Cine cubano aguarda por premios Coral

Jóvenes que comienzan, veteranos y consagrados, todos en el cine cubano se aprestan a enfrentar el Festival como una de las pruebas mayores que tienen a su alcance

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Joel del Río

Sutil y a paso raudo, hasta alcanzar el vuelo alto y permanente de ciertas imágenes que iluminan la oscuridad, arriba la embajada cinematográfica cubana a la edición 40 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano (nada de cambio de nombres por ahora, como aseguraron algunos). Lo que verdaderamente importa es que cada uno de estos títulos significa la venturosa tenacidad de darle continuidad a la obra de adelantados y adalides como Tomás Gutiérrez Alea, a quien se le rinde homenaje por su aniversario 90, con la exhibición de tres meditaciones sobre quiénes somos, hemos sido y adónde vamos: Memorias del subdesarrollo, Una pelea cubana contra los demonios y Fresa y chocolate, en copias restauradas.

Antes de conformar una filmografía que lo convierte en uno de nuestros más importantes cineastas, Fernando Pérez fue asistente de Gutiérrez Alea, justamente en Una pelea cubana… 45 años después, el director de Suite Habana y Últimos días en La Habana encabeza el grupo de cineastas que compiten por los premios Coral al mejor largometraje de ficción, con su regreso al cine histórico (recordar Clandestinos, Hello Hemingway, y sobre todo José Martí, el ojo del canario) mediante Insumisas, que se remite a la Baracoa de 1819 para hacer la historia de Enrique Faber, un médico suizo (Silvie Testud) que se casa con una humilde muchacha (Yeni Soria) a la que ha curado.

Luego de varios años de matrimonio se revela la verdadera identidad de Faber, y el escándalo consiguiente sacude los cimientos conservadores de la villa primada. Para pintar con iluminación y encuadres la atmósfera de la época está el maestro Raúl Pérez Ureta, quien acompaña todas las películas del realizador desde hace un par de décadas.

Los tres largometrajes de ficción que concursan en esa categoría fueron producidos por el Icaic y se acercan a la narración y estilo del cine histórico, aunque la narración de Nido de mantis, dirigida por Arturo Sotto, se aproxime más bien a la tragedia y el policiaco para relatar la historia de un triángulo amoroso, entre dos hombres y una mujer, a lo largo de 30 o 40 años. Una mañana de agosto de 1994 aparecen muertos los tres, y la presunta culpable es la hija de la mujer, una muchacha que estaba en la casa cuando ocurrieron los hechos y evidentemente conoce el trasfondo del crimen pasional.

Yara Massiel, Armando Miguel Gómez y Caleb Casas son los protagonistas de un filme donde tampoco falta la reflexión sobre la traumática relación entre el individuo y los mitos que conforman la historia nacional, un tema presente en obras anteriores de Sotto como Pon tu pensamiento en mí o Amor vertical.

Frente a frente, muy atentos al ángulo de las revelaciones y la emoción, se posicionaron el realizador Alejandro Gil y su guionista Amilcar Salatti con Inocencia, que le confiere humanísimos rostros a víctimas y victimarios, familias, parejas, conocidos y amigos, todos relacionados con el desolador crimen de los estudiantes de Medicina, una vileza recordada entre las peores del régimen colonialista.

Como el final de la historia es conocido, el guion y el montaje de Inocencia refuerzan los elementos de suspense respecto a cómo fue el juicio y la condena, además del relato paralelo de Fermín Valdés Domínguez, quien se dispone a encontrar los cuerpos de sus compañeros de aula y a denunciar el asesinato perpetrado por las autoridades.

En el notorio elenco sobresale Yasmani Guerrero (La noche de los inocentes, Jirafas) y en el papel de oponentes, Héctor Noas y Yadier Fernández. La fotografía es de Ángel Alderete, quien se halla en uno de los mejores momentos de su carrera a juzgar no solo por Inocencia, sino por los talentos manifiestos en la reciente Club de jazz, en el documental Chucho Valdés… el niño que lleva dentro (programado fuera de competencia) y en el hermoso video musical Te espero en la eternidad, nominado a ocho premios Lucas hace unos días.

