Un día excepcional de solidaridad con Cuba en Estados Unidos

Foto: AP La solidaridad se muestra en Washington cuando centenares de personas exigen libertad para los Cinco héroes antiterroristas cubanos presos en cárceles del imperio, y condenan al terrorista Luis Posada Carriles

Autor:

Juana Carrasco Martín

Varios centenares de personas procedentes de muy diversos lugares de la Unión, marcharon este sábado unos tres kilómetros por la principal avenida de Washington, desde el Departamento de Justicia hasta la Casa Blanca, donde se mantuvieron por espacio de una hora lanzando sus consignas de Libertad para los Cinco y reclamando que se condene al terrorista Luis Posada Carriles, cuya extradición a Venezuela constituyó una de las exigencias.

Hubo coincidencia en calificarlo como «día excepcional». Francisco Letelier, Livio Di Celmo, José Pertierra y Andrés Gómez, cuatro de los principales oradores en los actos que tuvieron lugar en la capital estadounidense, en solidaridad con los cinco cubanos presos en Estados Unidos, expresaron a Juventud Rebelde sus impresiones sobre una acción que consideran trascendente.

Vía telefónica, Francisco Letelier, hijo del ex canciller chileno Orlando Letelier, señaló que su presencia era un deber porque «el asesinato de mi padre hace 30 años tiene fuerte conexión con los Cinco y la lucha porque no haya impunidad con Luis Posada Carriles».

«Son las mismas personas, las mismas organizaciones terroristas que colaboraron y conspiraron en el asesinato de mi padre. Son muchos paralelos, tenemos la misma lucha».

En esa «creación de unidad hacia una meta», que pudo ver en los actos y en la marcha, Letelier encontró un motivo más de impresión y emoción: «Recordé el amor que tenía mi padre al pueblo cubano y el que yo le tengo desde mi primer viaje en 1978, al Festival Mundial de la Juventud, que me ayudó en mi formación, en la convicción de luchar por la justicia social, por la justicia ante los crímenes, y por una democracia verdadera en Chile».

También dio sus impresiones Livio Di Celmo, hermano de Fabio, joven italiano que murió en un atentado organizado por Luis Posada Carriles, y que ejecutó un mercenario haciendo estallar una carga explosiva en el habanero hotel Copacabana, en 1997

Livio reside en Montreal, Canadá, y desde esa ciudad, y de Toronto también, llegó el apoyo a la Marcha y al Foro que tuvo lugar en horas de la tarde en la Universidad George Washington, donde dio su testimonio porque «es una manera de despertar la conciencia de los norteamericanos hacia la historia de los cinco hermanos cubanos». Según nos comentaba el abogado José Pertierra, el alegato de Livio «llegó al corazón de la audiencia».

Días antes, en la conferencia de prensa en que se llamaba a la Marcha, Di Celmo denunció que el trato que se le estaba dando a Posada Carriles en Estados Unidos era como si a Canadá llegara Osama Bin Laden y lo juzgaran solo por violar la frontera.

Y es que el chileno y el italiano son también víctimas de un criminal que bien se merece la designación del terrorista número uno de este hemisferio.

Andrés Gómez, quien habló en nombre de la Alianza Martiana, nos comentó sobre la participación de los cubanos de Miami, Cayo Hueso y Tampa, y destacó la presencia de personalidades tan importantes y disímiles como Akbar Mohamed, representante de la Nación del Islam; del académico Saul Landau; de Wayne Smith, ex jefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana; de la presidenta de la National Lawyer Guild; del abogado Leonard Weinglass y de la activista y luchadora por la causa de los Cinco, Gloria La Riva, quienes en defensa de la justicia «hablaron de manera poderosísima».

Lo más trascendente, afirma por su parte José Pertierra, es que podemos hacer llegar al pueblo norteamericano el mensaje de que los Cinco luchaban contra el terrorismo, explicarles quiénes son Gerardo Hernández, René Gonzalez, Antonio Guerrero, Fernando González y Ramon Labañino; quiénes iban a bordo del avión de Cubana, y que la memoria de ellos esté siempre presente.

Su descripción de la marcha es elocuente. «Mientras se acercaban a los predios universitarios, a sus consignas de Libertad para los Cinco, se unían los aplausos de algunos de los transeúntes y también gritos de Viva Cuba, Viva Chávez…»

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