México en el cine de los Bichir

La Cinemateca de Cuba rinde homenaje a la famosa familia mexicana, con un ciclo de multipremiadas películas inaugurado en presencia de Demián, Odiseo y su padre Alejandro Bichir, en el cine Chaplin

Autor:

Jaisy Izquierdo

El apellido Bichir es toda una leyenda en México. Sus rostros se han colado durante cuatro décadas en una larga lista de películas nacionales y extranjeras, telenovelas, y obras de teatro.

Tres hermanos, Odiseo, Demián y Bruno, los tres dedicados a la actuación, junto a sus padres, el director de cine Alejandro Bichir y la actriz Maricruz Nájera; forman una familia artística que se hace notar.

Tan habitual es la aparición de los hermanos Bichir en el cine, que los MTV Movie Awards México, en 2003, incluyeron la categoría Mejor Bichir en una Película para lanzar una sana competencia entre los tres célebres actores. En ella se alzó vencedor Demián, por su interpretación de Manny en la cinta Sin noticias de Dios.

Luego, en el 2012, Demián se convertiría en el segundo actor mexicano nominado al Óscar a Mejor actor por su interpretación en A better life.

Su carrera, con más de 18 largometrajes, incluye títulos mexicanos como Cilantro y perejil, Sexo, pudor y lágrimas y Todo el poder. Además, su voz nos regaló a personajes como Louis y el príncipe Eric en la versión latinoamericana de La sirenita, a Aladino y al Tulio del Camino hacia El Dorado. En 2008 se pondría a las órdenes de Steven Soderbergh para interpretar a Fidel Castro en Che, el argentino y Che: Guerrilla.

No se quedan atrás sus dos hermanos. El mayor, Odiseo, lleva, cual Ulises, una larga travesía con más de 15 filmes, 20 telenovelas y otra veintena de puestas en escena. En tanto Bruno, el menor, acumula 30 filmes rodados entre Estados Unidos, España, Argentina y su país natal, sin que sus dotes histriónicas se escapen de la pantalla chica o las tablas.

No en balde el diario mexicano La Jornada aseguró que desde la Época de Oro de esa filmografía no había existido hasta el momento «una dinastía de intérpretes de la actuación como la de los Bichir, que ocupan cada año, de manera infaltable, las pantallas del cine, escenarios teatrales o de la televisión».

Por eso, resulta un singular acontecimiento el homenaje que rinde la Cinemateca de Cuba a la famosa familia mexicana, con el ciclo que quedó inaugurado en presencia de Demián, Odiseo y su padre Alejandro, en el cine Chaplin.

Son ocho los filmes que como parte de la Semana de cine mexicano nos permitirán descubrir hasta el día 24 de septiembre, historias multipremiadas en los circuitos internacionales, de la mano de tan prestigiosos artistas.

Por el público cubano es bien conocida la cinta El callejón de los milagros, de Jorge Fons, al haberse alzado en 1995 en La Habana con el Primer Premio Coral del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Esta historia, basada en la novela homónima del premio Nobel de Literatura Naguib Mahfuz, y donde comparte escenas con Salma Hayek, le valió a Bruno Bichir la Espiga de plata al mejor actor en el Festival de Valladolid.

Bruno se acompaña de Demián en Rojo amanecer, y de Odiseo, en Crónica de un desayuno, para reunirse los tres en Ciudades oscuras. La primera narra los sucesos conocidos como la matanza de Tlatelolco, durante la efervescencia del movimiento estudiantil del 68. Vital registro de la sangrienta represión política que acaparó nueve premios Ariel de la Academia azteca y el Premio especial del jurado en el Festival de San Sebastián. En tanto la segunda brinda una visión del siglo XX a través de la crisis de una familia mexicana, la última revive en el centro histórico de Ciudad de México el mundo sórdido y violento de la conocida novela Crónicas del Madrid, del escritor español Juan Madrid.

Avalada por numerosos lauros se inserta Hasta morir, de Fernando Sariñana, donde Demián da vida a un joven que vive con su tía alcohólica en las calles y para escaparse de su mala vida acepta perpetrar un secuestro. Este rol le favoreció con el Ariel de plata, mientras que la cinta conquistaba el galardón del público en el Festival de Guadalajara, y los premios Coral a la mejor edición y a la mejor opera prima en 1994. Cinco años más tarde, Un dulce olor a muerte volvería con otro Bichir en el reparto —Odiseo—, a provocar aplausos en el certamen habanero, donde arrebató para sí el Segundo Premio Coral. Esta historia que enlaza personajes con los hilos del amor, la venganza y la muerte cuenta además con la actuación de Diego Luna y le valió el Premio India Catalina a Gabriel Retes como mejor director en el Festival de Cartagena.

Las dos propuestas que completan la selección Hidalgo, la historia jamás contada, de Antonio Serrano, y El mural de Siqueiros, de Héctor Olivera, coinciden en su reciente factura durante el 2010 y en el provecho de traer al presente a dos célebres figuras de la nación azteca. Con los sueños de la libertad retornan ambos: el muralista mexicano David Alfaro Siqueiros, para pintar un mural con temática revolucionaria en el áspero clima político de la Argentina de los años 30; e Hidalgo, para recordarnos pasajes de su vida.

En la piel de Demián, el gestor del Grito de Dolores rememora su estancia como párroco en San Felipe Torres Mochas, donde se relacionó con las clases bajas y nació la idea independentista, tradujo y montó el Tartufo de Moliére, se enamoró de Josefa Quintana y se alejó por algún tiempo de la vida eclesiástica.

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