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Un Primero de Mayo con Camilo (+ Fotos y Videos)

El Señor de la Vanguardia compartió con los camagüeyanos la primera celebración del Día Internacional de los Trabajadores luego del triunfo de enero de 1959. A seis décadas de aquella jornada, JR rememora lo acontecido en tierra agramontina desde el testimonio de combatientes que vivieron la histórica experiencia

Autor:

Yahily Hernández Porto

Camagüey.— Hay emoción y sentimientos encontrados en sus rostros, evocaciones que median entre la nostalgia y el cariño. Para varios combatientes camagüeyanos que atestiguaron el hecho, lo sucedido aquel 1ro. de mayo de 1959 en tierra agramontina se ubica entre esas jornadas memorables que nos marcan para toda la vida. 

Elda Fexas Martínez, Ramiro López Sánchez, Antonio Agustín Fontes Carbajo, Alfredo Aguilar Fexas, Eduardo Hermilio Rivero Poza, Felipe Avilés Cossio, Rafael Dagoberto Ollet Portell y Antonio José Massía Fernández —quien actualmente reside en la capital y nos atendió en su casa habanera—, rememoran aquellas horas de Camilo con el pueblo camagüeyano, hace seis décadas, con un estremecimiento que honra y, al mismo tiempo, convida a saber.

De izquierda a derecha, Ramiro López Sánchez, Antonio Agustín Fontes Carbajo, Alfredo Aguilar Fexas, Elda Fexas Martínez, Eduardo Hermilio Rivero Poza, Felipe Avilés Cossío y Rafael Dagoberto Ollet Portel, aseveran que con la espontanea marcha del pueblo, liderada por Camilo Cienfuegos, el Primero de Mayo, de 1959, se sembró la semilla para que los desfiles por la clase obrera se convirtieran en una tradición genuina de pueblo. Foto: Yahily Hernández Porto

En marcha con el pueblo

A sus 84 años de edad Elda Fexas Martínez, combatiente de la clandestinidad, confiesa a JR que desde aquel día de 1959 se siente mucho más orgullosa de ser camagüeyana. «Se decían muchas cosas incorrectas sobre esta tierra y de sus jóvenes, y todas fueron rectificadas por Camilo en la multitudinaria concentración de pueblo que se agrupó en el Casino Campestre».

Justo en la casa de Elda, el diario de la juventud cubana conversó hace unos días con este grupo de combatientes que estuvo muy cerca del Hombre del sombrero alón no solo para compartir aquel momento de emoción y escuchar su verbo esclarecedor, sino también para fundar lo que devino una tradición como pocas en el mundo: las multitudinarias marchas del 1ro. de Mayo en Cuba después del triunfo de la Revolución.

Ramiro López Sánchez, a sus 83 años, revive aquel singular contexto de la historia de Cuba. «Hasta ese momento no se hacían desfiles. A Batista no le convenía que hubiese escenarios para la conspiración ni que estos tomaran fuerza. Los 1ro. de mayo acababan siempre en un enfrentamiento, principalmente entre los jóvenes que se atrevían a salir y el ejército de casquitos.

«El amanecer de aquel 1ro. de mayo de 1959 sorprendió a todos despiertos. La gente esperaba a Camilo. Todos estábamos atentos a su llegada y luego a su marcha. Era un mar de pueblo lo que se había agrupado para compartir con él.

Recuerdan los combatientes que la marcha arrancó de la Plaza de Méndez, lugar sagrado e histórico para los camagüeyanos, hasta alcanzar la Avenida de los Mártires. Luego bajó por calle República hasta Ignacio Agramonte. Y allí, en la céntrica Plaza de los Trabajadores, tuvo lugar una repentina parada de Camilo para decir unas palabras.

Después el pueblo enardecido tomó la calle Cisneros, para cruzar sobre el Puente de la Caridad, abordar la amplia calle que está frente a la escalinata del preuniversitario Álvaro Morell Álvarez —otrora Instituto de Segunda Enseñanza—, y por último desembocar en el legendario parque Casino Campestre, ya pasadas las 11:30 de la mañana donde Camilo pronuncíaria su discurso.

