almaguer, una de las sobrevivientes, su madre, Marilín Almaguer, agradeció el apoyo de sus vecinos y las incontables llamadas telefónicas recibidas para brindar aliento, fortaleza espiritual y confianza. Foto: Liudmila Peña Herrera

El sicólogo Kárel Álvarez aseguró que los familiares pueden contar con la atención personalizada que precisen en cualquier momento. Foto: Liudmila Peña Herrera

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