Vainas

Vaina es la palabra todoterreno en Barranquilla. Es el equivalente de nuestra «cosa». «Qué es esa vaina», «A mí no me des vaina», «Esa vaina se ve espectacular». Son estas algunas de las frases que se escuchan en el hablar cotidiano de los curramberos, donde la vaina puede ser una actitud, un objeto o un pensamiento

Autor:

Yurisander Guevara

BARRANQUILLA, Colombia.— «Eche, nojoda, ese man es que se pone pereque con esa vaina, loco». Esta frase para un cubano es ininteligible. Pero para alguien nacido en esta ciudad, tiene mucho sentido. Significa que alguien se pone molesto ante un hecho.

En la frase se concentran cinco de las palabras más usadas en la oralidad cotidiana de la capital del Atlántico, según recoge un estudio hecho por lingüistas locales.

Otra frase también es muy peculiar en Barranquilla: Ese pelao se la ha pasao todo el día a pata pelá. No es más que «ese jovencito ha estado todo el día descalzo», y se usa mucho en las esquinas donde se juega dominó acompañado del sancocho —comida típica— y «las frías» (cervezas).

De acuerdo con el libro Sociolingüística urbana de Barranquilla, escrito por los lingüistas Alejandro Espinosa y Adelaida Salcedo, las palabras vaina, nojoda, man, marica, nombe, pelá y loco están entre las más usadas por los ciudadanos de esta urbe que también tiene varios nombres: Curramba la Bella, La Arenosa o Quilla.

Espinosa y Salcedo construyeron su libro a partir de una investigación en la que grabaron el hablar de los barranquilleros en buses y paradas por toda la ciudad. Los resultados arrojaron que independientemente de la procedencia social los nativos de esta urbe caribeña se han apropiado de un modo particular de expresarse. Y no puede uno más que acordarse de Cuba y la forma en que hablamos para sentir empatía en este sentido.

Desde que llegamos a esta ciudad he escuchado frase como «Nojoda, no sé qué voy a hacer con esta boca pelá. ¡Uff, qué calor!». Porque aquí, como en mi querida Isla, los termómetros también se disparan.

Vaina es la palabra todoterreno en Barranquilla. Es el equivalente de nuestra «cosa». «Qué es esa vaina», «A mí no me des vaina», «Esa vaina se ve espectacular». Son estas algunas de las frases que se escuchan en el hablar cotidiano de los curramberos, donde la vaina puede ser una actitud, un objeto o un pensamiento.

De acuerdo con Espinosa, para los barranquilleros «vaina» remplaza la «palabra que no se tiene en el momento» y se convierte en un «soporte o apoyo», al punto de que «puede ser cualquier cosa u objeto».

Habrá notado ya el lector también el uso de una palabra en particular: «Nojoda». Este localismo también se interpreta desde diferentes conceptos y acepciones, como exageración, duda o pregunta. Es siempre una expresión emotiva: «Nojoda la falla fue mía». «Nojoda, ese man es más saludable que un Alka-Seltzert».

Para Espinosa los barranquilleros tienen esta peculiar forma de hablar por la ubicación geográfica de la ciudad. «Los que vivimos en el Caribe tendemos a esa representación lingüística que es muy espontánea, lo que permite que tengamos nuestra propia significación, nuestra propia fonética y gramática», apuntó al diario El Heraldo.

Sin embargo, las conversaciones, si bien tienen además el sabor único del acento colombiano, son relativamente pocas. El acceso a la tecnología casi ha eliminado los intercambios personales. La gente anda pegada a sus celulares. Esas vainas han apagado muchas voces en Barranquilla.

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