A sus 81 años, Alfredo Aguilar Fexas, combatiente del Ejército Rebelde y de la lucha clandestina, recuerda al Señor de la Vanguardia con su figura esbelta, su camisa medio abierta arriba, pero correctamente uniformado de verde olivo, y su sombrero alón, que lo diferenciaba dondequiera. «Todo el mundo decía “¡allá viene Camilo, es el que avanza al frente! ¡Mira, es el hombre del sombrero alón, el de la barba!”. Nadie como él para arrastrar a tanta gente. Saludaba constantemente, con la cabeza bien arriba y su sonrisa franca. Familias enteras lo esperaban a ambos lados de las calles. Hasta las mujeres con sus niños en brazos se sumaron a la marcha. Nunca más he visto tan lleno de pueblo al Casino».

 Antonio Agustín Fontes Carbajo, miembro del clandestinaje cubano en la lucha contra Batista y barbudo de la Sierra Maestra, explica que «Camilo alentó a no detener la marcha, a continuarla. Solo detuvo el recorrido en un momento en que sintió que debía decirle algo a ese pueblo que lo ovacionaba a su paso. Ahí fue cuando comprendí su humildad, porque otro hubiera esperado el acto, pero él no pudo. Porque para Camilo lo primero era el pueblo que estaba en la calle apoyando a la Revolución y a Fidel».

El verbo encendido de Camilo

Antonio José Massía Fernández, destacado combatiente de la Revolución, asegura que el discurso de Camilo Cienfuegos en Camagüey, aquel primero de mayo del ‘59, hace 60 años, llamó a la unidad de todos los cubanos y cubanas,hizo un acto de justicia histórica con esta ciudad, y demostró que ante aires divisorios, hay que unir fuerzas y voluntades por la Patria, por Cuba libre. Foto: Yahily Hernández Porto

Aproximadamente unos 15 minutos duró el discurso del Héroe de Yaguajay aquel 1ro. de mayo de hace 60 años. Fueron los minutos más esclarecedores que hasta ese momento habían escuchado en toda su vida, comentan los combatientes.

Felipe Avilés Cossio, quien fuera miembro del Movimiento 26 de Julio y del Ejército Rebelde, aseguró que en las sentidas palabras de Camilo nunca hubo agravio, sino un cariño inmenso por esta tierra y por todos sus hijos.

«Él con sus ideas aclaró todo lo mal dicho y mal intencionado que se decía sobre lo que ocurrió en su trayecto por los extensos parajes camagüeyanos durante la Invasión en 1958, y también desmintió a las personas que venían sembrando el falso rumor.

«El Comandante explicó, además, lo difícil de aquella travesía, y enalteció a las figuras de Alfredo Álvarez Mola y Mario Herrero Toscano, porque a pesar de sus enfermedades y de lo que padecieron no claudicaron en su tarea», refirió.

Avilés Cossio, a sus 77 años, no olvida que Camilo contó con lujo de detalles que en Camagüey, por el cerco que se le impuso a la tropa rebelde no había quién se incorporara ni quién se acercara con avituallamientos ni ayudas.

 Según cuenta Rafael Dagoberto Ollet Portell, de 82 años, combatiente de la clandestinidad y luchador en la Sierra Maestra, en su discurso Camilo «llamó por lo claro a ser disciplinados, a la cordura. Su visión política y de organización estaba definida y adelantada a su época».

Para el combatiente Eduardo Emilio Rivero Poza, Camilo mostró aquel día también su sensibilidad con todo y por todos. «Él agradeció a la mujer como parte importante de la Revolución, fue inclusivo. Y en su entusiasmo, al compartir con el pueblo agramontino, vaticinó los desfiles del 1ro. de Mayo: masivos, multiplicadores de historia y reflejo de las luchas que se avecinaban. De alguna manera él avizoró una tradición que hoy es única en el mundo», resaltó.

Si una enseñanza dejaron las palabras encendidas del Señor de la Vanguardia aquel primer día de mayo en Camagüey fue el mensaje de unidad que transmitió, destacó el combatiente Antonio José Massía Fernández. «En sus 15 minutos de discurso Camilo llamó nueves veces a la unidad. Él entendió muy temprano ese valor. Por eso decide hablarles a Camagüey y a Cuba, y aclarar determinados conceptos. 

«Todo lo que dijo fue una oratoria sentida, que llegaba al alma, que estremecía. Hizo un acto de justicia histórica con la ciudad de Camagüey, y demostró que ante aires divisorios hay que unir fuerzas y voluntades por la Patria».

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