Diálogo por el que viene

Por estos días los aficionados del béisbol en la Isla viven la ansiosa espera de una noticia: quién será el nuevo manager del equipo Industriales. En lo que aún se vive la incógnita, Juventud Rebelde decide reflexionar sobre los posibles candidatos y sus trayectorias

Autor:

Norland Rosendo

—¿Nada todavía?...

—Nada, todavía. Es la misma respuesta, la única que le doy desde hace días, mientras introduzco la llave en la cerradura de la puerta.

El viejo José me dice que se pasó otra vez el día pegado a la radio esperando la noticia; «tenía la esperanza de que tú lo supieras ya. Por Miramar dicen que es Víctor; pero en el Parque Central hablaron mucho de Carmona. Mi hijo y yo tenemos una apuesta: él quiere a uno y yo al otro».

Cuando empezó la novela mediática sobre el Director de Industriales, mi vecino José fue un profeta. «Si es cierto que Javier (Méndez) no seguirá, la cosa no va a ser tan simple. Víctor dejó Matanzas, pero él es un hombre que no sabe vivir fuera de un terreno de pelota. Es campeón o se morirá intentándolo».

—¡Tú estás loco!, lo interrumpió el hijo.

—Ya verás, le respondió.

II

Hay dos bandos. Pocos quedan en medio del fuego cruzado. Así de simple. Cada grupo tiene sus armas. Hasta los vendedores en los agros meten la «cuchareta» en la discusión, mientras les sacan unas onzas de más a la libra.

Pero todos quieren un director que los ponga a jugar pelota de verdad, que los ubique física y mentalmente en el juego, antes, durante y después de cada jugada. Uno que gane; que les de otro campeonato, pues hace siete años que no se festeja en La Habana. (Y más allá, porque Industriales tiene seguidores en toda Cuba, y afuera también).

«Nada de esto hubiera pasado con Anglada», me recuerda José cada vez que nos vemos. Pero Rey Vicente Anglada sigue empecinado en desoír a la multitud que corea su nombre. Es de la estirpe de Pedro Jova en Villa Clara, Alfonso Urquiola y Jorge Fuentes en Pinar del Río y Roger Machado en Ciego de Ávila. Dioses en sus provincias.

Ahora es cuestión de Víctor o Carmona. Uno u otro. Los dos saben mucho de béisbol. Los dos quieren. Uno, obvio, es más mediático, más irreverente, un show; siempre lo fue desde que era jugador. El otro ya tuvo experiencia como timonel de los equipos capitalinos: cuatro veces con los Metros y tres con los Leones.

Carmona clasificó una vez a los Metros (la sucursal de Industriales) a una postemporada, pero se quedó a un triunfo de la corona con los Azules. Fue en 1999 frente al equipo de Santiago de Cuba, cuando Norge Luis Vera y Ormari Romero se confabularon para enmudecer al Latino. Víctor sabe lo que es empezar de cero, y ganar y ganar durante la temporada, pero también tiene deudas cuando más llenas están las gradas. Y eso la gente lo sabe, lo sopesa.

III

Mientras se define el mentor en extrainning —¡qué cosa, una rareza en el buen béisbol: el duelo interesante no está en el box, sino en el banco, a la sombra!— la preselección azul entrena.

Y José no duerme. Madruga pegado a la radio. Está atento al teléfono. A lo que vocean en la esquina de la cuadra. A cuando introduzco la llave en la cerradura…

—¿Será mañana?, me pregunta.

—No sé, José. Esperemos.

Víctor Mesa y Guillermo Carmona son los nombres que se barajan para dirigir Industriales. Fotos: Juan Moreno y Hansel Leyva

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