Películas en la mira

Historias dignas de ser vistas no faltarán entre los 21 largometrajes que pugnan por el Coral a la mejor película de ficción

Autor:

Jaisy Izquierdo

Tratar de visionar las más de 400 cintas que este año trae consigo el 32 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, será para muchos el récord más meritorio a alcanzar, en esa furia cinéfila que cada año nos invade y hace de la sala oscura el mayor atractivo cultural del último mes del año.

El número de filmes se vuelve entonces signo palpable de la pluralidad en la que se proyecta la cinematografía del continente, así como reto delicioso de los espectadores que correrán de cine en cine para rastrear el olor de una buena película.

Historias dignas de ser vistas no faltarán entre aquellas que pugnan por el Coral a la mejor película de ficción. Tal es el caso de la argentina Carancho, del realizador Pablo Trapero, que con el estelarísimo Ricardo Darín en el papel principal se convirtió en la película nacional más taquillera de 2010. Darín, después que El secreto de sus ojos se coronara con la estatuilla del Oscar, retoma el thriller policiaco para encarnar a Sosa, un abogado de Buenos Aires que persigue los accidentes de tráfico como un carancho —o ave de rapiña— que acorrala a su presa. Martina Gusman, esposa del director y también protagonista de su anterior entrega Leonera, secunda a Darín en el papel de una doctora del servicio de urgencias, enlazando sus destinos en esta trama cargada de un creciente suspense, donde sus personajes han de luchar a brazo partido por cambiar, entre balas y persecuciones, el final que se le avecina a sus días.

Mientras Trapero fija sus ojos en los males contemporáneos, Diego Lerman centra La mirada invisible en los años de la dictadura argentina. No es esta una película donde las desapariciones, la militancia y la represión sean el eje de la historia, sino que Lerman prefiere condensar toda la carga contextual en el Colegio Nacional de Buenos Aires, donde María Teresa, una joven profesora de secundaria, se convierte entre los estudiantes, en el ojo que sin ser visto todo lo mira, persiguiendo desde los que fuman escondidos en los baños hasta aquellos que no se abrochan correctamente el uniforme; un argumento que Lerman —quien curiosamente nació el mismo día que se instauraba la dictadura— extrajo de la premiada novela de Martin Kohan Ciencias morales.

De Argentina acompañan también las cintas Por tu culpa, de Anahí Berneri, y Los labios, realizada a cuatro ojos por Iván Fund y Santiago Loza. La primera pone en tela de juicio si el accidente de un pequeño fue causado por su madre o por jugar de manos con su hermano; mientras que la segunda se acerca junto a las protagonistas, tres mujeres asistentas sociales, a las personas más pobres y a sus testimonios que, por decisión de los directores, son contados por pobladores reales que interactúan con las actrices, sorteando así los bordes del documental y la ficción.

Encabezando la nómina mexicana encontramos Chicogrande, la más reciente labor del cineasta Felipe Cazals. El autor de Emiliano Zapata regresa tras los pasos de la Revolución mexicana, para relatar en el año de su centenario uno de sus más increíbles pasajes, cuando el ejército norteamericano intenta una invasión a tierra azteca en busca de Francisco Villa. Sin embargo, la perspectiva del filme no se centra en la figura cimera de Villa, sino en aquellos héroes anónimos que, como Chicogrande, defendieron con lealtad a su patria.

Carlos Carrera, director de la controvertida cinta El crimen del padre Amaro, nos devuelve a la actualidad y a uno de sus entornos más dolorosos, el de la violencia infantil. En De la infancia el autor nos acerca a la vida de Francisco, hijo de un padre ladrón y de una madre que también es golpeada por el jefe de familia. Las películas mexicanas en la justa por el Coral se completan con los títulos Las buenas hierbas (María Novaro), y El verano de Goliat (Nicolás Pereda), las cuales centran alrededor de una mujer los conflictos de la trama.

Los filmes chilenos vienen a la carga de la mano de dos directores como Matías Bize, recordado por su segunda película En la cama, que ganó en 2007 el tercer Premio Coral; y Pablo Larraín, quien fuera aclamado por Tony Manero en los certámenes de Cannes, Toronto, Tokio y La Habana. Vuelve Larraín en esta ocasión a los turbulentos días de la dictadura con Post mortem, para contarnos las circunstancias por las que Mario Cornejo, auxiliar de una morgue, se ve envuelto en una historia de amor con una bailarina que misteriosamente desaparece y a la cual ha de buscar por toda la ciudad.

La vida de los peces es el título de la cinta de Bize, quien apuesta por contar una bella historia de amor resucitada por el reencuentro de sus personajes, para los cuales recurrió al desempeño  de Blanca Lewin y Santiago Cabrera. Al conocido Isaac Méndez de la serie televisiva Héroes, quien nos visitó en el 30 Festival para presentar la película Che en la cual interpretaba a Camilo Cienfuegos, le queda ajustado a la piel el papel de un periodista que regresa a su país natal después de viajar el mundo, precisamente él que con esta cinta participa en su primer largometraje chileno.

De dos en dos también marchan las cintas brasileñas y venezolanas. La carioca Ana Paula Arósio,  protagoniza en Cómo olvidar a Julia, una profesora universitaria de literatura inglesa que fue abandonada por su enamorada después de una relación de diez años, poniendo en la mesa la controvertida temática de la homosexualidad en la mujer. Al universo femenino se ciñe igualmente Sueños robados, a través de tres adolescentes que a ratos se prostituyen y que nos permiten hurgar en la favela brasileña, con una visión diferente a la proporcionada por Ciudad de Dios o Tropa élite.

DES-Autorizados y Habana Eva son las propuestas de Venezuela. La primera es la más reciente producción de la realizadora venezolana Elia K. Schneider (Huelepega y Punto y Raya), quien también participa como actora en la cinta, puesto que el argumento se deriva de lo que ella, una guionista, escribe sobre un escritor que, a su vez, compone una obra de teatro. Con estos enredos la Schneider construye una comedia donde los personajes inconformes con el final se rebelan, y le permiten a la vez reflexionar sobre el arte y la condición del artista.

Su compatriota Fina Torres, prefirió emplazar la cámara lejos de su Venezuela natal para contarnos la historia de Eva, una costurera cubana que sueña con ser diseñadora de modas, y que tendrá que decidir entre el amor de su novio (Carlos Enrique Almirante) y el de un fotógrafo que vive en el extranjero. Filmada íntegramente en La Habana, la cinta fue premiada como Mejor Película Internacional en el Festival de Cine Latino de Nueva York.

Las historias de la Isla contadas por nuestros realizadores estarán presentes con las cintas José Martí, el ojo del canario (Fernando Pérez) que recorre la niñez y adolescencia de nuestro Héroe Nacional; Boleto al paraíso, con la que Gerardo Chijona se inspira en historias reales de los primeros pacientes cubanos infectados con sida;  Larga distancia (Esteban Insausti), que aborda el tema de la emigración; y Casa vieja, de Léster Hamlet, que propone una «actualización» de la obra de teatro del reconocido dramaturgo cubano Abelardo Estorino.

Finalmente la peruana Tarata, de Fabrizio Aguilar; La vida útil, del uruguayo Federico Veiroj; y Jean Gentil, realizada por la dominicana Laura Amelia Guzmán y el mexicano Israel Cárdenas, completan este apartado donde los 21 largometrajes de ficción desplegarán todas sus virtudes audiovisuales en pos del negro Coral.

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