Tras los códigos de una artesanía valiosa - Cultura

Tras los códigos de una artesanía valiosa

La calidad distingue a una gran parte de las producciones presentes, aun cuando algunos creadores siguen llevando a sus stands piezas de escaso valor artístico. Predomina la tendencia a copiar modas foráneas

Autor:

Aracelys Bedevia

El mes de diciembre comienza habitualmente en Cuba con dos grandes acontecimientos culturales: el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y la Feria Internacional de Artesanía (FIART). Al primero; recién concluido, ya se han referido mis colegas, por lo que prefiero detenerme en comentar sobre este último, que estará abierto al público hasta el próximo día 18, y este año ocupa por vez primera los tres pabellones de Pabexpo.

Gratificante resulta evidenciar cómo a diferencia de ediciones anteriores, en las que predominaba la bisutería, FIART 2011 cuenta con una amplia oferta de tejidos y cerámicas. Abundan en esta fiesta de los pueblos las mochilas de lana traídas de los Andes y hechas completamente a mano; los ponchos, gorros y bufandas, las cerámicas y los vestuarios de algodón, lino y poliésteres típicos de Cuba y otras regiones del mundo; los collares, pendientes y dijes. Sobresalen también las piedras brasileñas engarzadas en plata, los conocidos minilibros peruanos, las «brujitas de la suerte», los muebles y las jarras realizadas con latas de cerveza o refresco, y fundidas en cristal por el artesano cubano Miguel Granado.

La calidad distingue a una gran parte de estas producciones, lo cual no quiere decir que se haya logrado desterrar de FIART todo vestigio de mediocridad. Todavía algunos creadores siguen llevando a sus stands piezas de escaso valor artístico, a pesar de su esmerado acabado.

En materia de diseño vale decir que esta disciplina se ha ido imponiendo a través de los años. Su incorporación se hace notar en las producciones que se ofertan y en la presentación de los stands, que ya no son los paneles en blanco de los inicios, que separaban las obras de los participantes. Muchos de ellos se integran gráficamente a lo que se vende, aunque no siempre logran transmitir una imagen visual coherente.

Rostros nuevos y llenos de entusiasmo se unen en esta decimoquinta edición a los ya conocidos expositores que cada año llegan de Perú, España, Brasil, Colombia, Argentina y Panamá, por citar algunos de los 16 países participantes.

Muebles Aldecoa y otras propuestas

Imprescindible se hace detenerse en el área de los muebles, modalidad que en eventos anteriores ha sido fuertemente criticada por el exceso de brillo en los barnices empleados, y la poca creatividad de sus autores. La selección esta vez ha sido más rigurosa.

Varían en esta sala los estilos, diseños y tendencias, porque como bien afirman los diseñadores Lourdes Milanés, Orlando Fauría y Adrián Fernández (arquitectos de profesión y fundadores del proyecto Aldecoa), el mueble como producto no se mueve en una sola línea sino que recorre varios caminos, de acuerdo a la tecnología, gustos y necesidades.

Presentes por tercera ocasión en FIART, los Aldecoa participan con un conjunto de muebles sobrios, de líneas rectas: sencillos pero confortables y con una visualidad contemporánea.

«Apostamos por una geometría neutra que perdure en el tiempo y no se contamine, un lenguaje sin excesos y un pensamiento coherente con una sociedad como la nuestra. Por lo general empleamos colores lisos. Nada de viniles y pieles que no tienen que ver con el contexto en que vivimos.

«Quisiéramos hacer algún diseño de ruptura, un mueble de arte, muy limpio y elemental. Pero lleva su tiempo incorporar las líneas nuestras y no las heredadas», expresaron Milanés y Fernández.

Cerca de los muebles Aldecoa encontramos los Suárez, con fuertes contrastes en los textiles; y los del grupo Montserrat, de líneas rectas y colores blanco y negro; mientras que en una de las primeras áreas hallamos a los Blondin, atractivos por su ostentosa imagen esnobista.

Hay en FIART para todos los gustos, como dijo Mercy Correa, vicepresidenta de la Feria. Un recorrido por esta sala expositiva permite asegurar que si bien existen propuestas dignas de un evento como este, en materia de muebles predomina la tendencia a copiar modas foráneas y el empleo de materiales sintéticos.

Existe, por otra parte, falta de integración de las soluciones del diseño en lo poco industrializado que tenemos, aun cuando observamos un creciente interés en la creación de mobiliarios mucho más elegantes y acordes, en cuanto a volumen, a la mayoría de los espacios de la media del cubano.

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