Definida nueva estructura de las Series Nacionales

En lo adelante el principal torneo del béisbol cubano contará con 16 equipos y se dividirá en dos etapas

Autor:

Raiko Martín

Rodaban por las calles muchas versiones, tal vez no tantas como las casi 170 propuestas contabilizadas en un proceso de consulta que se extendió más de lo deseado. Pero finalmente, la Dirección Nacional del béisbol cubano confirmó lo que durante los últimos días parecía un secreto a gritos: la próxima edición de la Serie Nacional se jugará con 16 equipos, o lo que es lo mismo, uno en representación de cada provincia del país y el municipio especial Isla de la Juventud.

El esperado anuncio se hizo este viernes durante una conferencia de prensa que sirvió además para develar otras particularidades del próximo clásico, aunque lamentablemente aún quedan algunas decisiones por tomar.

Así, la edición 52 de la Serie Nacional comenzará el próximo 25 de noviembre    —domingo para más señas— en el estadio José Ramón Cepero, de Ciego de Ávila, donde los anfitriones comenzarán la defensa de su corona en un torneo ahora dividido en dos etapas.

La primera de ellas, que contará de 45 juegos para cada equipo con subseries de tres desafíos y un día entre ellas para descanso o traslado, deberá concluir el 3 de febrero del año entrante. Y su colofón será el Juegos de las Estrellas.

Teniendo en cuenta que presumiblemente sea convocado para principios de marzo de 2013 el III Clásico Mundial, el torneo doméstico tomará un descanso para facilitar la preparación del equipo que nos representará en tan importante certamen. Esta parada forzosa debe terminar una semana después del regreso de la selección nacional, cuyas figuras se incorporarán a la siguiente etapa de la Serie.

El nuevo tramo, al que avanzarán las ocho escuadras con mejor balance— sin distinción de zonas—, contará de 42 partidos y se jugará a dos vueltas bajo el mismo sistema de subseries. Los elencos clasificados tendrán la posibilidad —no es obligatorio— de reforzarse hasta con cinco jugadores de las selecciones que queden sin opciones de luchar por el cetro. Para ello tendrían que dar de baja de sus nóminas a la misma cantidad de peloteros que incorporen.

Según aclararon las máximas autoridades de la Dirección Nacional de la disciplina, estos posibles refuerzos saldrán de un draft —o bolsa— confeccionado por sus especialistas, al cual tendrán acceso los directores de equipos según sus intereses.

Los cuatro equipos más sobresalientes de esta segunda etapa protagonizarán los play off semifinales, en los que el primer lugar enfrentará al cuarto en una serie al mejor de siete, mientras que los ocupantes del segundo y tercer escaños se retarán bajo el mismo sistema.

Los ganadores de estos duelos optarían luego por el principal trofeo, en otra serie pactada con un máximo de siete desafíos.

También trascendió en el encuentro que el calendario de juegos se elaborará a través de un sistema informático, y eso permitirá ahorrar un tercio del kilometraje recorrido por cada equipo en comparación con el anterior certamen. Asimismo, se mantendrán por ahora los horarios de 8:15 p.m. —2:00 p.m. los domingos— para los partidos televisados y de 1:00 p.m. para el resto de los desafíos.

Atendiendo a que la decisión tomada margina la participación de uno de los hasta ahora habituales equipos capitalinos, la dirección del béisbol en La Habana contarán con la prerrogativa de ceder a otras provincias los jugadores que no integren su selección, previo acuerdo de las partes involucradas y por el tiempo que se acuerde.

Aún no se han tomado determinaciones definitivas relacionadas con varios detalles organizativos. Algunos de ellos, como el orden de prioridad que tendrán los equipos en el momento de escoger sus posibles refuerzos o la estructuración de un torneo de desarrollo paralelo u otro para propiciar oportunidades de juego a los peloteros que no participen en la segunda fase, quedaron pendientes al consenso que se logre en reuniones con los comisionados nacionales y directores de equipos, convocadas para los próximos días.

Según las autoridades del béisbol cubano, el cambio de estructura de la Serie Nacional solo es uno de los pasos enmarcado en una estrategia mayor, cuyo principal objetivo es identificar las principales deficiencias y que sus soluciones permitan elevar la menguante calidad exhibida por este deporte en los últimos tiempos.

De momento, el cambio generará vientos a favor y en contra, cada uno con sus argumentos a cuesta y todos enriquecedores de un debate siempre saludable. Lo más importante será enrumbarlos con inteligencia, rigor y valentía, y que sirvan para enfrentar otros «males» que aún quedan en nuestro horizonte beisbolero.

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