Japón devuelve el golpe, a la hora buena

Cuba cayó frente al equipo japonés en el inicio de la segunda fase y enfrentará este viernes a Curazao

Autor:

Norland Rosendo

Aunque nunca estuvo delante en el marcador, hubo un momento, en el onceno capítulo, en que parecía que la suerte estaba del lado del equipo Cuba este jueves ante Japón; ese triunfo los hubiera puesto a un paso de estar en la final del torneo de Rotterdam. Pero en el béisbol, como en la vida, todo lo que parece no es, y los nuestros cayeron 2-5.

El mentor Vladimir Hernández le dio la pelota a su mejor carta, Yoalkis Cruz, quien pese a admitir par de anotaciones, una en el segundo y otra en el tercer inning, aguantó estoicamente sobre el montículo hasta más allá del límite normal de un juego y lo dejó con abrazo a dos carreras. Supongo que el tunero tenga el brazo ardiendo después de hacer 133 pitcheos. Algo inusual en el béisbol moderno.

La primera carrera, después de dos outs, se la fabricaron al ligarle tres hits seguidos. La segunda resultó de dos incogibles y un error de por medio.

Los antillanos descontaron en el sexto por doble de Roberto Acea y cohete remolcador de Dainer Gálvez y empataron en el octavo, al combinar un pelotazo a Frank Camilo Morejón con un sencillo de Humberto Bravo.

Cuba, que era home club, abrió el noveno con hit del tercer bate, Yusniel Ibáñez, y en una decisión controvertida, el alto mando prefirió que el cuarto hombre en la tanda, Osvaldo Vázquez, se sacrificara. La respuesta de los japoneses fue transferir a Edilse Silva, una decisión lógica; después, todo quedaba a la suerte de dos noveles: Eliecer Griñán y Yoelquis Guibert, el primero se ponchó y el otro roleteó por la inicial.

En el décimo, tras tolerar otro sencillo, fue que sustituyeron a Cruz por el matador guantanamero Luis Enrique Castillo, un joven de muchas perspectivas, que tira envíos de más de 90 millas por hora por varios ángulos de salida.

Como no se definió el desafió en ese acto, hubo que aplicar la Regla IBAF. Castillo estuvo a punto de un scon sensacional, cuando logró par de out sin que le pisaran la goma, y en ese instante parecía que Cuba estaba cerca del éxito, pero sobrevino un cañonazo, un boleto y otro hit con las bases llenas, que redondearon racimo definitorio de tres carreras. El último out lo sacó Adrián Sosa. Los antillanos no pudieron ripostar luego.

Este viernes, los cubanos tendrán que vencer a Curazao, único elenco que todavía no ha salido airoso en ningún cotejo, para poder seguir en el camino hacia el podio. A la discusión del cetro llegarán si triunfan en dos duelos seguidos antes de esa hipotética final.

Solo siete incogibles bateó la tanda cubana frente al pitcheo japonés, y ningún jugador logró dos conexiones de ese tipo. El revés fue a la cuenta del joven guantanamero.

Por suerte, hay opciones para recuperarse de este revés. Pero no se puede perder ni uno más.

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