Noche de baile en París

El magnífico Parque de los Príncipes sería el anfitrión designado para recibir a las hordas muniquesas que llegaban a desafiar a los muchachos de Saint-Germain

Autor:

Juventud Rebelde

El choque de la jornada tenía a la Ciudad Luz como protagonista. Durante la noche parisina, el magnífico Parque de los Príncipes sería el anfitrión designado para recibir a las hordas muniquesas que llegaban a desafiar a los muchachos de Saint-Germain.

Era un enfrentamiento entre el gusto «adquirido» y la tradición. De un lado, los petrodólares cataríes se presentaban como el mejor estandarte para los franceses, mientras que los bávaros apelarían a la épica para extender su dominio más allá de las fronteras alemanas.

Poco duró la mística, esa que rodea a los partidos que se anticipan como grandes, cuando antes de cumplirse los dos minutos, un brasileño recién llegado de Cataluña dragó (casi) toda la marca rival, para habilitar a Dani Alves, delantero de ocasión.

Tocaba entonces remolcar a los de Ancelotti, que con James titular, y pegado a la punta izquierda, llegaban una vez y otra también, la misma cantidad de veces en que se estrellaron contra un inmenso Arreola, que tapó de todo, incluido un disparo a tres dedos de Javi Martínez que pudo significar la igualdad.

Apercibidos de la falta de pericia de sus rivales, Mbappé sacó provecho de un pase en profundidad para revolverse de la marca y ponerle a Cavani un balón raso, que el «asesino» uruguayo mandó al fondo (31’) para batir a Ulreich, suplente de un Neuer cuya ausencia enlutará a los parciales de Múnich hasta el próximo enero.

Ya en el complemento, el técnico italiano prefirió sacar al colombiano, incómodo desde la salida con su demarcación, y metió músculo y velocidad con Rudy y Coman. Poco o nada resultó del cambio, pues  al 63’ Neymar remataba una pelota suelta, proveniente de otra fantástica jugada de la promesa traída desde Mónaco, para decretar la goleada.

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