Recuento del mitin atlético de La Habana

El jovencito Orlando Ortega derrotó en los 110 metros con vallas al favorito Dayron Robles, con un excelente registro de 13,09 segundos. En tanto, Yipsi Moreno consiguió un tirazo en el martillo

Autor:

Abdul Nasser Thabet

La noticia ya desanda los cinco continentes y a estas alturas sería ocioso repetirla. Inundó la pantalla de cada televisor, las páginas de cada publicación y las cabezas de no pocos fanáticos. Sin embargo, se impone un análisis más profundo, no solo ante la nueva derrota de nuestro vallista corto Dayron Robles, sino a raíz del estado actual de la delegación de atletismo que representará a Cuba en los XXX Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Si bien muchos medios de prensa aplauden el tremendo tiempo del jovencito Orlando Ortega (13,09 segundos) durante el mitin de atletismo dominical celebrado en La Habana, muy pocos se preguntan —al menos a toda voz— lo que en mi opinión se erige como la principal interrogante del deporte rey en este terruño rodeado de agua: ¿están nuestros muchachos en condiciones de lograr algún título bajo los cinco aros?

Responderé desde la pasión y con el corazón palpitando en la mano: sí, siempre se puede. Estirpe es lo que les sobra a los cubanos.

Ahora, al borde de freírme el miocardio por la impotencia, confesaré sin la calentura de ese romance eterno que me ata a mi bandera: no veo una corona segura en la cita británica.

Ojalá me equivoque, pero el Lord del Guaso dista mucho de la forma que lo llevó a convertirse en uno de los más grandes de la historia. A estas alturas —mes de mayo—, lluvia cayendo y la justa grande al doblar de la esquina, nada le asegura el oro.

La competición capitalina solo sirvió para apuntalar los presagios. Ninguna marca se acercó a lo mejor de la temporada. Lo de Ortega fue un guiño de la suerte, apuntalado por una salida en falso sin cobrar, pues todos los competidores continuaron corriendo.

Por otro lado, en lo que va de año las triplistas Yargelis Savigne y Mabel Gay no han mostrado credenciales doradas. Este domingo les recordaron a todos los verdaderos chances que tienen.

Savigne no ha pisado fuerte y posee un modesto 14,35 metros. Gay brincó cinco centímetros más.

Tampoco se muestra segura por el oro la discóbola Yarelis Barrios, quien después de un tirazo de 68,03 metros en el estadio Panamericano de la capital cubana hace dos meses, no ha podido acercarse a esa cifra.

En la pértiga no habrá casualidades. Lázaro Borges y Yarisley Silva deben estar en sus respectivas finales, pero creo que muy lejos del título. Entre los hombres habrá que saltar más de 5,90 metros y las mujeres seguro rozarán los cinco metros.

En el martillo, Yipsi Moreno guapeará, pero sus 75,27 metros la ubican novena en el ranking anual. La alemana Betty Heidler (78,07), y la rusa Tatyana Lysenko (76,14), serán oro y plata (sin orden preestablecido).

A tres pasos de la plastilina los hombres deben sobrepasar los 17,50 para subir el podio. Así sucedió en la Olimpiada de 2008, celebrada en Beijing. Este año, nuestro mejor exponente, Alexis Copello, solo ostenta un 17,17 y Osviel Hernández domina el escalafón con 17,49. No obstante, en ningún otro intento válido del año ha sobrepasado los 17,00.

Para nada trato de «machucar» a nuestros representantes. Solo me baso en los resultados actuales para lanzar una alerta y alejarme un poco del triunfalismo que nos aqueja cuando intentamos analizar a quienes admiramos. Todavía hay tiempo para corregir cada error. Ningún paño tibio aliviará la migraña. Al parecer, un cubo de agua fría se antoja mejor remedio.

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