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Historias de una travesía irregular

Los cubanos que llegan a México en un intento por ingresar ilegalmente en Estados Unidos mediante la frontera sur han perdido todo en la larga y peligrosa travesía que realizan. Así lo cuentan un grupo de los 89 que, recientemente, fueron devueltos a La Habana por el país azteca, con el propósito mayor de garantizar un flujo migratorio regular, ordenado y seguro

 

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Algunos no rebasan los 20 años de edad y duele ver las condiciones físicas en que regresan. Aunque la mayoría son hombres, es significativo el número de mujeres que descienden del avión. No pocos se cubren el rostro con las manos y casi sin fuerza tratan de responder a las preguntas de las autoridades sanitarias que los reciben para saber de su estado de salud.

Son las 11:50 a.m. y el vuelo que los trae de regreso a Cuba toca tierra. Se trata de 89 ciudadanos que se encontraban en situación irregular en México —en un intento por ingresar ilegalmente en Estados Unidos mediante la frontera sur—, y que ahora retornan en cumplimiento de los acuerdos migratorios entre nuestro país y el azteca para garantizar un flujo migratorio regular, ordenado y seguro.

«Fuimos interceptados transitando por varios estados de México. A mí me sucedió luego de recorrer más de 11 países y de poner en riesgo mi vida», nos dice uno de los viajeros después de cumplir los protocolos sanitarios, de inmigración y aduanales a los que son sometidos quienes arriban a la Mayor de las Antillas, ahora reforzados por el azote de la pandemia.

El joven de 19 años, cuyo nombre nos pidió no relevar, cuenta que la mayoría de quienes llegan a la nación azteca para continuar viaje han perdido todo en la larga y peligrosa travesía que realizan, pues, aunque salieron legalmente de aquí, se convirtieron en migrantes irregulares.

«Salí hace un año con mi hermano. Es complicado llegar a un lugar que tú no conoces, un país que habla otro idioma y que las personas te tratan y te miran diferente. En tu trayecto cuando llegas a la selva todo se complica. Empiezas a ver cosas que tú aquí ni te imaginas ni has visto: te roban, te asaltan, violan a las mujeres, encuentras mujeres embarazadas muertas…

«Cada día estuvo marcado por el temor de lo incierto», dice con la voz entrecortada. Como él, muchos de quienes son devueltos se fueron «en busca de mejoras económicas, no es nada político», y porque no pueden beneficiarse de un flujo regular de migraciones hacia Estados Unidos dada las medidas de ese país que no están pensadas en la vida de los cubanos.

«No sé por qué ellos no nos tratan como otros emigrados, ¿por qué nos ponen tantas restricciones? Yo deseo que nuestras salidas fueran normales. Ojalá que todo esto cambie algún día», señala el joven y sus certezas coinciden también con las de otros migrantes con los cuales dialogamos.

Coronel Roberto Aguilera Puig, jefe de la Unidad de Frontera de la Dirección de Identificación, Inmigración y Extranjería del Ministerio del Interior. Foto: Enrique González Díaz

Según explicó el coronel Roberto Aguilera Puig, jefe de la Unidad de Frontera de la Dirección de Identificación, Inmigración y Extranjería del Ministerio del Interior, con esta operación en lo que va de 2021 se han realizado en nuestro país 28 con 538 personas devueltas.

«Esta es la primera del año en que retornan personas que viajaron al exterior por vía aérea legal, el resto corresponde a personas que intentaron emigrar ilegalmente de forma marítima, la mayoría de ellos por el servicio de guardacostas de Estados Unidos, Bahamas y Gran Caimán».

Cada segundo cuenta

Las miradas de estas personas demuestran que la travesía para llegar a Estados Unidos cuesta caro a quienes emprenden ese viaje de forma ilegal. Foto: Enrique González Díaz

«Partí de Cuba a Trinidad y Tobago. Llevaba dos años y algo cuando decidí seguir a Estados Unidos. En ese camino tuve que atravesar por Venezuela, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala hasta llegar a México, que fue donde me detuvieron por transitar de manera ilegal por ese país. La travesía te cuesta mucho dinero.

