Belarús en la senda del progreso

Autor:

Luis Luque Álvarez

La liberación de Minsk del yugo fascista, el 3 de julio de 1944, significó para Belarús el fin de una pesadilla en la que murieron 2 200 000 de sus hijos y posteriormente una recuperación económica que llegó a superar el nivel de pre-guerra.

Por la trascendencia de la fecha, el 3 de julio se ha constituido además como el Día de la Independencia de Belarús, y en ocasión de su aniversario, tuvo lugar ayer un acto en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, en el que participaron el Consejero de la embajada del hermano país europeo, Víctor Kozintsev, el encargado de negocios de Venezuela en Cuba, Emiro Brito, y Ricardo Rodríguez, vicepresidente de la institución anfitriona.

El señor Kozintsev refirió distintos momentos de la historia de su país, incluyendo el accidente de la central nuclear de Chernobil, en 1986 en la vecina Ucrania, que afectó vastas áreas belorusas; y la recesión que siguió a la desintegración de la URSS.

Ese proceso recesivo, afirmó, finalizó en 1996, y a finales de la década pasada, Minsk recobró el nivel económico de los tiempos soviéticos. A partir de 2000, la tasa de crecimiento alcanza un promedio del ocho por ciento, que se traduce en mayor bienestar social.

Por su parte, Rodríguez subrayó a la amistad y la solidaridad del noble pueblo belaruso, y añadió que se exploran nuevas posibilidades de cooperación entre nuestros dos países.

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