Solo polvo entre los dientes

En el medallero del atletismo de los Juegos Panamericanos de Toronto, Cuba aún no alcanza medallas

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Será una cuestión de estrategia o de organigrama. No sé. Lo cierto es que, amén de la buena preparación de la delegación local y de la tremenda combustión de potencias como Brasil y Estados Unidos, la comitiva cubana de atletismo que participa en los Juegos Panamericanos de Toronto solo ha visto sol y mordido el polvo.

Sin embargo, es cierto que el grueso de las pruebas de mayor fortaleza para la Mayor de las Antillas aún no ha comenzado. ¿Cuándo llegaran las medallas? ¿Caerán entre ocho y diez títulos, como se espera?

Para colmo de males, en la primera semifinal de los 800 metros planos implosionó —con hongo nuclear incluido— la cubana Sahily Diago, que traía un 1:59.91 minutos como mejor marca de la temporada, pero concluyó en el último lugar con un incomprensible tiempo de 2:13.72 minutos.

Por suerte, su compatriota Rose Mary Almanza nos regaló una bocanada y ganó su carrera con relativa comodidad, merced a un crono de 2:04.39. No en balde es dueña de la segunda firma más impresionante de la temporada (1:57.70).

En el triple salto mandó la que tenía que mandar, la reina absoluta de la especialidad. Con la colombiana Caterine Ibarguen casi nunca hay casualidades, mucho menos a este nivel. Sus 15,08 metros (con favorable viento de 2,3 metros/segundo) fueron más que suficientes, marca para triunfar en una Olimpiada cualquiera. Detrás quedaron la brasileña Keila Costa (14,50) y la cafetera Yosiry Urrutia (14,38). Mientras, las cubanitas Dailenys Alcántara (14,04) y Liadagmis Povea (13,97) concluyeron en los sitiales cinco y seis.

Volando en el hectómetro, el cubano Reynier Mena pasó las eliminatorias al marcar 10.18 segundos y entrar quinto en su heat, con uno de los cuatro mejores tiempos de los que no clasificaron directamente. También cogió tique a semifinales en esa prueba para damas Arialis Gandulla (11.37).

Por su parte, Yunior Díaz clasificó a la final del salto largo (7,76 metros). En los 400 metros con vallas Zurian Hechavarría avanzó a la discusión de preseas con tiempo de 56,82 segundos, al quedar tercera en su semifinal.

Soltando el martillo sonrió la venezolana Rosa Rodríguez (71,61 metros). La estadounidense Amber Campbell (71,22) amasó la presea plateada y con 69,51 terminó la canadiense Sultana Frizell. Las cubanas Yirisleydi Ford (65,73) y Ariannis Vichy (65,60) fueron quinta y sexta, respectivamente.

En el lanzamiento de la jabalina tuvimos que soportar que una local alardeara con 62,83 metros, mientras el brazo de la cubana Yulenmis Aguilar (57,87) solo le alcanzaba para el sexto escaño. Así, Elizabeth Gleadle se llevó el oro y dejó en plata y bronce a la estadounidense Kara Patterson (61,44) y a la brasileña Jucilene De Lima (60,42).

Pértiga en mano también ganó un anfitrión. Shawnacy Barber implantó nueva plusmarca panamericana (5,80 metros) en una prueba donde el cubano Lázaro Borges ratificó que sigue sin reencontrarse, al culminar quinto con 5,40. El argentino Germán Chiaraviglio (5,75) quedó en segundo lugar y el estadounidense Jake Blankenship fue tercero con idéntico registro al del antillano.

En el medallero del atletismo domina hasta el momento el país sede con cinco cetros, tres preseas de plata y dos de bronce, seguido de Estados Unidos (1-4-5), Brasil (1-3-2) y México (1-1-1). Cuba aún no alcanza medallas.

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