Presentan hoy en el Sábado del Libro, en la capital cubana: Entre los poros y las estrellas

Autor:

Juventud Rebelde

El texto antologado por Emmanuel Tornés Reyes aborda la cuestión de la pareja desde múltiples enfoques y estará entre los títulos que la Casa Editora Abril llevará a la venidera 18 Feria Internacional del Libro Cuba 2009

Con la calidez y el criollismo que lo caracterizan, Emmanuel Tornés Reyes ha accedido a conversar con los lectores de Juventud Rebelde sobre su segunda propuesta como antologador, Entre los poros y las estrellas, texto que será presentado hoy en el habitual Sábado del Libro del Palacio del Segundo Cabo, y que estará entre los títulos que la Casa Editora Abril llevará a la venidera 18 Feria Internacional del Libro.

—Tu debut como antologador en la pasada Feria del Libro con Contar es un placer dejó una estela de satisfacción en los autores y el público lector...

—En efecto, una estela múltiple, una alegría compartida... Guardo con mucho aprecio, por su generosidad, los mensajes de aliento que los creadores latinoamericanos y cubanos presentes en ella me enviaron, tanto cuando preparaba el volumen como cuando lo tuvieron en sus manos. Aún los recibo y los lazos se han estrechado. Es hermoso ver a autores de 17 naciones hermanas así abrazados, algunos muy conocidos en todo el orbe junto a otros de quienes se tiene menos información, pero igual de valiosos. Los propósitos se han sobrepasado: en esa selección dialogan cuentos del posboom junto a otros de expansiones estéticas más actuales; por otro lado, se presentan ficciones extensas, como Pasión de historia, de la puertorriqueña Ana Lydia Vega, junto a otras breves y brevísimas, como el minicuento de la mexicana Rosa Beltrán, Liberación femenina. Amor por los ideales, en el cual se puede ver resuelto con excelencia un tema feminista desde una óptica bien compleja, junto a una eficacia narrativa de primer orden; un verdadero minicuento, pues técnicamente se realiza «el cuento» y a la vez esa dimensión que lo acerca a la poesía; es decir, el poder de sugerencia capaz de lanzarte de lo cotidiano a un nivel interpretativo menos visible, lo que puede considerarse desde el punto de vista gnoseológico como un segundo o tercer grado de intelección.

«En Contar... hay relatos de fuerte urdimbre realista, pero de un realismo típico del posboom, donde la parodia, la ironía, la intertextualidad, la metaficción y la interculturalidad se alejan de aquel realismo ingenuo que creía reproducir la realidad; al lado de ese nuevo realismo se dan cita textos donde esta se desliza hacia lo fantástico, a veces desde una tesitura neurótica sumamente intrincada.

«Junto a esa experiencia está la de los lectores, en especial los jóvenes, quienes han acogido con satisfacción esas ficciones. Aparte de los textos mencionados, otro que ha gustado mucho —en realidad, la mayoría ha seducido— es el cuento erótico Chica fácil, de la argentina Cristina Civale, singular joyita donde el esmerado diseño de los personajes, la milimétrica progresión narrativa, la sobriedad y buen gusto del lenguaje, el exacto manejo del espacio y ese juego con el dato escondido, confirman hasta qué punto en literatura no hay nada viejo cuando se tiene talento, sensibilidad y dominio del arte de narrar.

«En la Feria pasada, en Guantánamo, asistió a la presentación un grupo de reclusos —hecho cultural hermoso en sí mismo— y me dije: “debo, aparte de expresarles algunas ideas, materializarles lo que van a leer”. Y tras breves palabras, leí el minicuento de Rosa Beltrán y Chica fácil. Cuando terminé, los aplausos llovieron y todos llevaron el libro. Lo mismo ocurrió con profesores en Caimanera. Y aquí, en la capital, a cada rato encuentro a amigos docentes que lo emplean en sus clases. Quienes lo han leído lo disfrutan mucho, lo que implica la consecución de una aspiración: favorecer el encuentro de los jóvenes con lo mejor de la cuentística hispanoamericana de entre siglos y proponerles el placer de leer a plenitud.

«En fin, sobran razones para la alegría, debida también al equipo de la Casa Editora Abril y de la que ustedes, como mis estudiantes, forman parte».

—¿En qué medida esto viabilizó tu segunda antología, que se presenta hoy en el Sábado del Libro?

—En su positividad, en su estrategia narratológica interna y en la coherencia que siempre proyecto con este tipo de obras. Contar... me dejó ver algunas experiencias en la ideación y orfebrería de un concierto de narraciones, temas y registros. Pero también buscando direcciones temáticas que están en el imaginario y la realidad de hoy, como es el comportamiento de la pareja afectiva: heterosexual, bisexual, homosexual, lésbica y transexual, vista en su perfil estético y narrativo, como fenómeno semántico-creativo. Además de su carácter «refrescante» debido al tratamiento ideoestético del tema y la diversidad estilística que legitima su credibilidad, abre las puertas no solo a quienes están relacionados con la literatura, sino a sectores que pueden sentir placeres adicionales al poético: sociólogos, psicólogos, sexólogos, pedagogos, demógrafos, economistas y hasta políticos.

