Darán a conocer los nominados a los premios Lucas

Como se realiza desde hace una década, los televidentes aficionados a la música conocerán el lunes próximo los mejores videos clip presentados en la Cuba

Autor:

Joel del Río

Julio César (derecha) e Ismar están nuevamente como realizadores de varios videos en competencia. El próximo lunes se darán a conocer los nominados a los premios Lucas, es decir, que el amplio público televidente, y aficionado a la música, tendrá noticias dentro de unas horas sobre cuáles son finalmente los nominados en categorías tales como mejor video clip del año, dirección, fotografía, edición, dirección de arte, animación... y también los más votados por cada género musical (canción, música tradicional, bailable, rock, fusión, etc) y formato (solista femenino, masculino, agrupación), todos ellos seleccionados por un jurado de especialistas que se conforma por estas fechas, desde hace una década, con vistas a decidir los mejores clips producidos en la Isla, presentados a competencia, y con el nivel de calidad mínimo para no hacer el ridículo, puesto que los estándares de calidad se elevan o se mantienen muy altos, año tras año.

La espiral de ascenso cualitativa registrada en esta modalidad audiovisual no es afirmación complaciente, dispuesta por otra motivación que no sea la propia evidencia, es decir, los propios videos que se estrenan semana tras semana en cada edición del programa. El lector puede comprobarlo si consigue atrapar el espacio en una red de sucesivos (y al parecer interminables) cambios de nombre, horario y canal, que muy poco contribuyen a dejar sentado hábitos y fidelidad en la teleaudiencia.

No obstante, Lucas ha conseguido insertarse por derecho propio en la estrecha antología de clásicos aportados por la TV cubana en los últimos diez años, gracias, sobre todo, a su contumaz persistencia a la hora de generar un movimiento de creación audiovisual inclusivo, siempre dinámico, creciente y con innegables aciertos en cuanto al diseño plausible, y en ocasiones artístico, de la imagen «Cuba».

Todo ello no significa que estemos en presencia de la perfección misma devenida programa televisivo. Creo que la reiteración excesiva, casi delirante, «quema» algunos buenos propósitos, y me estoy refiriendo a esa serie de mensajes, spots y bromas visuales que, puestas una o dos veces al mes, cumplirían su objetivo, pero cuando se repiten tres o cuatro veces en un mismo programa, solo apabullan al espectador no acostumbrado a que apedreen su inteligencia con tan indiscriminadas repeticiones. Además, corro el riesgo de provocar cualquier tipo de broma pesada a guisa de «respuesta», pero en el peculiar estilo de animación debieran cuidar no se abuse de chistes privados, internos, incomprensibles para quien no sea amigo cercano de Rigoberto Ferrera o del aludido en la guasa. No hay que confundir el campechano desalmidonamiento, con la falta de tacto, y mucho menos con la burla, que solo indican pequeñez espiritual o pobreza de recursos para la comunicación.

Decía más arriba que me arriesgo a cualquier tipo de alusión burlona, porque últimamente en la TV se ha impuesto el despropósito de aludir a los críticos con las más vejatorias insinuaciones. Ese es el modo más «adecuado» que han encontrado algunos creadores para responder ciertos señalamientos totalmente respetuosos de algún colega. Me constan, tanto los señalamientos del crítico, como la infausta y sobredimensionada respuesta de los aludidos.

Volviendo a problemas de más peso, Lucas también me parece respetable por el relieve que le concede, precisamente, a la crítica autorizada. No recuerdo otro colectivo creador de la TV cubana que tenga las agallas y la franqueza de presentar, en su propio patio, los cuestionamientos críticos al mismo producto que está exhibiendo y promocionando. Por otra parte, quienes seleccionan los nominados y deciden los premios son los propios críticos y periodistas. Debiera conjugar en primera persona del plural, porque tengo la suerte de formar parte de este jurado casi desde el principio de los premios. Algunos realizadores se quejan de tal procedimiento, alegan que su opinión debiera ser consultada. Y creo que tienen razón.

Respecto a las obras de este año, hay unas diez que me parecieron excelentes, unas 20 clasifican en el apartado de lo correcto, y alrededor de 30 pueden verse con agrado, sin demasiados sobresaltos o inquietudes. Para mi gusto, destacan sobre el resto las realizaciones de Pavel Giroud, Ian Padrón y Alfredo Ureta. Del primero concursan dos obras absolutamente diferentes entre sí, Café (Interactivo) y Maracuja (Aldo López); el segundo ha tenido un gran año con tres videos notables: Sigo cayendo (Buena fe), Ángeles de paso (Ernán López-Nussa) y Apretaíto pero relajao (Sampling), mientras que Ureta realizó los muy sugestivos Voy a darte (Isis) y Ella prefiere (Warapo), entre otros.

