Dayron Robles descalificado, Lázaro Borges en la gloria (+ Video)

Un roce de Dayron al chino Liu Xiang al cruce de una valla lo descalificó de la competencia y dio el título al estadounidense Jason Richardson. Medalla histórica para Cuba en el salto con pértiga

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Confieso que no se cómo empezar. Me declaro incapaz de recrear el suceso con la misma sangre fría mostrada por las principales agencias informativas del mundo: «El cubano Dayron Robles fue despojado este lunes de su medalla de oro en la prueba de 110 metros con vallas, durante el Campeonato Mundial de atletismo».

Quizá algo parecido debiera escribir, a fin de cuentas, el ejercicio periodístico exige equilibrio y distancia para analizar cualquier fenómeno. Pero no puedo. Me duele como a Cuba entera.

Sonó el disparo de arrancada y el mundo todo se mordía los labios ante la prueba más esperada en la urbe coreana de Daegu. Unos 13 segundos y fracciones pasarían antes de poder soltarme los pelos y gritar de alegría. ¡Al fin llegó la corona!, el único título grande que faltaba en sus vitrinas. Luego, el balde de agua fría.

Un portavoz de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo anunció que el campeón olímpico y recordista planetario había sido descalificado por obstrucción, después de importunar el rendimiento del chino Liu Xiang, quien largaba en la senda continua. La verificación tardó dos horas y media.

Xiang declaró no creer que Robles haya tenido malicia en los contactos, sosteniendo que es una competencia de mucho roce en carriles muy ajustados.

«Lamento mucho lo ocurrido, así es la competencia, por lo demás somos muy buenos amigos», dijo el astro chino.

Por su parte, el vigente campeón olímpico, quien abrazó a Xiang una vez concluida la carrera, declaró no haber actuado intencionalmente: «Es algo que puede pasar en las vallas porque vamos muy juntos».

Su mentor y mejor entrenador del año 2010, Santiago Antúnez, afirmó que todos los vallistas  alguna vez han tenido contacto y desestimó la decisión del órgano rector del atletismo.

En tanto, el hombre más veloz de este 2011, el norteamericano David Oliver (12:94), opinó que el resultado inicial no debió ser modificado. «Eso pasa en cada carrera».

El video y varias fotos mostraron el contacto. Sobre la octava valla los vecinos ocupantes de los carriles 5 y 6 iban pegados como rémora y tiburón. Entonces, el noveno obstáculo sería testigo de un ligero manotazo del Lord del Guaso, propinado con su mano derecha sobre la izquierda del hijo de Shangai.

Como resultado, el atleta del Gigante Asiático vio perturbado su ritmo, perdió levemente el equilibrio y disminuyó el paso hasta derribar la última valla después de otro choque un poco más violento.

Así, el guantanamero entraba primero a la meta con un crono de 13:14 segundos, seguido por el norteamericano Jason Richardson (13:16) y el propio Xiang (13:27).

Todos los cubanos celebrábamos la victoria. Pero al parecer, como reza el refrán, tenemos un chino atrás. Esta vez fue así, y literalmente. La cuestión es que ya van cuatro Mundiales, y por desgracia, nada.

Primero en Helsinki 2005, cuado nuestro muchacho apenas era un niño de 18 años, quedaba fuera de la final. Dos años más tarde, en Osaka, terminó cuarto, a solo una caricia del podio. Berlín 2009 parecía su gran cita con el oro, pues los recientes título olímpico y tope universal, presagiaban la gloria.

Pero las lesiones dijeron que no. Y ahora, a punto de cumplir 25 abriles, otro apagón confabulado con esa proterva suerte que le da la espalda una vez más.

Y aunque muchos en esta Isla lloramos el infortunio y la maldición que nos persigue junto a Dayron hace media década, confiamos en su recuperación psicológica y en la sabida medalla por venir en una de estas justas. Sí, porque aún le quedan varias oportunidades, al menos dos. Saque usted la cuenta: a la primera llegaría con 26 años, la otra lo recibiría con 28, muy joven todavía.

La presea tiene que llegar, condiciones le sobran y el destino no puede ser tan macabro con el mejor vallista de todos los tiempos.

El deporte lo espera, esto fue solo otra piedra. Le quitaron su corona, pero todo el orbe lo vio ganar. La decisión de la IAAF no puede borrar la verdad: Robles es el número uno del mundo en su especialidad. La próxima olimpiada lo confirmará.

Él es nuestro campeón y sabrá reponerse, así lo recibiremos a su regreso.

Un Quijote contra los molinos

Fue un cóctel de sabores. Alegremente. Después de la amargura casi indeleble que supuso la descalificación de Robles, vino un trago harto dulzón desde la pértiga del cubano Lázaro Borges.

El capitalino, con un salto de 5,90 metros, ganó una histórica medalla de plata en lo que es, indiscutiblemente, la actuación cimera de la Mayor de las Antillas en esta especialidad del deporte rey. Además hizo trisas su propio récord nacional (5,75), logrado el 11 de agosto de 2011, en Zaragoza, España.

La marca conseguida en Daegu es la más respetable de la actual temporada y lo ratifica como un atleta extremadamente competitivo y corajudo, sobre todo si tenemos en cuenta que apenas este año comenzó a tener una actividad periódica a nivel internacional.

Fue una grata sorpresa, pues ni el mismísimo Nostradamus hubiera podido dilucidar tal resultado. Primero saltó limpiamente sobre 5,50 y 5,65, ubicándose sexto. Luego, cuando otros seis atletas habían sorteado diez centímetros más, igualó su tope personal para seguir guapeando con lo que era, un mero sueño.

Entonces llegó un nuevo gigante y el cubano, cual Quijote, lanza en mano contra los molinos, supero su cota hasta 5,85 ¡y en el primer intento!

El favorito galo Renaud Lavillenie, sin fallo alguno, y el polaco Lukasz Michalski, con una sola pifia, habían sobrepasado el listón y hacían el un dos de la competencia.

Pero el también polaco Pawel Wojciechowski, con un error sobre esa altura, pidió cinco centímetros más, y ya al borde de la eliminación tras errar el brinco inicial, venció los 5,90, con el número tambaleando, caprichoso allá arriba.

La batalla estaba pactada. Borges era cuarto y no le quedaba otra: tenía que volar sobre un rascacielos infranqueable para él hasta ese momento. Vinieron dos saltos nulos. Tensión, nervios. ¡Y voló! Millones de cubanos se levantaron de sus asientos saboreando la medalla.

Michalski y Lavillenie fallaron. La plata yacía segura en un bolsillo del antillano.

Después ambos erraron sobre 5,95. El europeo negociaba el oro. Pero el desempeño de Borges asombraba, y mostraba la potencia del atletismo cubano, capaz de expandirse y formar figuras en especialidades nunca antes laureadas para naciones tercermundistas.

Video tomado del canal de Cubadebate en YouTube con la carrera:

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