La buena contaminación de las artes

Hasta el venidero día 22 de abril, la Ciudad de los Puentes acogerá este festival, a decir de Rubén Darío,  uno de sus promotores, abierto al mundo, a todas las tendencias y estilos, sin excluir a nadie. «El mundo del títere es tan amplio que resiste, aguanta y recibe a quien quiera venir a festejar el arte titiritero»

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

La Atenas de Cuba no duerme por estos días. Y así será, al menos, hasta el 22 de abril, mientras vivarachos y artísticos títeres de diversas latitudes mantengan en vilo al público matancero. De ese modo viene sucediendo desde hace 18 años, gracias a la fantástica idea del premio nacional de Teatro, René Fernández. Entonces, en medio del período especial, el maestro decidió hacerle una propuesta  a quien se desempeñaba como ministro de Cultura, Armando Hart: convocar a un encuentro internacional de títeres.

Ahora que la cita anda por su décima edición, el reconocido teatrista Rubén Darío, director de Teatro de las Estaciones, deja por un breve momento la parte que le toca en la organización del evento y los ensayos de piezas como Pinocho corazón de madera y Canción para estar contigo, para dialogar con los lectores de Juventud Rebelde. «El anhelo de René Fernández con su Teatro Papalote era sacar adelante el arte titiritero de Cuba, y mostrarlo al mundo. Para ello convocaría un evento que tuviera como centro los talleres profesionales.

«Empezó con tres: el que impartía justamente Fernández de puesta en escena; el de diseño, Zenén Calero; y el de dramaturgia, Freddy Artiles. Así se mantuvo por cuatro ediciones hasta que el encuentro se amplió con la presencia de personalidades internacionales, de forma que se producía un saludable intercambio entre nuestra Isla y otras naciones. En este tiempo en que hemos perseverado, persistido y avanzado, con la ayuda de los consejos Provincial y Nacional de Artes Escénicas, sin dudas también hemos madurado. Y en esta ocasión, cargada de no pocas sorpresas, nuevamente hemos invitado a compañías y destacadas figuras internacionales que ampliarán nuestro horizonte sobre este rico movimiento artístico».

—¿Podemos hablar de una ganancia desde el punto de vista profesional para el movimiento titiritero cubano?

—Por supuesto, y es que en todos estos años no solo han asistido a estos encuentros compañías de Europa del Este, como sucedía en los principios, sino también del resto del planeta. Ahora mismo hay representación de Asia con Japón, de América Latina con seis compañías, y de Europa con tres. Poder contar con diez colectivos de valía, con una carrera importante, con propuestas interesantes, cuando la economía está tan dura a nivel mundial, es un lujo y una ganancia, sobre todo por lo que pueden apreciar las personas. Constituye una fiesta innombrable ver al Teatro Koryu Nishikawa, de Japón (con su técnica del Kuruma Ningyo), a Marcello Andrade dos Santos (Brasil, Teatro Karawozk), Toni Rumbau (La Fanfarra, España); al teatro de sombras de Jean Luc Penso (Theatre du petit miroir, Francia), o como hace el puchinela tradicional Bruno Leone (La Guaratelle, Italia), un excelente animador del títere popular napolitano de Italia.

«A los titiriteros, como tal, les ha quedado la experiencia, la vivencia, el diálogo con las culturas de otros países, mientras estos se llevan lo que nosotros mostramos. Con ello se enriquece este arte y se aleja la visión limitada y estrecha de que solo nos dirigimos a niños y que trabajamos únicamente con guantes, pues aquí hay de todo: hilo, sombras, luz negra, objetos, varillas, títere plano, títere digital, hasta teatro de papel, una corriente que no es nueva, pero que está tomando mucho auge. De hecho estamos repitiendo con una compañía de Argentina y España, Tras la puerta de títeres, que ofrece un espectáculo inspirado en un pintor surrealista. Yo creo que esa contaminación de las artes es algo bueno para el género, porque abre puertas en lugar de cerrarlas».

—Hablabas de títeres para todos los públicos, y recientemente la sala Llauradó de la capital acogió la primera Bacanal de teatro para adultos, donde tu compañía tuvo una importante participación...

—Entre otras cosas, lo que tuvo de importante la Bacanal fue mostrar que sí existe un teatro de títeres para adultos; lo que ocurre es que en Cuba, después del auge tan fuerte que gozó a finales de los 60 y principios de los 70 del siglo pasado, decayó completamente. La Bacanal apareció para demostrar que se podía trabajar en esta línea, favorecida por el Encuentro Internacional de Matanzas, donde siempre hay una sesión para adultos. Este año las funciones son todos los días, a las 9:00 p.m. y 10:00 p.m.

