Los Piratas de La Isla ganaron el quinto juego y son los campeones de Cuba

En un juego decidido en el séptimo inning con pizarra de 4-3, los isleños lograron su primer título en una competencia nacional de béisbol

Autor:

Norland Rosendo

Nunca antes una pelota de béisbol había sido tan grande en Isla de la Juventud; más grande, incluso, que una de fútbol; parecía una inmensa toronja inflada. La Isla del sub-23, en una final que jamás olvidarán ellos ni sus rivales, los Leñadores de Las Tunas, ganó su primer campeonato de béisbol en la historia. Y cuando digo primero, es el primero. No de esa categoría, sino de todas.

Los Piratas no se amilanaron ni cuando el paracortos Eddy Rojas —el más seguro de todos los torpederos de la serie durante la etapa clasificatoria— quería que el mar se lo tragara por sus dos errores, que costaron las tres carreras con las cuales los orientales se habían ido tempranamente delante en el marcador.

Jonathan Carbó, el mismo pitcher que había logrado el primer éxito de la final, estaba en el box, y aún debajo en la pizarra, colgó los ceros que mantenían las esperanzas al alcance de dos anotaciones. Las gradas reventaban, los cardiólogos del hospital local Héroes de Baire seguían en vilo. La Isla entera se movía al compás de los batazos, de los fildeos… ¿Alguien preguntó por el juego de Alemania en el Mundial? Dicen que nadie.

Y llegó el séptimo, el inning de la suerte para unos y de las desdichas para otros. Tras un hit de Luis Ángel Rojas, el mentor tunero no lo pensó dos veces para darle la bola, una vez más, al lanzador que le había ganado todos los juegos en la postemporada, pero en la pelota, como en esta vida, nadie se va debiendo nada. Rodolfo Díaz trató, pero no pudo lograr su quinta victoria entre semifinal y final; hubiese alcanzado la misma cantidad que se apuntó en la ronda preliminar.

Había hechizo en el campo corto, Magdiel Gómez pifió también, y por ese descocido se coló el repunte de los isleños, que con cohetes seguidos a la pradera derecha de José Luis Bring y Jhony Hardy voltearon, definitivamente, el marcador.

Jonathan terminó sin complicaciones el octavo. Rodolfo aguantó, pero los tuneros no pudieron en el noveno ante un pitcher del tamaño de un dique rompeolas, Raúl Guilarte, el de los candados en el noveno. Fue su juego salvado número 14, el cuarto en la postemporada. El que no va a olvidar nunca, porque fue el del oro, el de la gloria.

Aplausos para ambos equipos. Lo entregaron todo. Para Dioel Reyes, el timonel del barco Pirata, fue el premio a la consagración, a la paciencia. A la quinta, cuando nadie lo tenía en cuenta, ganó.

Line score

LTU  1  0  2  0  0  0  0  0  0     3   11    2
IJV  0  1  0  0  0  0  3  0  -     4    9    2

GANÓ: CARBO CPOALEGRE, JONATHAN (7-3)
PERDIÓ: DÍAZ SILVA, RODOLFO (9-2)
SALVÓ: GUILARTE LEÓN, RAÚL (14)

 

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