Lamentan decesos de destacados beisbolistas cubanos

Como ídolos en sus provincias y en toda la Isla, los amantes de las bolas y los strikes siempre recordarán las hazañas de Romelio Martínez y Jesús Guerra

Autor:

Juventud Rebelde

El destacado pelotero Romelio Martínez Hernández, uno de los más grandes sluggers en la historia del béisbol revolucionario cubano, falleció este domingo en la noche a consecuencia de dolencias cardiovasculares.

El otrora jugador de equipos de la ya extinta provincia Habana fue víctima de un paro cardíaco, el cual provocó su deceso en el hospital Cimeq, de La Habana, cuando solo contaba con 52 años de edad.

Durante su tránsito por los campeonatos nacionales de béisbol, Martínez conectó 370 jonrones en apenas 13 Series Nacionales, que lo ubican empatado en el puesto 4 de ese departamento junto a otro estelar, Antonio Muñoz, comentó Cubadebate.

De igual forma, entre sus récords se encuentra el de mejor frecuencia a la hora de sacar la bola del terreno (una vez cada 12,84 veces oficiales), y también lidera la estadística que mide las bases alcanzadas por los bateadores producto de sus conexiones.

Natural del poblado de Bejucal, a 30 kilómetros hacia el sur de La Habana, después de retirarse como deportista activo, se mantuvo vinculado con la Comisión Nacional de la disciplina y dirigió el equipo de la provincia Mayabeque en la 55 Serie Nacional.

Con anterioridad en la misma jornada trascendió que el estelar lanzador pinareño Jesús Santiago Guerra Hernández falleció a la edad de 69 años. Su sepelio fue programado para este lunes en su natal Guanes, informó a través de su cuenta en Facebook, la periodista de Tele Pinar, Belkys Pérez.

Añadió que la sesión constitutiva de la Asamblea Municipal del Poder Popular en dicho municipio, antes de comenzar dedicó un minuto de silencio a la gloria deportiva.

Luego de brillar con Vegueros en 13 Series Nacionales, Guerra brindó ayuda técnica como entrenador en varios equipos y diferentes categorías, función que desarrolló hasta la actualidad.

El ídolo de Guanes, como se le conocía en el mundo beisbolero, fue el primer pitcher de vueltabajo que alcanzó las mil entradas en el campeonato cubano. Cerró su labor de por vida con 114 victorias y 84 derrotas, 2.36 como promedio de carreras limpias, y 33 lechadas.

Entre 1974 y 1982 fue miembro asiduo del equipo Cuba, con el que ganó los Juegos Panamericanos de San Juan (1979) y el Campeonaro Mundial de Japón (1980), entre otros torneos.

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