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Té asiático y con sabor a chícharo

A la misma hora que el Barcelona traspasaba desde Ucrania la frontera de los cuartos de final, el Manchester ofreció una puesta en escena diseñada para liquidar a un rival apenas herido con el ajustado 0-1 de la ida

Autor:

Raiko Martín

Messi y compañía se dedicaron hace una semana a poner los reflectores de este martes sobre Old Trafford, donde el Manchester United dilató un año más las aspiraciones del Chelsea de coronarse en la Liga de Campeones del fútbol europeo.

A la misma hora que el Barcelona traspasaba desde Ucrania la frontera de los cuartos de final, el Manchester ofreció en el «Teatro de los Sueños» una puesta en escena diseñada para liquidar a un rival apenas herido con el ajustado 0-1 de la ida.

En el mismo minuto que Messi daba un tiro de gracia al moribundo Shakthar, el jovencito Javier, «Chicharito», Hernández puso contra las cuerdas al Chelsea. Y una vez más Giggs, el veterano de mil batallas, fue el encargado de romper la última línea visitante, de poner el balón raso en el segundo palo para que el mexicano firmara su décimo octavo gol vestido de Diablo Rojo.

Hasta ese momento, los Bleus venían pisando a fondo el acelerador para dinamitar cuanto antes las sólidas defensas de los anfitriones. Pero en el banquillo, o quién sabe si más arriba, continúa la preferencia por Fernando Torres, y el español no acaba de reencontrar la contundencia que justificó su millonario fichaje.

Igual de desafortunada fue la actuación de Anelka en el frente, de ahí que la entrada de Drogba en la segunda mitad se hiciera notar. Después de intentarlo con todos y desde todos los ángulos, el marfileño burló el fuera de juego y plantó cara a Van der Sar. Su disparó tocó redes poniendo a punto de ebullición una eliminatoria que siete minutos antes parecía sentenciada con la doble amonestación del brasileño Ramires.

No llegó a hervir porque en la jugada siguiente Park encontró el merecido premio a un despliegue encomiable. Tan laborioso como de costumbre, el sudcoreano había tapado las embestidas de Ashley Cole por su carril, había abortado infinitas escaramuzas rivales, había reventado el cuentamillas en su ir y venir entre las dos áreas, pero nunca se animó a apretar el gatillo.

Sin embargo, ante el milimétrico pase de Giggs —¡otra vez el galés!— no le quedó más opción que percutir con fuerza. Y el gol, a 12 minutos del final, fue lapidario.

Ahora el Manchester espera por el ganador del duelo de hoy entre el Inter y el Schalke 04 en la ciudad alemana de Gelsenkirchen, donde solo un milagro salvaría el reinado de los lombardos.

Mientras, el Real Madrid se presenta en el feudo del Tottemham inglés con suficiente ventaja para certificar una semifinal frente al Barca que elevará a cuatro los «clásicos» en apenas 18 días.

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