Camagüey, por Santiago en coche

Autor:

Juventud Rebelde

SANTIAGO DE CUBA.— Guerra, pelea, espectacularidad y conga, mucha conga. Eso fue, a grandes trazos, el primer choque entre indómitos y agramontinos en el Guillermón Moncada.

Pero la conga no la hicieron esta vez los santiagueros sino sus rivales, que en el noveno episodio le dieron con «la cuña y con el hacha» al pitcheo relevista de los locales para fabricar las cuatro anotaciones decisivas y bailar al compás de tambores y de tinajones incluidos con una pizarra conclusiva de 5-2.

Así, al filo de las 11: 00 p.m, el estadio se quedaba mudo, mustio y congelado, y seguía creciendo en la Ciudad Heroína el respeto hacia Camagüey, contrario rocoso para cualquiera en esta serie.

La aguerrida tropa de Miguel Borroto perdía por una en la entrada del adiós cuando se aparecieron los «Luises» para empatar el duelo a dos anotaciones. Primero fue Willian Luis, quien disparó un relámpago por el jardín izquierdo que se convirtió en doble y, tras un sacrificio que llevó al corredor a tercera, se apareció Marino Luis, con el hit del empate.

En ese momento vino Alberto Bicet al rescate de Félix Rivera, primer apagafuegos santiaguero y quien había entrado en el octavo capítulo por el abridor a Norge Luis Vera.

Pero fue una noche áspera para Bicet, quien se marchó cabizbajo al banco tras permitir imparable de Yuskiel García y triple con dos en circulación de Adalberto Ibarra, sin duda el mejor bateador del encuentro (4-3). Luego iría a la lomita Pedro Agüero, quien no pudo evitar la quinta por fly de sacrificio de Lesli Anderson a la patrulla izquierda.

Por cierto, Vera no pudo dormir como hubiera deseado tras su ponche número 1 000 en series nacionales, conseguido ante el receptor Yenier Bello a la altura del tercer inning.

Curiosamente, después de esos strikes llegaría su única complicación en el partido, tal vez nacida del abrazo de sus compañeros, sus rivales y del aplauso del respetable. También le sobrevendría un torcedura en uno de los pies, que ojalá no lo aleje de los diamantes.

El triunfo se lo agenció el «Viyo», vitoreado por sus parciales que se trasladaron frenéticos hasta aquí. Las dos que permitió en el arranque mismo del partido fueron inmerecidas. Se tuvo que ir luego de un out en el noveno por cantidad de lanzamientos, mas en su auxilio vino oportunamente Elier Sánchez.

Hoy, como dicen por la calle, será otro día, pero si los camagüeyanos ganan pondrían la serie a punto de caramelo y de hacer una conga mayor a golpe de tambor... y tinajón.

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