Café es uno de esos video clips de concierto, con edición vertiginosa y planos muy cortos, ambos determinados por el ritmo interno de la canción. Hay que ver cómo se las ingenia Pavel para mostrarnos buena parte de lo más relevante que ocurrió en aquella memorable presentación de ese Todos Estrellas que es Interactivo. Las imágenes del concierto se acompañan con el recorrido más pausado y contrapuntístico, de un «botero» por el Malecón, que permite revelar algunos rincones y personajes de La Habana nocturna. Maracuja también toma el pretexto de una corta excursión, en lancha, por el Almendares, de modo que se introduzca el locuaz testimonio, sin palabras, sobre personas y arquitecturas que habitan tales márgenes.

Ángeles de paso, con Ernán López-Nussa como centro, muestra un buen trabajo en la angulación y los entrecuadres. Y el motivo del viaje, el periplo, la odisea, fue el pretexto al cual recurrieron varios creadores, en diferentes registros, en esta edición de Lucas. Ángeles de paso muestra todo un recorrido, a plena luz del día, pianista y realizador sobre camión, a lo largo del socorrido Malecón, con un buen trabajo en la angulación y los encuadres, mientras que Apretaíto pero relajao pulsa una clave mucho más surrealista y conceptuosa: el éxodo a la última morada del cine, en funerales protagonizados por disparatada y ecléctica comparsa.

De los varios video clips que presenta Ian Padrón, Sigo cayendo está destinado a convertirse quizás en el más popular. He aquí otra obra decidida a fabular situaciones más o menos relacionadas con la letra de la canción, sin resignarse a graficarla simplemente. Es una historia de amor triangular, donde las hermosas locaciones, la iluminación, el trabajo con el color y la ajustada actuación de Israel Rojas, el solista de Buena Fe, le confieren al conjunto aires románticos muy inspirados y sugerentes.

Si bien los planos muy cortos, los constantes zooms, la cámara inestable y la edición vertiginosa se consideran parte de la esencia del video clip contemporáneo, Alfredo Ureta intentó otra modalidad con Voy a darte: estatismo y emplazamiento único de la cámara, que posee el punto de vista de un espejo en el cual se reflejan el ajetreo constante de una muchacha (la cantante) a la espera de un amante que no llegará. Isis actúa su papel sin que la veamos cantando la canción, que se escucha en off, o proviene de un televisor, como correlato o comentario de las cuitas del personaje. De este modo se resuelve orgánicamente uno de los problemas más acuciantes del video clip contemporáneo: la contradicción que puede generarse entre el compromiso con la divulgación de la imagen del intérprete y del disco, y el deseo de algunos realizadores por crear obras que trasciendan la categoría de mero vehículo publicístico para el cantante, y posean soberanía, solvencia, detalles de artisticidad.

Raúl Paz en Mama. No son estos los únicos video clips que me parecieron por encima de la media. Está el inteligente Mama, que interpreta Raúl Paz, y muestra la ingeniosa fusión con las técnicas del documental (actores naturales que fugazmente se convierten en voces corales, y solistas, de la ritmática canturía central) amén de cronometrada edición a la hora de yuxtaponer al cantante, sobre fondo neutro, dictando la letra de su canción, y los numerosos personajes «reales» en disímiles escenarios citadinos. También participa como actor, en el mismo relato que establece su canción, el solista de Warapo en el chispeante, aéreo y muy delicado Ella prefiere, sensible propuesta de que cada quien decida con su cuerpo lo que más le convenga, a partir de una sucesión de imágenes que incitan a divergentes interpretaciones del texto.

Fotograma de La bala de Billy, clip protagonizado por Pupy y los que Son son. La variedad en cuanto a la inclinación estilística global de la puesta, en el lenguaje de la cámara y de la edición, signan esta edición de los premios Lucas. Pueden añadirse a la ya extensa relación de buenos ejemplos, el excelente trabajo de trucaje, animación e imágenes virtuales de La bala de Billy (intérprete: Pupy y los que Son son; realizadores: Julio César Leal e Ismar Rodríguez), la deslumbrante y glamorosa fotografía, en blanco y negro, que se despliega en Tú no tienes alma (intérprete: Vania; realizador: Santana); de nuevo el punto de vista documental sobre nuestra realidad acompañado por virtuosa edición en Miente (intérprete: Cubanitos 20 02; realizador: Lester Hamlet)... Imposible mencionar todas las obras memorables de este año, esas que poco a poco nos van ubicando, estéticamente, y sin que nos demos perfecta cuenta, a la par con lo mejor de la producción mundial «videoclipera».

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