Diez increíbles esculturas que parecen tener vida

Si pasaras de prisa muy cerca de cualquiera de estas piezas escultóricas, hasta podrían no parecerte obras de arte, sino simplemente, parte del paisaje urbano real

Autor:

Juventud Rebelde

Si pasaras de prisa muy cerca de cualquiera de estas esculturas, hasta podrían no parecerte obras de arte, sino simplemente, parte de la vida real.

Piezas que se despojan de los recursos de la estatuaria tradicional —poses teatrales, grandes dimensiones, sobre pedestales o bases— para imbricarse de manera orgánica en el paisaje urbano y semejar ser parte de él.

Muchas de estas esculturas cuentan una historia propia, en ocasiones desgarradora, como es el caso de Zapatos en el Danubio, homenaje a los judíos asesinados durante la Segunda Guerra Mundial.

La Galería del día te invita a que disfrutes de estas «vivaces» esculturas. No olvides compartir tus opiniones.

Libertad, por Zenos Frudakis. Filadelfia, Estados Unidos.

Frudakis (1951) es un escultor figurativo cuyos trabajos incluyen retratos de individuos vivos e históricos y escultura poético-filosófica con sensibilidad postmoderna. Vive y crea cerca de Filadelfia.

Zapatos en el Danubio, por Gyula Pauer y Can Togay. Budapest, Hungria.

Cuentan que los judíos eran atados en parejas y, tras disparar a uno de ellos, eran arrojados al río, arrastrando uno al otro. Estos zapatos pretenden recordar a estas personas, como si no hubiesen desaparecido y fuesen a salir del agua para calzarse sus pies. Fue creado en el año 2005.

El viajero, por Bruno Catalano. Marsella, Francia.

La obra pertenece a una serie llamada Voyageurs. Se dice que su autor, uno de los mejores
escultores surreaslistas contemporáneos, pretendió plasmar en el bronce temas como la emigración y la fragilidad del ser humano.

Los Mustangs, de Robert Glen. Las Colinas, Texas, Estados Unidos.

Su autor nació en Nairobi, Kenya. Actualmente tiene 74 años y vive en una tienda simple en el Parque Nacional de Ruaha, al sur de Tanzania, África del Este. Con sus esculturas en bronce ha logrado captar la esencia y el movimiento de los animales en parte, gracias al estudio acucioso de la anatomía de ellos y su insistencia en trabajar a partir de sujetos vivos y no de fotografías. Se dice que es la más grande escultura ecuestre del mundo.

Longhorns, por Robert Summers. Pioneer Plaza en Dallas, Texas.

En este conjunto escultórico se representa el Chisholm Trail (rastro de Chisholm). Lo forman las esculturas de bronce de 70 novillos y 3 jinetes. En el siglo XIX, este camino era utilizado para conducir el ganado por tierra de ranchos en Texas.

Escultura de Hipopótamos. Zoológico de Taipéi, Taiwan.

Estos hipopótamos que emergen del suelo simbolizan la importancia de la protección de la vida silvestre.


Parque Dragones de Komodo. Amsterdam, Países Bajos.

El dragón de Komodo (Varanus komodoensis), también llamado monstruo de Komodo y varano de Komodo, es el lagarto de mayor tamaño del mundo, con una longitud media de dos a tres metros y un peso de unos 70 kg. A consecuencia de su tamaño, son los superpredadores de los ecosistemas en los que viven. A pesar de que estos lagartos se alimentan principalmente de carroña, también cazan y tienden emboscadas a sus presas, que incluyen invertebrados, aves y mamíferos.

Cumil (El Observador), por Viktor Hulik. Bratislava, Eslovaquia.

Man at work es el nombre por el que se la conoce pero en eslovaco se llama Cumil, que significa observador. Es de 1997. Está hecha de bronce y se encargó cuando se reconstruyó el casco antiguo de Bratislava.

La Primera Generación, por Chong Fah Cheong. Singapur.

Cheong es un escultor profesional nacido en Singapur, en el año 1946. Se especializa en trabajos de madera, piedra y bronce. Esta es una de sus piezas más famosas.

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