Un día de Reyes… y no magos

El talento innato de la joven judoca holguinera Yusmari Reyes Laffita le ha propiciado que, con solo 17 años, fuese llamada a integrar las filas de la preselección nacional de mayores hace solo un mes

Autor:

José Luis López

Realmente, el colchón «dirá la última palabra» con el paso del tiempo, pero hasta ahora, no ha habido magia. El talento innato de la joven judoca holguinera Yusmari Reyes Laffita (57 kilogramos) le ha propiciado que, con solo 17 años, fuese llamada a integrar las filas de la preselección nacional de mayores hace solo un mes. Ese es el fruto que recoge por su buen andar sobre los tatamis desde que era una niña.

En febrero pasado fui testigo de sus acertados agarres de solapa y mangas en el Campeonato Nacional Femenino de judo, que acogió el gimnasio Fernando de Dios Buñuel, de su natal provincia. Allí obtuvo una meritoria medalla de bronce, en porfía ante atletas mucho más fuertes y calificadas.

El avezado entrenador Armando Padrón, al frente del colectivo femenino, le echó el ojo a la chica nacida en el municipio de Moa. Entonces, no desperdició la oportunidad de «traérsela» para el Centro de Entrenamiento de Alto Rendimiento Cerro Pelado, donde, luego de una agotadora mañana de preparación, Reyes accedió a conversar con los lectores de JR.

—¿Siempre judoca o te gustaba otro deporte?

—Estando en primer grado, yo recibía clases de Educación Física en el área de mi escuela primaria. Un día, llegó el profesor Roelis Arencibia y me preguntó si quería irme a practicar judo. Le dije que sí, mis padres me apoyaron y me fui con él a entrenar este deporte, que es mi vida y en el cual quiero demostrar que sí puedo ser una buena atleta.

«Con Arencibia aprendí mucho. En la provincia, íbamos a topes con los equipos de los diversos municipios. Así comenzaron mis primeros combates fuertes, hasta que en el año 2011, integré la nómina de la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) de Holguín, siempre bajo la dirección técnica de Miguel Ezquivel Camacho».

—¿Primeros eventos de envergadura como atleta de la EIDE?

—Cuando se tienen estas edades, las competencias más importantes son los Juegos Nacionales Escolares. En mi primer año era muy joven y obtuve plata. Eso me llevó a pensar que podía mejorar mucho más. Pero en la segunda oportunidad, quedé con bronce.

«Ya en tercero y cuarto años, subí a lo más alto del podio de premiaciones, mientras que en quinto y final, cerré con plata, pues perdí por el título en Regla de Oro contra Arnae Odelín —también está ya en el equipo nacional mayor—, a quien había superado por el cetro en tercer año».

—Llevas muy poco tiempo en el equipo grande. No obstante, ¿notas algún cambio en el entrenamiento?

—El cambio sí es notable. Aquí comencé a entrenar con atletas más fuertes y de mayor experiencia que yo. Es cierto que me agoto un poco, pero asimilo bien las cargas y todos los ejercicios que ponen los entrenadores. En estos momentos, mi principal rival es el peso corporal. Tengo que trabajar muy duro para mantenerme en los 57 kilogramos. No obstante, solo estuve excedida una vez, durante la semana de adaptación. Espero que eso no me vuelva a ocurrir, porque aquí los profesores son muy exigentes.

—¿Eres de las que se disgusta cuando no ganas una competencia?

—Me disgusto conmigo misma, pero no con mi rival. Yo siempre he dicho que a mí me pueden subir a cualquiera al colchón. Y si pierdo, fue porque faltó algo que pude hacer mejor y felicito a quien me ganó.

—¿Qué técnica prefieres?

—Siempre me han gustado las técnicas de hombro, especialmente el seo-nae (agarre de manga y solapa). Pero hay que entrenar mucho las restantes.

—¿Evento más cercano?

—El Campeonato Nacional, en marzo de 2017, en el cual espero mejorar mi medalla de plata de bronce de este año. Como ya estoy al máximo nivel en este Centro de Entrenamiento Cerro Pelado, iré con mucha más preparación.

—¿Tus judocas ídolos en Cuba y el extranjero?

—En mi país, siempre admiré a Driulis González, Legna Verdecia y Yurisleidis Lupetey. Ahora, sigo de cerca a la bicampeona paralímpica Dalidaivis Rodríguez. En el extranjero, simpatizo mucho con el judo de la brasileña Rafaela Silva, quien ganó en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en mi propia división».

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