En la competencia de Ópera Prima, cada año acompañada por creciente rumor de címbalos y cascabeles, a tenor con las ráfagas de talento joven que con frecuencia rompen las indiferencias del vacío, concursan otros dos largometrajes cubanos, ambos con importante recorrido internacional previo: El viaje extraordinario de Celeste García, de Arturo Infante, y Un traductor, dirigida por los hermanos Sebastián y Rodrigo Barriuso.

El viaje extraordinario de Celeste García clasifica con honores en la memorable tradición nacional de comedias costumbristas con un giro, insospechado, a la ciencia ficción: Celeste (María Isabel Díaz) es una mujer compasiva y cándida, profesora de geografía retirada con un trabajo de media jornada en el planetario. Un día, nuestros medios (mediante Julio Acanda) anuncian que los extraterrestres han estado viviendo en la Tierra, y que le devolverán el favor a los humanos invitándolos a conocer su mundo. Celeste es una de las que se apresta a ser abducida.

Si bien El viaje extraordinario… es resultado de una coproducción entre Alemania y Cuba (Quinta Avenida Producciones), Un traductor se realizó en colaboración con los canadienses, quienes hicieron posible la contratación para el protagónico del famoso actor brasileño Rodrigo Santoro, obligado a mejorar su español con acento criollo para interpretar a un profesor de literatura rusa de la Universidad de La Habana.

Este profesor es reasignado como traductor asistente de los médicos que atendieron a los niños soviéticos llegados a la Isla para recibir tratamiento luego del accidente nuclear de Chernóbil. Recientemente Santoro fue nominado a los premios Fénix como mejor actor iberoamericano del año por esta película sencilla y conmovedora (según aseguran varios medios especializados), inspirada en hechos reales acontecidos al padre de los realizadores.

Y como no solo de largometrajes de ficción vive el cinéfilo, deben mencionarse otros apartados en los que fueron seleccionadas obras del patio: en cuanto a los cortometrajes de ficción, hay cuatro títulos en competencia: Cerdo (Yunior García), Frágil (Sheyla Pool), I Love Lotus (Patricia Ramos) y Los amantes (Alan González), mientras que en la sección competitiva de Documental fueron elegidos Sergio Corrieri, más allá de Memorias… (Luisa Marisy) y Los viejos heraldos, dirigido por Luis Alejandro Yero, recientemente egresado de la Escuela Internacional de Cine y Televisión, y ya premiado en el Festival de Mar del Plata por el corto documental El cementerio se alumbra.

La animación cuenta solo con dos obras: Encuentro muy cercano, de Pol Chaviano, y Mamiya CR7, de Danny de León y Eisman Sánchez. Sin embargo, el concurso de guiones inéditos, plataforma de futuros filmes, incluye varios proyectos de prestigio, entre otros, AM-PM, de Amílcar Salatti, hace poco galardonado con el premio de la SGAE al mejor guion; La pelota roja, que escribieron Carlos Lechuga y Fabián Suárez (autores, respectivamente, de Melaza y Caballos); y El bálsamo de Casanova, de Serguei Svoboda, triunfador de la más cercana edición de DocTV.

En la sección A sala llena, fuera de competencia, se estrenará el largometraje policiaco El regreso, codirigido por la actriz Blanca Rosa Blanco y el guionista Alberto Luberta, y que humaniza a la detective Patricia, quien se empeña en encontrar el verdadero culpable de un crimen mientras se rencuentra con un amor de juventud.

En la corta lista de películas terminadas que aspiran al codiciado premio de posproducción se encuentra En la caliente, de Fabién Pisani, la cual retrata los años en que la música del reguetonero Candyman inundaba el país de San Antonio a Maisí.

Jóvenes que comienzan, veteranos y consagrados, todos en el cine cubano se aprestan a enfrentar el Festival como una de las pruebas mayores que tienen a su alcance. Y así van en busca de Corales, mientras intentan cubrir todos los temas, todas las épocas, todas las posibilidades para tratar de comprender mejor la realidad.

 

María Isabel Díaz en El viaje extraordinario de Celeste García.

Nido de Mantis, la película que dirige Arturo Sotto.

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