Al rescate de las carreras de motos

Desde 2014 un proyecto cienfueguero apuesta por el rescate de los eventos de moto-velocidad, una actividad deportiva todavía débil en Cuba

Autor:

Glenda Boza Ibarra

Cienfuegos.— Liderado por Alexander Marañón, el proyecto Moto100 aglutina a más de 200 pilotos de todo el país, y constituye ya un evento de referencia si de carreras de este tipo se trata.

Inspirado en su amistad con Nirio Rivero, destacado atleta, todavía en cierto anonimato en la historia de esa disciplina en Cuba, específicamente en los eventos de moto-velocidad, Alexander encontró la forma de expandir su pasión y hacer algo por la todavía débil actividad deportiva.

«Buscamos la manera de agrupar a todos los vehículos de velocidad y a las personas a quienes le gusta la aceleración.

«Es una forma también de evitar las carreras clandestinas existentes por ahí. Así puede hacerlo quien quiera correr, acelerar y tenga los recursos: un vehículo con todas las especificidades de funcionamiento para su certificación y medios de protección, como traje, casco, botas, etc.».

Si bien no sobrepasan las 30 carreras realizadas dentro y fuera de la provincia dos escenarios sobresalen: Cienfuegos  y Matanzas.

«En el mundo esta actividad se realiza en picódromos, pero aquí no tenemos. Usamos el aeropuerto viejo de Varadero y logramos acelerar en 300 metros. Nuestras motos alcanzan más de 300 km/h y para conseguir esa velocidad se necesita un sitio idóneo. En Cienfuegos estuvimos primero en la “calle ancha” (Avenida 28) y luego en la circunvalación y carretera de Rancho Luna».

Pero estos lugares no son el escenario ideal. Las limitaciones con la seguridad del público, que se resiste al sol, las exhibiciones y viola las mallas y los medios delimitadores, puede poner en peligro la vida de los conductores, la suya propia y la vitalidad del espectáculo.

«Son muchas las medidas de seguridad: personal de salud listo ante cualquier eventualidad, los órganos de control de la Policía y la Seguridad Vial, disciplina por parte de conductores y espectadores con el propósito de evitar el consumo de bebidas alcohólicas, etc.»

Cuenta Alexander cómo cuando realizaron la primera carrera en Cienfuegos a algunos les llamó tanto la atención aquello, que vendieron sus carros y otras propiedades para hacerse de uno de estos vehículos de dos ruedas. A muchos este pasatiempo les ha costado los ahorros de su vida y aún les cuesta.

«Varias personas se han hecho de motos japonesas de velocidad. No había ninguna en 2014, y hoy, solo en Cienfuegos, ya son ocho. Estamos hablando de vehículos muy caros, este es un hobby costoso. Los pilotos lo ponen todo: combustible, trajes, el motor, y casi todo se trae del extranjero.

«En Cuba teníamos motos de las marcas Honda, Yamaha, Kawasaki y Suzuki que trajeron las personas en los años 80, pero por déficit de piezas se tiraron a un rincón», comenta.

Para quienes no estamos familiarizados con esos términos de mecánica pueden sonar raros, pero aquellos entendidos de motores de 1000, 750 y 600 centímetros cúbicos saben cuán impresionantes son los de estas características.

A todos, conocedores o no, nos basta con el sonido estridente de una moto cuando acelera, con la velocidad con que desaparece ante nuestros ojos, con saber que cada carrera es un evento único, ya seas espectador o conductor.

Un espectáculo, con asombros y peligros incluidos,  constituyen los eventos de moto-velocidad en Cienfuegos. Foto: Cortesía del entrevistado

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