Simpatías de un pueblo que sabe hacer Revolución

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien encabezó una visita gubernamental a la provincia de Matanzas, volvió este jueves a conceptos como la necesidad de defender el buen gusto, la identidad, la competitividad, y la eficiencia

Autor:

Alina Perera Robbio

MATANZAS.-«¡Ay, qué contenta…; qué alegría…¡ ¡Viva Cuba¡». Exclamando así, una cubana hacía notar su simpatía por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien dio cumplimiento, este jueves, al segundo día de visita gubernamental a la provincia.

Siempre que se suscita un encuentro entre el Jefe de Estado y el pueblo, se escuchan frases de felicitación por la nueva responsabilidad, de vivas a Fidel, a Raúl, a la Revolución. En especial las mujeres le piden al mandatario que se cuide. Muchos toman fotografías con sus teléfonos móviles; otros le aseguran que saldremos victoriosos, en un ánimo inconfundible que aprendimos acompañados de Fidel y de Raúl; y otros muchos sencillamente se quedan con el sabor alegre de haberlo visto bien de cerca.

Hay algo profundo y sólido en ese entusiasmo que se da una y otra vez a cada paso del mandatario por los lugares más disímiles de la Isla: el pueblo, gigante y esperanzado protagonista de la resistencia, aquilata y admira la envergadura de una responsabilidad consistente en representar a millones de personas; siente que el Presidente simboliza con su esfuerzo diario la posibilidad de aunar voluntades, de dar continuidad a una Revolución que, como ha dicho Díaz-Canel, debemos de seguirla haciendo entre todos.

La emoción y la alegría fueron el sello de la visita del Jefe de Estado al Centro Histórico de la Ciudad de Matanzas, la cual cumplirá el próximo 12 de octubre 325 años. Los pasos de la visita gubernamental comenzaron en horas de la mañana por el Teatro Sauto, joya de la arquitectura y con una historia muy rica de prestigio, al punto de que en una época, quien no se presentaba allí, no había pasado en Cuba su prueba de fuego como artista.

En el lugar, muy cerca del escenario, el Presidente cubano, acompañado por el ministro de Cultura Abel Prieto Jiménez y otras autoridades, se interesó por los detalles que faltan para que el recinto sea inaugurado.

Seguidamente abrió sus puertas a la visita gubernamental la Estación de Bomberos Enrique Estrada, construcción neoclásica en la cual conviven el museo y las fuerzas especializadas que salen a trabajar en caso de cualquier urgencia. Allí Díaz-Canel fue puesto al tanto, a través de una explicación detallada, acerca de la restauración capital a la cual fue sometido el inmueble.

El Paseo Peatonal Narváez, que bordea al río San Juan, recibió a los visitantes, quienes pudieron apreciar cómo se embellecen y reaniman diversos recintos que aportarán el beneficio, entre otros, de agrupar a los artesanos del territorio. En un momento del recorrido Miguel Díaz-Canel comentó lo positivo de un movimiento de reanimación a lo largo del país, el cual, además de restaurar lo deteriorado, incluye el nacimiento de numerosas obras.

A los hijos de la ciudad matancera, a quienes se iba encontrando mientras avanzaba mirando adoquines, paredes restauradas y obras arquitectónicas, comentó Díaz-Canel que celebrarán los 325 años de un buen modo, y que no deben descuidar la forma de mantener lo que se haga.

Pasar por lugares como el Ciber Café «Entre Puentes», o la Galería de Arte «La Aurora» en la calle Medio, hizo reflexionar al Jefe de Estado sobre la importancia del buen gusto como ingrediente para la calidad de vida de las personas. Porque todo lo visto está marcado por el talento y la belleza.

Especial admiración despertó, en el corazón del Centro Histórico de la ciudad, la Sala de Conciertos José White, donde el mandatario preguntó por la sistematicidad y el buen gusto de los programas culturales que allí se presentan.

Al salir de la Sala de Conciertos Díaz-Canel caminó el Parque de la Libertad en cuyo centro se encuentra una de las estatuas más hermosas y fidedignas de José Martí. Ese recorrido tuvo lugar en medio de un pueblo que ofrecía al Presidente calurosas muestras de cariño y confianza en que Cuba, con todos sus hijos y sueños, seguirá adelante.

Espacios de valor para la economía

La visita comenzó este jueves, muy temprano en la mañana, con el arribo del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, a la termoeléctrica «Antonio Guiteras», el bloque de mayor potencia y eficiencia del Sistema Eléctrico Nacional.

Acompañado del ministro de Energía y Minas, Alfredo López Valdés, de otros ministros, y de autoridades del territorio, el mandatario pudo escuchar en voz del Director General de la Central, Rubén Campos Olmo, detalles acerca del estado actual de la importante instalación con vistas a asumir las demandas del verano, así como acerca del comportamiento de los principales indicadores de eficiencia, lo alusivo a tareas de la reparación capital programada para el año 2019, y las soluciones definitivas a los daños provocados por el huracán Irma.

En este punto de la agenda que incluyó un recorrido del Presidente por las obras en ejecución de la Central Termoeléctrica, Díaz-Canel se interesó por las condiciones en que se desempeñan los más de 400 trabajadores de un lugar clave para la vida de la Isla.

La Unidad Empresarial de Base Rayonitro, subordinada a la Empresa de Fertilizantes y Plaguicidas de Matanzas, acogió también la visita gubernamental que sostuvo un intercambio con el Consejo de Dirección. Atender la calidad de los procesos productivo, acrecentar la vocación exportadora, y aspirar a ser lo más competitivos posible, estuvieron entre las ideas compartidas allí por el Presidente cubano.

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