Las ligas alumbran aquí

Si en años pasados, las renovaciones de los equipos nacionales de voleibol impedían estabilizar una alienación, en gran medida por las bajas o abandonos constantes de atletas de la preselección, ahora el panorama es halagüeño

Autor:

Norland Rosendo

Ha concluido la temporada liguera para los jugadores cubanos de voleibol que estuvieron contratados en el extranjero. Con el aporte de Rolando Cepeda y Javier Jiménez —este por segundo año consecutivo—, el club griego PAOK revalidó su corona, y unos días antes, en la República Checa, Melissa Vargas y Sulian Matienzo habían contribuido a la victoria del equipo Prostejov, en la extraliga femenina de ese país.

Sensacional fue el cierre del certamen profesional helénico. En el cuarto partido del play off por el cetro, el PAOK había cedido en los dos primeros sets ante el Phoenix Syros; todo parecía indicar que el dual meet se nivelaría a dos triunfos por bando y que el campeón se decidiría en el veleidoso quinto juego.

Pero ocurrió la remontada, y el conjunto en el que jugaron los dos cubanos alzó la copa, tras espectacular tie break. En ese desafío, el opuesto Cepeda aportó 28 puntos y Javier 17, los máximos anotadores de su elenco. En la final, el primero fue líder a la ofensiva con 101 cartones y su compañero no fue menos, con sus 52 unidades.

Menos complicado estuvo el trayecto hacia lo más alto del podio del Prostejov checo. Considerada la sexteta más potente de las que compiten en la liza, ese club contó este año con los servicios de una muchachita (de edad, pero no de tamaño ni de fortaleza en el ataque) valorada como la promesa mundial de este deporte: la opuesta cubana Melissa Vargas.

Ella y Sulian fueron pilares del triunfo arrollador de su conjunto. Solo en la final, cuando se supone que la rivalidad aumenta, el Prostejov batió en tres juegos a Olomouc, siempre en sets corridos.

En los cuartos de final, semifinal y final —fases en las que el sistema competitivo concebía play off al mejor en cinco partidos—, ese club barrió a sus adversarios. Ganó ocho de los nueve juegos con pizarra de 3-0, y en el otro perdió apenas una manga.

Según la propia Sulian, en diálogo con este redactor a través de la red social Facebook, ella promedió entre 12 y 15 puntos por juego, y Melissa, entre 15 y 18.

De Argentina, el central Liván Osoria regresó con la satisfacción de haber llegado a la semifinal del campeonato de más rango allí. Su club, el Obras UDAP, cayó en esa instancia ante el equipo que después se coronó: UPCN San Juan. En el cruce, el insular jugó los tres partidos y sumó 22 puntos, seis de ellos por bloqueo.

De antemano se sabía que el equipo Maliye Piyango, en el que estuvo contratado el auxiliar Osmany Uriarte en la División 1 turca, no era favorito para ubicarse entre los primeros lugares. No obstante, logró mantenerse en el segmento de mayor nivel de ese campeonato para la próxima temporada, tras quedar en el séptimo escaño.

Por último, otras tres chicas también finalizaron su quehacer en Perú. El representativo de la universidad César Vallejo, que sumó a su nómina este año a las auxiliares Jennifer Álvarez y Regla Gracia, ocupó el cuarto puesto en la tabla final de la Liga Nacional Superior, tras caer por el bronce en tie break, pese al esfuerzo de Regla, autora de 18 cartones ese día.

Mientras, el elenco deportivo Jaamsa, con Daymara Lescay como una de sus centrales, finalizó en el sexto peldaño. Ese conjunto estuvo dirigido por Juan Carlos Gala, quien fuera director de la selección nacional femenina cubana.

Más que por el número de jugadores «exportados», la Federación Cubana de Voleibol otorgó prioridad a la calidad del proceso de contratación y las adecuaciones legales realizadas para garantizar el éxito de una iniciativa que ya comenzó a rendir sus frutos, con la consecución del boleto olímpico en el sexo masculino.

Si en años pasados, las renovaciones de los equipos nacionales impedían estabilizar una alienación, en gran medida por las bajas o abandonos constantes de atletas de la preselección, ahora el panorama es halagüeño.

La Liga Mundial y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro para los varones, así como el Grand Prix femenino, resultarán oportunidades valiosas para exhibir también otros talentos que pudieran ser fichados en la próxima temporada. Por ese rumbo, el voleibol cubano da pasos seguros para volver a la élite mundial.

Y si además de incrementar la cantidad de contratos, logra inserciones en ligas de más jerarquía, pues mucho mejor.

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