«Para hacer ese recorrido hay que cruzar una selva donde cada segundo de tu vida cuenta por los riesgos que existen», nos dice otro de los migrantes, quien fue detenido en Veracruz. Y relata que «cada diez metros te encuentras a una persona muerta o pidiendo auxilio, entre ellas niños, y hasta tienes que dormir en casa de campaña arriesgando tu vida de una serpiente, un tigre, un león…».

Precisamente, en su ruta por países de América del Sur y Central estos 89 emigrados, como quienes deciden salir ilegalmente, son víctimas de las redes de tráfico de personas, entre otros delitos conexos, en la región y vulnerables a secuestros, extorsiones, violaciones, asesinatos…

«Me asaltaron y mi pasaporte con la bolsita del celular me lo quitaron. Cuando uno sale de Cuba nunca espera vivir cosas de este tipo, uno siempre tiene la referencia de las historias que llegan, el testimonio de otras personas, pero vivirlo en carne propia es muy duro de verdad», nos dice otro de los jóvenes que retorna, este de 26 años.

Mientras conversa señala una y otra vez a sus brazos y al pie donde están las marcas de golpes. Toma fuerza y continúa: «En esa travesía son muchas vidas las que se pierden y uno siempre sueña y piensa que le van a salir bien las cosas, pero la mayoría de las veces no es así. Vives lo peor, valoras más tu vida y deseas salir de una forma más segura».

Durante estos días cumplen con el aislamiento institucional establecido por el Ministerio de Salud Pública ante la COVID-19; posteriormente, retornarán a sus lugares de residencia. Foto: Enrique González Díaz

La devolución de estos migrantes se desarrolló en coordinación con las autoridades consulares cubanas. Ante tal realidad, Aguilera Puig reiteró la voluntad de nuestras autoridades de garantizar un flujo migratorio regular, ordenado y seguro; facilitar los viajes al exterior de sus nacionales y las visitas a Cuba de sus hijos residentes en el exterior, para lo cual se han adoptado una serie de medidas en los últimos nueve años.

«Un ejemplo de ello es que en los ocho años transcurridos desde la puesta en vigor de las medidas de actualización de la política migratoria del país en 2013, han viajado al exterior 1 200 000 ciudadanos, los que han realizado en su conjunto cinco millones y medio de viajes».

El funcionario, también, ratificó la voluntad del Estado y del Gobierno cubanos de prevenir la migración irregular, impedir las salidas ilegales que ponen en riesgo las vidas humanas y luchar contra actos de violencia y sus delitos asociados como la trata de personas y el tráfico de migrantes, a la vez que insistió en la responsabilidad de las autoridades norteamericanas en el incremento de los hechos que se han dado.

«El Gobierno de Estados Unidos incumple lo acordado con Cuba en la declaración conjunta del 12 de enero de 2017 y también los acuerdos migratorios vigentes, especialmente el otorgamiento de 20 000 visas anuales para migrantes. A todo ello hay que sumar el recrudecimiento del bloqueo y las medidas coercitivas unilaterales para la asfixia económica de nuestro país.

«Además, estimulan un flujo migratorio desordenado, el traslado hacia terceros países de los trámites consulares que deben hacer los ciudadanos cubanos para obtener visa por el cierre de los servicios en La Habana, así como la vigencia de la Ley de Ajuste Cubano de 1966, la que sigue siendo un estímulo para las salidas ilegales, donde no pocas veces termina la vida de quienes se aventuran».

Quizás, por eso una señora de 53 años que también llegó en el vuelo fue categórica al enviar un mensaje a todos los cubanos: «Mi recorrido fue desde Chile con diarreas, pasamos los ríos y viendo cómo delante de mí estos se llevan a mucha gente; también mojándonos porque llovía mucho.

«Cuando llegué a México estaba deshidratada y todo. Andaba con mi esposo y mi nieto y los tres llegamos con los pies hinchados. No le aconsejo a nadie que entre por la selva ni por ningún lugar. Es malo, difícil. Hay un riesgo muy grande no solo en quienes emprenden este camino sino también en sus familias».

 

 

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