—Como evento inclusivo, el encuentro comenzó regido por Teatro Papalote, pero luego se han sumado otras agrupaciones en la organización del mismo...

—En el momento inicial, Papalote asumió el auspicio del evento, pero todo crece. Ahora el taller lo comparte Teatro Papalote con Teatro de las Estaciones, El Retablo, Casa de la Memoria Escénica de Matanzas y, por supuesto, con el Consejo Provincial de Artes Escénicas. Pero Papalote fue el hilo conductor de esta alegría de todos.

—¿Qué sucederá en esta edición?

—Como te conté, actúan para nosotros diez compañías extranjeras, junto a 20 cubanas. Los talleres serán de sombras, con Karawozk, de Brasil, y La Fanfarra, mientras Tras la puerta de títeres abordará el teatro de papel. Habrá un encuentro teórico, que lleva el nombre de Freddy Artiles, y estará dedicado al aniversario 50 del Guiñol en Cuba, con la presencia del mismo en Camagüey, Santa Clara, Matanzas y Pinar del Río. En este participarán personalidades como el argentino Roberto Espina, el español Joan Baixas, los japoneses.

«Se presentarán, asimismo, diferentes libros, como el de René Fernández, El runrún y otras farsas titiriteras (Ediciones Matanzas) y Volver en ronda de plata (Ediciones Alarcos), el reciente premio La Edad de Oro de María Laura Germán, A dónde van los ríos (Gente Nueva), y Retablo abierto (Ediciones Matanzas), que reúne mis crónicas y comentarios publicados en la revista La Jiribilla, entre otros.

«Aprovecharemos para hacer el hermanamiento entre el Festival de Títeres de Tolosa y el de Matanzas. Ambos presidentes, Miguel Arreche y René Fernández, respectivamente, firmarán un convenio que prevé la realización de proyectos nuevos. Y vamos a tener en Cuba, por primera vez, la reunión de UNIMA (Unión Internacional de la Marioneta), de la Comisión América-Caribe.

«Este es un festival abierto a todo el mundo, a todas las tendencias y estilos, sin excluir a nadie. El mundo del títere es tan amplio que resiste, aguanta y recibe a quien quiera venir a festejar el arte titiritero».

—¿Y en cuanto a las presentaciones para el público?

—El público tendrá funciones los fines de semana a las 10:00 a.m., 3:00 p.m., 5:00 p.m., 9:00 p.m. y 10:00 p.m. Entre semana las presentaciones se efectuarán a las 3:00 p.m., 5:00 p.m., 9:00 p.m. y 10:00 p.m., porque en las mañanas se realizarán los talleres. Pero este año hay una particularidad: organizamos un pre y un postevento en la capital. El primero ya se produjo los pasados días 11 y 12 en el Teatro de la Orden Tercera, sede de la compañía infantil de teatro La Colmenita, con la representación de la compañía Tras la puerta de títeres; mientras que los días 23, 24 y 25 de abril este mismo espacio acogerá a La Fanfarra, de España; el Teatro Nacional de Guiñol a Bruno Leone, y el Café Teatro del Centro Cultural Bertolt Brecht recibirá a Jean Luc Penso el 23, con su espectáculo de sombras chinas.

«Emmanuel Márquez, de Figurat Teatro (México), actuará en Casa de las Américas el 24, a las 4:00 p.m., con Fausto, un cuento del demonio, para adultos, al tiempo que Koryu Nishikawa se presentará en la sala teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, a la misma hora, con su propuesta Cuentos del Japón».

—El último ha sido un año muy agitado para Teatro de las Estaciones...

—Cuando se está próximo a cumplir los 20 años (andamos por los 18), y uno se propone alcanzar metas arriesgadas, «peligrosas», siempre tendrá jornadas muy agitadas con tal de conseguir cosas así. Por eso estuvimos en España con nuestro Pinocho, versión de Norge Espinosa sobre el original de Collodi; actuamos en el Global Cuba Fest de Miami, Estados Unidos, con Por el monte carolé; en México, en el Festival Internacional de Títeres Rosete Aranda, con La niña que riega la albahaca.

«También nos implicamos en un espectáculo que incluye la ópera, el cine, la danza, la literatura, la música, con Canción para estar contigo, protagonizado por Bárbara Llanes, y la colaboración de Danza Espiral. Y lo cierto es que podía habernos quedado mal, pero cuando las personas que se cimplican defienden lo que hacen, investigan y estudian lo que hacen, habrá un porciento considerable del éxito asegurado. Creo que sí, que resultó un año especial, en el cual nos probamos intentando otras experiencias. Seguiremos soñando con tocar el firmamento, conscientes de que este es infinito, insondable, y así creer que estamos llegando, sin llegar».

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