Ya lo pasado, pasado…

En el estadio Panamericano, un nutrido grupo de la preselección nacional de atletismo entrena con los ojos aferrados al horizonte y los deseos desbordados en busca de sueños a veces escurridizos

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Llegar al estadio Panamericano de la capital cubana es tan difícil como entrenar bajo el chorreante maquillaje de sus muros. Entre el asfixiante tráfico y el sol que no afloja ni en otoño —si es que en este archipiélago mágico podemos diferenciar una estación de otra—, resulta una utopía pasar las puertas del coloso deportivo sin sufrir un preinfarto, o al menos acalorarse un poco los sentidos.

Así arribé al cuartel general de la preselección nacional de atletismo, fortín en donde entrena un nutrido grupo de jóvenes con los ojos aferrados al horizonte y los deseos desbordados en busca de sueños a veces escurridizos.

Yargeris Savigne andaba brincando de un lugar a otro, como conejo tras la zanahoria, corriendo, sacudiéndose la arena para luego volver a «morderla» con un nuevo intento, esta vez más lejos. En ocasiones se me perdía del campo visual y la confundía con algunas noveles de similar porte y estatura. Imaginen, con ese tamañito y entre tanto sudor y adrenalina sin nombre ni apellidos, cualquiera confunde a una campeona mundial.

Admito que no sabía cómo «entrarle», pero aproveché un respiro de su parte y la asalté con la misma sed de bar que experimentan los despechados. Por suerte, accedió a conversar con JR y esclarecer no pocas inquietudes que aún rondan la cabeza de muchos amantes del deporte rey.

—Después de una reconocida constancia al más alto nivel y resultados loables en tu especialidad, 2011 supuso un duro golpe para una de las mejores triplistas del momento, un estanco considerable en el desarrollo de Savigne, a pesar de haber llegado a los Juegos Panamericanos de Guadalajara con la mejor marca de la temporada…

—Todos los atletas pasamos por etapas malas y buenas. No siempre se puede estar al ciento por ciento y aunque nos esforcemos en demasía, las cosas en ocasiones salen mal. Queda entonces asimilar esa racha adversa para seguir adelante y salir a comernos el mundo. Lo importante es saber levantarnos y no amedrentarnos ante cada obstáculo. La vida siempre te pone trabas, te reserva caídas, y esa puede ser una buena forma de aprender.

«Es cierto que en México yo era la principal favorita, aun cuando Caterine Ibargüen venía pisando fuerte, con idéntica marca que yo (14,99 metros). Lamentablemente tuve algunas molestias, como todos pudieron apreciar. Me dolió muchísimo no traer la medalla de oro a Cuba. Pero esa deuda yo la pago, de que la pago, la pago».

—A muchos seguidores del deporte rey nos dio la impresión de que estabas resentida físicamente, pero sobre todo creímos ver algún tipo de shock psicológico. ¿Fue esa inestabilidad mental un factor determinante en el bajón que experimentaste el año pasado y ahora en este 2012?

—Creo que las dolencias musculares fueron la principal causa, aunque no dejo de reconocer que tal vez me falló un poco la concentración. Me desanimó bastante no encontrar la manera para lograr el estirón esperado y quizá me desesperé un poquito. El pueblo siempre espera lo mejor y a veces es bastante duro en la crítica, porque no se siente complacido. Yo sé que muchos me cuestionaron, otros se condolieron, pero ese es un riesgo que corremos todos los deportistas.

—¿Y en Londres que sucedió? Se decía que estabas totalmente recuperada y, sin embargo, no competiste como de costumbre. Tampoco el equipo de atletismo tuvo los resultados esperados. ¿A qué se debió la pobre cosecha olímpica del plantel cubano, el hecho de que muy pocos superaran sus topes en la fase del cuatrenio en donde debían alcanzar los mejores tiempos y marcas?

—Yo te voy a decir mi punto de vista, mi percepción del asunto. Llegamos al Panamericano con el objetivo de retener el segundo lugar histórico por países. Eso lo cumplimos con creces. Pero inevitablemente estábamos violentando una etapa importante del programa de entrenamiento, pues los Juegos Olímpicos esperaban a la vuelta de la esquina y arribamos allí un poco cansados y lejos de nuestra forma óptima. En mi caso fue así, y si comparas no solo los resultados, sino los registros de todos, es fácil llegar a esa conclusión.

«Es un riesgo enorme, ¿sabes? Estados Unidos puede darse el lujo de conformar dos equipos, no llevar a sus principales figuras al evento de nuestro continente e incluso así ganar ambos certámenes. Pero Cuba es un país pequeño, con menos habitantes, y aun así tiene que brillar en ambas justas».

—¿Nos guarda Yargeris sorpresas para la próxima campaña?

—Mira chico. Ya yo estoy soñando. Solo te adelanto que voy por el récord mundial, puedes estar seguro. Vaya, eso puedes ponerlo sin miedo en la entrevista. Es una añeja meta. Como sabes, la principal competencia que tendré en 2013 será el Mundial al aire libre, a celebrarse en Moscú, Rusia. Esperen cosas buenas de mí. Solo me queda entrenar, entregarme completamente. A fin de cuentas, ya lo pasado, pasado, como dice la canción.

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