África en un museo (+ Fotos)

Una nueva donación de 126 piezas enriquece el Museo de Arte de Matanzas, que cuenta ahora con 505 piezas del arte tradicional africano, una colección impresionante que se resguarda con celo y rigor

Autor:

Hugo García

MATANZAS.— La colección de arte tradicional africano del Museo de Arte de Matanzas se ha convertido en única de su tipo en Cuba y entre las pocas existentes en América Latina, tras recibir una nueva donación de 126 piezas.

La Licenciada Diana Oraida González Alonso, directora de la institución, explicó a este diario que contaban con 379 piezas museables de arte tradicional africano y con esta donación se convierte en una vasta y exclusiva colección que supera los 500 objetos artísticos.

«Es significativa la colección que acaba de llegar, porque era esperada tras muchos años de tratar de hacer su entrada al país y que por diversas razones no se lograba el objetivo», precisa Diana.

Esta colección es catalogada por su donante, el artista e intelectual cubano Lorenzo Padilla Díaz, como muy valiosa, teniendo en cuenta que la integran objetos diferentes a los ya atesorados en la institución matancera, y otros nuevos, que completan parte de los ya existentes que enriquecían la colección, que habían llegado anteriormente en dos ocasiones.

Padilla Díaz, amigo personal de Wilfredo Lam y acreedor en el 2006 de la Distinción por la Cultura Nacional, otorgada por el Ministerio de Cultura, ha realizado varias donaciones que integran ídolos religiosos, instrumentos musicales, confecciones textiles, urnas funerarias, máscaras de cabeza, de cuerpo y de rostro; terracotas, esculturas en diversos soportes, lanzas, dagas, sombreros, copas, cofre de metal, pipa ceremonial de madera, peinetas, asiento de madera, y un escudo de madera.

Los visitantes pueden apreciar bastones, varios relicarios, hachas de madera; tenedores y cucharas de madera, resguardos de madera; objetos que tienen que ver con las ceremonias funerarias del mundo antiguo africano, una tabla de adivinación de la etnia Yoruba, de Nigeria; y una polea para telar de una étnica congolesa.

Padilla, quien nació el 18 de septiembre de 1931, en Matanzas, descubrió hace más de dos décadas en los anaqueles de un almacén una figura de negro semiolvidado, la adquirió y comenzó a coleccionar las piezas que fueron llegando a sus manos, y que hoy forman la colección de arte de los pueblos primitivos en el museo matancero.

«Cada pieza está en correspondencia con su cultura, con su cosmovisión del mundo y pueden tener un carácter utilitario o religioso, según las funciones que ellos les dan en su vida cotidiana», reflexiona Diana.

Ahora por vez primera se reciben dos postes funerarios, uno de ellos de Madagascar; una puerta de granero, de Malí, un tambor angolano, brazaletes para esclavos, máscaras de cuerpo, de Tanzania, máscaras de rostro y cabeza, un fetiche congolés, esculturas en madera y metal, varias piedras de Nigeria, y una máscara Búho, de Burkina Faso.

También se recibieron más de 50 textos sobre arte africano, incluidos revistas, libros y catálogos.

«Todas las piezas del museo son excepcionales, pero sin dudas valoramos como rarezas la colección de relicarios de Gabón, Mali y República Popular del Congo, las terracotas de varias etnias nigerianas, y las máscaras Punu, de Gabón», recalca Diana.

Se trata de una rica colección en el orden temático, integrada por piezas interesantes de los siglos XII, XIII, XIV, XVI y XVIII, que enriquecen la colección.

Según las investigaciones, las piezas más antiguas con que cuenta el museo son las terracotas de la cultura Nok, de Nigeria, que datan de entre los siglos V al II a.n.e., aunque se incluyen otras obras de la primera mitad del siglo XX. La mayoría pertenecen al siglo XIX.

La Licenciada Yamila Gordillo, curadora del Museo de Arte de Matanzas, afirmó que desde el punto de vista cultural es una colección preciosa: «Nuestra colección era solo de África subsahariana y con esta donación se abre, porque contamos con piezas de África del Norte y de Madagascar, oportunidad en que se muestra cada área con sus peculiaridades».

Es una colección exclusiva, sui géneris, que no se encuentra en ningún lugar de Cuba, y cuyo valor es por su antigüedad y variedad de piezas en distintos materiales, etnias y países, consideran ambas especialistas, quienes confirman que se necesitan condiciones para ampliar la investigación.

Tanto Diana como Yamila aseguran que la colección de arte tradicional africano es única en Cuba, aunque conocen que existen parecidas en Brasil, Estados Unidos, y una colección privada en Venezuela, las cuales cuentan con abundantes piezas de este tipo, que quizás no coincidan en cantidad y antigüedad.

Padilla Díaz, pintor, artista plástico, coleccionista de obras de arte y grabador cubano residente en Francia, ha dedicado más de cuatro décadas a la búsqueda de arte africano en una paciente labor de coleccionista. Ha confesado que no ha encontrado mejor lugar para que esas piezas descansen por siempre que en su ciudad natal.

Las piezas originales donadas por Padilla durante estos años proceden de Nigeria, Mali, Liberia, Tanzania, Sierra Leona, Angola, República Popular del Congo, Gabón, Costa de Marfil, Camerún, Chad, Senegal, Guinea Bissau, Burkina Faso, Ghana, Madagascar, Mozambique y Sudán.

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