Entretelones del referendo sobre el TLC en Costa Rica

Consulta «rápida» busca evitar el mal mayor, denuncian activistas del movimiento popular

Autor:

Marina Menéndez Quintero

Jorge Coronado. Foto: Calixto N. Llanes «El referendo sobre el TLC en Costa Rica es una emboscada de los sectores neoliberales pero, aun así, vamos a dar la batalla en ese escenario», afirmó Jorge Coronado, miembro de Encuentro Popular, uno de los frentes en que confluye el movimiento popular tico.

La denuncia de que la instrumentación rápida de la consulta es una jugarreta de los grupos de poder, incapaces de frenar la lucha de las masas contra el tratado, estuvo en el reciente Encuentro Hemisférico de Lucha contra los TLC, donde las organizaciones sociales de esa nación pidieron apoyo a sus colegas para que los acompañen en el esfuerzo por un referendo con transparencia.

En su diálogo con JR, Coronado explicó que la expresión principal del rechazo al Tratado tuvo lugar el 26 de febrero de este año, «con una movilización de cerca de 200 000 personas».

«Entonces, algunos sectores del gobierno encontraron una vía para frenar la confrontación a la que íbamos, fruto de la intransigencia de la derecha neoliberal —empeñada en seguir adelante con el tratado— y de la fortaleza del movimiento opositor al TLC. Eso estaba poniendo en riesgo el capital político del presidente Oscar Arias que, formalmente, es Premio Nobel de la Paz. El destino que le quedaba era reprimirnos; encarcelarnos, porque habíamos tomado la decisión política de derrotar el Tratado de Libre Comercio con una huelga general nacional».

Ahora, según explicó Coronado, el gobierno podrá decir que se tomó en cuenta el criterio de la población. Pero el referendo anunciado no es el que el pueblo ha exigido.

«Lo van a hacer por la “vía rápida”: a través del poder ejecutivo, sin suspender el debate legislativo de los proyectos de privatización de los sectores de telecomunicaciones y seguros —como exigíamos—, y sin realizar una consulta constitucional; sin embargo, juristas y ex magistrados han demostrado que el proyecto firmado a nivel de gobiernos y pendiente de ratificación por el Congreso, roza y viola la Constitución en 15 aspectos».

Según el líder popular, el referendo «por convocatoria» o «iniciativa popular» demandaba de los movimientos sociales la recolección de firmas que representen el cinco por ciento del padrón electoral.

«Esa era nuestra apuesta, y nos daba nueve meses de plazo para hacer un trabajo casa a casa, barrio a barrio, recogiendo las rúbricas. Pero la “vía rápida” del gobierno salió por decreto ejecutivo que ratificó el legislativo; de ahí va al Tribunal Supremo Electoral, y posiblemente en agosto o principios de septiembre va a estar convocada la consulta.»

Mientras, la Cámara de empresarios norteamericano-costarricense acaba de anunciar que tiene diez millones de dólares para su campaña a favor del TLC...

«Aún así: sin recursos financieros y con los medios de comunicación colectiva en contra, vamos a la pelea, voto por voto», ratificó Coronado.

Si gana el NO al TLC y ha votado el 40 por ciento del padrón electoral, el convenio se archiva. El joven dirigente popular está convencido de que sería una derrota espectacular para el imperio, demostrativa de que «con pueblos organizados y resistencia popular, se puede parar su estrategia».

Ese, dice, es el desafío.

«Requerimos de decenas de activistas populares y sociales como observadores, porque la derecha está dispuesta a un fraude: son muchos negocios los que están en juego.

«Y a la opinión pública internacional, que cree que el referendo es la mejor salida, le estamos diciendo que no es la nuestra: es una emboscada de la derecha neoliberal de Costa Rica».

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