Desde Marte se ven las estrellas

Cristóbal Marte, presidente de la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe (Norceca) y primer vicepresidente de la FIVB, concedió una entrevista para los lectores de JR

Autor:

José Luis López

Un buen amigo de Cuba nos visita por estos días en funciones de trabajo, pues el Coliseo capitalino funge como sede de la Copa Panamericana de voleibol sub-18 años, rama femenina. Se trata del dominicano Cristóbal Marte, presidente de la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe (Norceca) y primer vicepresidente de la FIVB.

Y entre remates, bloqueos y silbatazos, Marte concedió una entrevista para los lectores de JR.

—¿Por qué Cuba como sede?

—Con Cuba y su Federación de voleibol me unen grandes lazos de amistad. Pero el evento llega hasta aquí porque las actuales 41 federaciones de la Norceca —cuando yo llegué en 2001 solo habían 32—, se incluyen en el sistema rotatorio de organización de eventos. Quien no organiza, tampoco participa y pierde posibilidades de eliminarse para los campeonatos mundiales. Esta vez le tocó a Cuba y, como siempre, todo va marchando muy bien.

—¿Cree usted que trascenderán las chicas reunidas aquí?

—Esas muchachas serán las estrellas del futuro y constituirán la generación de los Juegos Olímpicos de 2024, pues para esa fecha tendrán la edad por excelencia para integrar un equipo nacional. Ya has visto el talento que poseen y no hay obstáculos para que se desarrollen cada día más, pues sus respectivos países reciben todos los beneficios de la Norceca: apoyo logístico, económico, entrega de utilería y otros medios más.

—¿Tiene prevista la Norceca alguna estrategia para acercarse cada vez más a Europa?

—La única estrategia que existe es apoyar el desarrollo de todas nuestras federaciones. Si se trabaja bien y con mucha voluntad, se puede crecer en el voleibol. Pero la Norceca recogerá mayores frutos cuando la selección femenina cubana recupere esa mística que tenía antes, con una calidad excepcional que les permitió obtener tres títulos olímpicos consecutivos. En aquel momento, ellas fueron ejemplo para todos los equipos del área. Y yo no descansaré hasta que las afamadas Morenas del Caribe regresen a las canchas y Cuba retorne al nivel mundial que tenía, en uno y otro sexos.

—En este certamen los jueces están usando un nuevo silbato. ¿Es una idea de la FIVB?

—No, esa es idea de la Norceca y este de Cuba es el segundo evento que lo utiliza, después del sub-19 masculino disputado en México. Esos silbatos, obra de la corporación japonesa Molten y de tecnología estereofónica con mayor cantidad de decibeles, están diseñados para que el sonido se expanda por toda la cancha y su ruido no penetra en los oídos del árbitro.

—¿Le gustaría una final Cuba-República Dominicana?

—Ojalá se diera, pues serían dos estilos bien diferentes. Cuba basa su juego en la fortaleza, mientras que las dominicanas, ahora con una escuela de entrenadores brasileños, trabajan la técnica y en cómo evitar los errores en la cancha. Sin embargo, me gustaría ser agradecido con Cuba, pues el fundador de la llamada escuela dominicana de voleibol fue un técnico de esta Isla, Jorge Pérez Vento, en 1993. Gracias a él hoy tenemos allá a las Reinas del Caribe, un verdadero ícono del país.

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