¿Y después de todo, qué?

Industriales venció 4-2 a Matanzas y tomó ventaja en la semifinal occidental del béisbol cubano

Autor:

Juventud Rebelde

En un juego que comenzó el sábado y terminó el domingo, demorado más de la cuenta por la absurda polémica sobre un bate astillado, Industriales venció 4-2 a Matanzas y tomó ventaja en la semifinal occidental del béisbol cubano.

El choque marchaba tranquilo hasta el tercer capítulo, cuando Matanzas abrió el marcador frente al abridor de Industriales, Frank Monthiet. La primera carrera llegó por dobletes de Manuel Benavides y Ariel Sánchez, pero ahí mismo «se armó la gorda».

Lázaro Vargas reclamó que el bate utilizado por Sánchez era ilegal y los árbitros le dieron curso a la protesta. Al final, tras 45 minutos de angustiosa espera, todo quedó igual y continuó el choque.

Luis Daniel del Risco, responsable de reglas y arbitraje en la Comisión Nacional de Béisbol, comentó después del partido que el bate estaba partido en la punta y tenía hasta dos pulgadas de hendidura. Sin embargo, no fue rellenado, ni aplanado, y por eso no se consideró ilegal.

«En ese caso no hay violación de regla y la protesta se desestimó. Si hubiera prosperado la reclamación, entonces habría que decretar out al bateador y expulsarlo del partido, además de virar la jugada», explicó Del Risco.

Sin embargo, la decisión demoró demasiado y en las gradas del Latino casi nadie daba crédito a lo que ocurría en el terreno. La gente quería ver pelota. Se hizo demasiada tormenta en un vaso de agua.

Al reanudarse el choque, Matanzas marcó otra raya con el hit de Gracial que impulsó a Sánchez.

Pero los azules descontaron la diferencia en la parte baja del tercer capítulo, después de dos outs, cuando Ariel Sánchez no pudo atrapar una línea de Chirino que debió ser out. Así se abrió la caja de Pandora y enseguida llegaron cañonazos de Torriente y Rudy.

Entonces Víctor trajo al zurdo Yera, pero este le dio pelotazo a Malleta y llenó las bases. Ahí entró a lanzar el derecho Joel Suárez, quien golpeó a Serguei y forzó la carrera del empate, pero después dominó a Yasmani Tomás en roletazo al campo corto.

Así se mantuvo el partido hasta el octavo capítulo, cuando los azules marcaron las dos carreras decisivas. El calvario comenzó porque la defensa yumurina dejó picar un inofensivo fly de Rudy por detrás del box.

Luego, Malleta recibió boleto y Vargas jugó a la ruleta rusa sacando a Tabares por Serguei para tocar la bola. Pero la táctica salió bien, pues Gracial cometió un grosero error en tiro y Rudy anotó desde segunda base. Después vino el fly de sacrificio de Tomás que le puso la tapa al pomo.

En la conferencia de prensa, el mentor de Industriales explicó que sustituyó a Serguei porque necesitaba avanzar a los corredores y de paso evitar un doble play. Además, aclaró que Urgellés salió como titular en lugar de Tabares pues los bateadores derechos habían tenido problemas frente al abridor de Matanzas, Maikel Martínez.

Vargas no anunció a su lanzador para hoy, aunque sí descartó a Odrisamer Despaigne. Quizá se incline por Ian Rendón o Darwin Beltrán.

En cambio, Víctor Mesa confirmó al derecho Jorge Alberto Martínez y comentó que si Ariel Sánchez cogía el batazo de Chirino la historia habría sido diferente. «Con eso caminaba más nuestro abridor y no hubiera tenido que traer a Joel tan temprano», lamentó.

No obstante, el piloto yumurino se mostró complacido con la entrega y combatividad de su equipo ante un estadio repleto. «Yo no lo veía así desde que jugamos la final del Campeonato Mundial de 1984 contra Estados Unidos», dijo.

Sobre la polémica jugada de doble robo en el octavo capítulo, con un out, Víctor fue categórico: «Yo la mandé, queríamos sorprender y ver qué pasaba, pero ellos intuyeron algo. En ese conteo tocaba lanzar una curva y le tiraron la bola para arriba a Herrera», comentó.

«De todas formas, Rudy entró tarde y se le podía tumbar la bola, pero estos muchachos necesitan aprender muchas cosas. Les falta maldad», concluyó en tono sereno, lejos del enfado que muchos esperábamos tras la derrota. Así nos dio una lección.

«Vargas no aceptó el collar que le compré, pero no tenía nada malo. Miren, mi esposa lo tiene puesto», bromeó Víctor.

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