Lección de canto y derroche de ética - Cultura

Lección de canto y derroche de ética

Celebran los 50 años de vida artística de María Eugenia Barrios, una de las figuras más virtuosas y respetadas de la escena musical cubana

Autor:

Rufo Caballero

Magistral una vez más la Barrios en el concierto. EL sábado 31 de mayo, en el templo de San Felipe Neri, hoy escenario de la mejor interpretación lírica cubana, irrumpieron las celebraciones por los 50 años de vida artística de María Eugenia Barrios. Se dice fácil, pero, bien visto, se trata de medio siglo de consagración al Bel canto y su pedagogía entre nosotros. Excelente cantante, autoridad académica (Doctora en Ciencias sobre Arte, por su tesis La interpretación de la canción lírica cubana), profesora venerada por decenas de generaciones, la Barrios es hoy por hoy una de las figuras más virtuosas y respetadas de la escena musical cubana. Se lo ha ganado con talento, con denuedo, con cultura, con buen gusto, con humildad, con un tesón entrañable.

Para este primer programa-concierto, María Eugenia seleccionó un repertorio de primer nivel, donde aparecían Puccini, Verdi, Tchaikovsky, Rachmaninoff, Lecuona, Rodrigo Prats, et. al. Fue imperdonable que no cantara nada del maestro Gonzalo Roig, al compás de cuya batuta había debutado en 1959, junto a la Banda Nacional de Concierto, cuando asumiera una esplendente interpretación de la salida de Cecilia Valdés. Pero no estoy pensando necesariamente en la zarzuela; pienso, son ejemplos, en la belleza que hubieran adquirido, en la voz de la Barrios, hermosas canciones de Roig como Ojos brujos o Dolor de amor.

Pero al cantar a los demás, María Eugenia demostró, otra vez, por qué está sentada en las nubes hace décadas. Aunque todavía coloca la voz justo donde se debe, y pasea los agudos con brillantez, seguridad y comedimiento, la artista evidenció cómo cantar bien no es solo un asunto de extensión vocal. El refinamiento interpretativo de María Eugenia Barrios me recordó a esa otra dama mayor del canto lírico cubano: Esther Borja.

La Barrios hizo gala de una cultura interpretativa verdaderamente magistral: la mesura de quien sabe responder al tono justo, sin subrayados ni alardes fuera de lugar; el cuidado con la afinación; el rigor del fraseo, habida cuenta de que la soprano conoce idiomas como el italiano, el francés, el alemán y el ruso; la adecuación dramática a los requerimientos de cada estilo histórico, cada género o tendencia musical; la sutileza histriónica y la introspección profunda, sin necesidad de cacofonías gestuales, siempre en función de la sinceridad de las emociones; el gusto exquisito con que subyugó al auditorio, sin apelar a recursos fáciles, concesiones ni manierismos de última hora; el amplísimo registro interpretativo que dominó, desde la rectitud o la rigidez trágica de ciertas arias, a la gracia y el salero simpatiquísimo que desbordaba, siempre con finura, cuando irrumpían los maestros cubanos de la composición. Todo esto hizo de la tarde del último sábado una sesión memorable para todos los que tuvimos el tino de acudir al llamado de quienes se honran con homenajear a la Barrios. Figuraban en este primer reconocimiento, el presidente de la UNEAC, Miguel Barnet; el maestro Juan Piñera; las célebres actrices Luisa María Jiménez y Amarilys Núñez, entre otras personalidades.

Pero si escucharla fue un manjar cedido por los dioses, y una oportunidad irrepetible de entender lo que implica cantar bien, con cultura y con donaire, oírle algunas palabras permitió comprender cómo detrás de cada gran artista existe, inconfundiblemente, un gran ser humano. En determinado momento, María Eugenia agradeció a sus alumnos la fortuna de haberlos tenido, y se confesó emocionada por reconocerse hoy superada por ellos. Yo no diría nunca que superada, sino continuada por ellos, la Barrios encuentra en sus seguidores, de todas formas, razones de profunda confianza. Fue un momento extraordinario, en tanto evidenció lo ajena que permanece María Eugenia al egoísmo, la megalomanía y el divismo que muchas veces empañan la vida de colegas cuyo indudable talento les impide comprender que en el Otro suele haber valores tan atendibles, o hasta mayores, que los nuestros. La tarde fue entonces una lección de canto y una lección de ética, de humanidad, de conocimiento verdadero.

En tal sentido, se pasearon por la escena del Neri, en muy notables interpretaciones, siempre escoltados por magníficos pianistas, la Camerata Vocale Sine Nomine, las sopranos Bárbara Llanes e Ivette Betancourt, el contratenor Ubail Zamora y el tenor Emanuel Mendes. Por cierto, a propósito del dueto de María Eugenia con alguno de sus más competentes alumnos, pienso que en este tipo de programa-concierto, sin entorno escenográfico ni representación del drama como tal, los cantantes debieran evitar la reproducción de las acciones, pues ese tipo de simulacro no estuvo a tono con el gusto que imperó todo el tiempo. Si se interioriza y se interpreta con compromiso dramático, lo demás sobra.

Detalles insignificantes, en medio de un concierto que resultó puro disfrute de principio a fin. Mientras transcurría, además del placer que me producía escuchar la clase de la Barrios y la energía positiva con que abrazaba (sin paternalismo alguno) a los discípulos, pensaba, cubanófilo como soy, en la continuidad de la cultura cubana, y me sentía —también yo— agradecido y feliz. Muy por el contrario de esos esnobistas que aseguran que no tenemos aquí grandes voces (esos dispuestos siempre para el aplauso de lo foráneo), disfrutaba y agradecía. La Barrios continuada en decenas de jóvenes cantores que van encontrando, de la mano perspicaz de la maestra, sus tonos, sus propios gestos, su estilo. Así se amplía y bulle, se perfuma y persiste toda una cultura, orgullo de este país y de su gente. Medio siglo de sabiduría y de consagración al gran arte. Se dice fácil, pero se canta difícil. Y se agradece mucho, de veras.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.