A «estadio» lleno: Víctor

Víctor Mesa, el más polémico de los directores que ha tenido el béisbol cubano en las últimas décadas, el hombre sin medias tintas: o eres o no eres, el hombre que intentó ser campeón con el Villa Clara de sus amores como pelotero y con el Matanzas de su último romance, buscará ahora la «esquiva» corona con el Industriales de sus sueños juveniles

Autor:

Norland Rosendo

Dicen que nunca antes habían visto tanta prensa reunida en la sede de la Dirección Provincial de Deportes de La Habana. Antes de decirse lo que todo el mundo sabía no paraban de sonar los celulares: eran los jefes de los medios que querían la primicia. O mejor, la confirmación.

Víctor Mesa, el más polémico de los directores que ha tenido el béisbol cubano en las últimas décadas, el hombre sin medias tintas: o eres o no eres, el hombre que intentó ser campeón con el Villa Clara de sus amores como pelotero y con el Matanzas de su último romance, buscará ahora la «esquiva» corona con el Industriales de sus sueños juveniles.

Fin de la novela mediática. Dijo que lo mejor había sido la polémica. Pidió que unos y otros se sumen por el bien del equipo, de la afición, del béisbol. Prometió dos cosas, solo dos, y eso es raro en él: «Llenaremos el Latino y clasificaremos». ¿Y el oro? Después, poco a poco. Pero sí, pueden escribirlo, seré campeón, al fin, con Industriales.

Así como hizo promesas, pidió, para empezar, cosas terrenales: agua, hielo, merienda, buen almuerzo y la guagua. Lo otro va por nosotros, los que estaremos en la dirección y los atletas. ¿Cuántas pelotas tengo para el entrenamiento?, preguntó. Ciento veinte, le respondieron. Yo tengo 500 en mi casa. Ya son más de 600.

Sin ser aún el elegido, dijo que había estado revisando la preselección. «Hay consagrados valiosos y muchachos con talento, entre todos podremos discutir el campeonato. Pero hace falta disciplina; empezaremos haciendo ajustes de disciplina».

Víctor confesó —si lo dijo antes, yo no lo había oído nunca— que cuando joven su novena favorita era Industriales y tenía la ilusión de dirigirlo. «Me gustan los riesgos, siempre cogí a equipos de atrás, este es el mejor de todos. Me ofrecieron un cargo en la Comisión Nacional de Béisbol, pero dije que no, que pusieran a otro, que lo mío es el terreno».

Sabe que ha dado un salto a lo Javier Sotomayor por la corona más codiciada en Cuba. El más alto de todos, digo yo. «Ya no soy el Víctor de antes, ahora pienso más». Víctor siempre sorprende.

El nuevo mentor de los azules aprovechó el auditorio para dar los primeros adelantos de su nómina y sus «asesores»: el granmense-matancero Yordanis Samón, el guantanamero-industrialista-matancero Alexander Rodríguez y el villaclareño-matancero Yosvany Pérez es muy posible que se vistan de azul en la próxima temporada, y en el puesto de mando estará Carlos Tabares, junto a los expertos del pitcheo Rogelio García y José Elosegui.

De que el Latino se va a llenar, no tengo dudas; ya logró lo que ningún director de Industriales antes, colmar el «estadio» donde se hizo público su nombramiento.

Nota: El director provincial de Deportes de La Habana, José Martínez Cedeño, reconoció que hasta el último momento en los análisis se valoró también la propuesta de Guillermo Carmona, con quien nunca se asumió otro compromiso que no fuera ser uno de los candidatos, dijo.

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