«Entre los poros y las estrellas —tal es el título— aborda la cuestión de la pareja desde múltiples enfoques, condicionamientos, peculiaridades y honduras. Pero la pareja se relaciona con otros focos temáticos de variados modos: unas veces originando su surgimiento, otras siendo ella objeto de condicionamientos extratextuales. Esto amplía su connotatividad, su polisemia y justifica la ampliación social de quienes hallan en estas narraciones sitio para la reflexión.

«Contar... me proyectó a la búsqueda de una geografía, tanto en lo relativo a la policromía temática como en cuanto a las regiones del país a tener presentes; no para abarcar todos los escenarios, sino con el interés de alcanzar una muestra capaz de ilustrar cómo el cuento se aventura hoy en un tema tan importante en todos los puntos de la tierra, tema antiguo y universal, pero quizá no siempre tan inquietante como en nuestro tiempo».

—¿Qué tienen en común y qué diferencia ambas selecciones?

—Lo común puede colegirse de lo expresado, pero también con respecto a la sensibilidad epocal compartida por las dos. Prevalece la perspectiva de asumir el asunto desde el modo de pensar hoy en Cuba y en el mundo; a ello se añade el hecho de ocuparse de esos conflictos con la carnalidad estética de nuestros días; el manejo del nuevo realismo, lo fantástico, la intertextualidad, la parodia, la ironía, etcétera.

«Lo diferente estriba en que esta selección se limita a un tema general, visto solo por cubanos, la mayoría residentes en la Isla. Otro detalle es que incluí a escritores nacidos desde los años 30 hasta los 80, pero cuyas sensibilidades laten al ritmo de nuestro tiempo. También diferente es no haberla organizado por edades, sino asumiendo una intención temática y narratológica; por ejemplo, en Entre los poros... voy de los cuentos de textura realista a los fantásticos con las mediaciones de las zonas de incertidumbre en el punto de vista del nivel de realidad y la presencia de la ciencia y la técnica. En fin, realizo una trama interna quizá de mayor densidad que en Contar... De cierto modo la planeé como una ficción, es el supracuento con el que trato de estar presente, una especie de cuento de cuentos, de proyección virtual en la que pongo en práctica lo que se ha denominado architextualidad, un homenaje intertextual a todos estos amigos y finos narradores, tal como, en una exploración más concreta y luminosa, hace Gina Picard en Serata di Gala, una penetración explosiva en El acoso, de Alejo Carpentier».

—Otro elemento común es el título, en el sentido de que en ambos libros has recurrido a frases célebres...

—La primera parte de una parodia de una canción de Sarita Montiel —no recuerdo si en El último cuplé—, en la que, saboreando un cigarrillo, decía aquello de «fumar es un placer». Es la misma experiencia de quien escribe, porque el acto de contar representa un goce inmenso —a pesar de las angustias que pueda entrañar a veces, como en Sueño del exiliado, de Mempo Giardinelli, una terrible ficción... peor que despertarse y hallar al lado un dinosaurio— para quien lo ejecuta y es su primer y más solitario lector. Asimismo, juega con quienes al leer cuentan y reescriben mentalmente el relato con cercana fruición —otro misterio: el efecto en el otro— a la del autor. Entre los poros... procede de un escenario más sofisticado: una entrevista que le hicieron a Lezama Lima hace casi cuatro décadas, donde expresó: «Las atracciones entre los seres y las cosas jamás se producen entre un poro y otro poro, sino entre los poros y las estrellas». Bella y propositiva idea. El superobjetivo del libro apunta a esa meta.

—¿Cuáles son tus expectativas con este nuevo libro?

—Que los lectores disfruten y mediten acerca de las inquietudes que se desarrollan; pero las posibilidades se multiplican en correspondencia con los grupos de lectores. ¡Claro!, al ser su punto central la dinámica de la pareja actual, busca acercarnos a ese universo semántico, humano... Y abarca solo una porción de temas pues la escala es vastísima, pero al menos es un punto de partida —iniciado en Contar... donde hay no pocos cuentos sobre la pareja en la dimensión hispanoameri-

cana—. Otra propuesta para el disfrute pleno es la ilustración de cubierta: un hermoso cuadro del excelente pintor cubano Ernesto García Peña.

—¿Qué planes tienes para un futuro próximo?

—Por un lado, estoy retocando un libro sobre la ficción del posboom y otros en torno a la literatura cubana de diferentes etapas (ya concluidos). Estoy terminando uno que lleva por título Con los ojos de Heráclito, estudios sobre literatura chilena, que hubiera querido tener para esta Feria, pero no me alcanzaron las horas. Elaboro otras colecciones de relatos y otros proyectos escriturarios, aparte de la labor investigativa y la docencia universitaria que tanto me apasionan.

Concluimos este diálogo acerca de dos obras: una que ya es un éxito y otra que nos llenará de igual regocijo, porque Entre los poros y las estrellas es uno de esos libros que usted no debe dejar de leer. Se lo aseguro.

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