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La gratitud no se olvida

Pediatras, imagenólogos, estomatólogos, cardiólogos, dermatólogos, oftalmólogos, angiólogos, neurocirujanos, enfermeros, sicólogos y otros especialistas de Cuba llegaron hasta los nueve departamentos del Estado Plurinacional de Bolivia para continuar escribiendo páginas de solidaridad

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

La doctora Nirza García Valdés multiplicó su nombre en Bolivia. La hija de Sara lleva su nombre porque a ella le debe la vida de su bebé. Cuando solo tenía 34 días, fue necesario atenderla de urgencia debido a una hemorragia y después de aquel día, y gracias a la donación sin reparos de la galeno, «sangre cubana» corre por sus venas.

García Valdés, especialista en cirugía general y trabajadora del hospital Carlos Manuel de Céspedes, de Granma, viajó a Bolivia con 28 años de edad para cumplir, por primera vez, misión internacionalista junto a otros profesionales de la salud. Sus primeros diez meses transcurrieron en el Centro de Salud Integral de San Buenaventura, «en precarias condiciones, a pesar de lo cual asumimos casos de tipo obstétrico, traumatológicos y de gravedad, sin ayuda, pero conscientes de que solo nosotros estábamos ahí para ofrecerles atención médica a los pobres habitantes de esa zona».

La doctora recuerda a Javier Matías, quien con 34 años sufrió un accidente y quedó con lesiones serias por haber sido aplastado por un tronco. «Tuvimos que realizarle una compleja intervención quirúrgica, pero a los diez días se encontraba casi recuperado, y su familia nos agradecía constantemente haberlo salvado, porque su padre murió en el mismo accidente, y gracias a nosotros no fueron dos las pérdidas de esa familia. Esas historias no puedo olvidarlas».

Regresa feliz a Cuba, a su barrio, con su gente. Se siente satisfecha porque el aporte de los médicos cubanos en la docencia y en la elaboración de protocolos para el manejo de algunas enfermedades deja una huella indeleble de la medicina cubana en estas tierras.

«Quedo muy preocupada porque muchos quedarán desamparados, sin poder acceder al sistema de salud privado. La gratitud no se olvida. Ansío que los pueblos de Latinoamérica se despierten, y en Bolivia, donde el Che dejó su último aliento, no puede ser diferente».

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Junto a Nirza, 223 profesionales de la salud llegaron en el primer vuelo procedente de Bolivia tras el golpe de Estado al presidente Evo Morales. Ya hoy suman 431 los colaboradores que han retornado a la Patria. Emocionados se enjugan las lagrimas en medio de abrazos porque no podrán olvidar las vivencias en la nación andina y los corazones que quedaron allá tristes, deseosos de que los médicos cubanos vuelvan.

Las licenciadas en Enfermería Maribel Ricardo y Mercedes Jiménez, quienes laboraban en el Centro Oftalmológico de Santa Cruz de la Sierra, respiran aliviadas al retornar a Cuba, «porque hemos vivido días muy difíciles, de mucha angustia e incertidumbre, de mucho dolor».

Maribel, de Holguín, estuvo cinco meses ypudiera recordar muchas historias de vida que resultan conmovedoras. «Como la del señor de 92 años que llevaba mucho tiempo con cataratas en ambos ojos, sin poder ver, y logramos que recuperara su visión. Su esposa lo llevaba de la mano y a los pocos días de la operación, nos abrazaba llorando».

Mercedes, a punto de concluir su misión en febrero próximo, se alegra de estar en casa con su familia pero no podrá olvidar las muestras de afecto recibidas por la mayoría de los pacientes. «Nunca se sabe cuán agradecida puede estar una persona a la que se le devuelve la visión hasta que esa persona te llena de elogios, de abrazos y de sonrisas».

También en un especial recodo de su memoria, la especialista en Medicina General Integral Carmen Cabalé lleva la tierra boliviana. «Los verdaderos necesitados están muy preocupados porque no saben quién los atenderá ahora. Sé que nos quieren bien por allá, porque muchos de nosotros fuimos los primeros en brindarles asistencia médica a los habitantes de esas zonas en las que estábamos. Es una realidad diferente a la nuestra».

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«Atendí a personas con historias terribles y logramos hacer las pesquisas en dos semanas; nos agradecieron mucho. Nosotros somos dadores de salud, no somos terroristas ni perseguimos conflictos», asegura la licenciada en Optometría y Óptica Adisleydis Cuba, quien rememoró para nuestro diario las acciones realizadas en la prisión de La Paz.

Y agrega: «A nosotros lo que nos interesa es llevar vida a dondequiera que podamos llegar. Hacerlo sin pedir nada a cambio y con mucho amor y entrega no es fácil de entender para muchos, pero la mayor recompensa es la sonrisa de satisfacción, el abrazo de agradecimiento, la vida misma. Eso es lo que Cuba esparce por el mundo».

Desde 2006, suman 17 684 los profesionales de la salud cubanos que han brindado su aporte en el Estado Plurinacional de Bolivia, con 73 millones 330 447 consultas médicas y 1 529 301 intervenciones quirúrgicas realizadas.

Pediatras, imagenólogos, estomatólogos, cardiólogos, dermatólogos, oftalmólogos, angiólogos, neurocirujanos y otros especialistas de Cuba han llegado hasta los nueve departamentos del país sudamericano, en 28 provincias y 42 municipios.

¿Cuántas historias de gratitud pudieran escribirse? ¿Cuántos lazos de afecto se han entrelazado durante tanto tiempo entre cubanos y bolivianos? Más páginas de vida, más páginas de emociones… las que nadie puede borrar.

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