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La escuela cubana de Medicina en Zanzíbar

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Profesionales cubanos forman a futuros galenos zanzibareños que ya atienden problemas de salud en las comunidades

En el hospital Mnazi Mmoja, en la pequeña isla de Zanzíbar, funciona desde hace algo más de un año la primera escuela en el continente africano con el nuevo Programa de Formación de Médicos para la Comunidad, organizado e impartido por profesores cubanos.

Tras los acuerdos firmados entre las autoridades de salud de Zanzíbar y Cuba, en abril de 2007 llegó a esa isla, ubicada en el Océano Índico, el primer grupo de galenos cubanos.

Esta isla forma parte de la República Unida de Tanzania aunque cada una tiene su propio presidente, ministro de Salud, de Educación, Deportes y otros, menos el ejército, la policía y la cancillería que son controlados por Dar Es Salaam.

Ridel Febles Sanabria, decano de la escuela, se ha convertido en una de las personas más conocidas y respetadas por el pueblo zanzibareño. Especialista de segundo grado en Angiología y cirugía vascular, máster en Ciencias y profesor auxiliar de la Facultad de Ciencias Médicas de Matanzas, Ridel llegó a Zanzíbar en julio de 2007 para hacerse cargo de la organización y puesta en marcha de la escuela.

Un equipo multidisciplinario zanzibareño-cubano tuvo a su cargo la selección de 40 estudiantes, de los 150 que se presentaron para cumplir la primera etapa de implementación. El 5 de septiembre de 2007 se inició el curso y 15 días después el presidente de Zanzíbar, Abeid Amani Karume, y las autoridades de salud inauguraron oficialmente la escuela.

La segunda etapa, explica Ridel, resultó el curso premédico que duró ocho meses y tuvieron que rediseñarse las asignaturas de acuerdo a este concepto de formación, pues debía adaptarse a las condiciones del lugar respetando su cultura y religión.

Desde el primer día los estudiantes se familiarizan con el programa comunitario y con la enseñanza del idioma español como asignatura oficial, pues existe la proyección de que el pregrado y el posgrado de especialización se realicen en Cuba.

Durante esos ocho meses, y en los siguientes años, los alumnos también reciben atención especial para la formación de valores básicos del individuo y la ética profesional.

La carrera de Medicina, que es la tercera etapa, explica el decano, empezó el 1ro. de septiembre de 2008 con el mismo programa de formación que se imparte en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) y otras facultades cubanas.

Se hicieron dos grupos docentes de 20 alumnos cada uno y, para un mayor control e interacción entre educadores y educandos, cada profesor tutora a cinco estudiantes.

En la organización de la enseñanza también está incluida la práctica docente que se realiza tanto en la comunidad como en los servicios médicos, lo cual posibilita que desde el primer día de formación, el estudiante sea partícipe de la solución a los problemas de salud de la población.

Ridel señaló que los logros alcanzados en tan poco tiempo se han debido a la unión y el trabajo del claustro de profesores, que ha puesto su empeño y conocimientos en la formación integral de los educandos, a los que además del idioma español imparten educación física.

Asimismo, el colectivo de maestros realiza semanalmente evaluaciones sobre el desarrollo educacional de cada alumno y adoptan la estrategia docente para la semana siguiente.

La profesora Ángela Rodríguez Saiz, especialista MGI (Medicina General Integral) procedente de Santiago de Cuba, enfatizó que, para ellos, los alumnos son como hijos, y así, como parte también de la formación, los acompañan en todos los actos de celebración de fechas históricas de Cuba, y viceversa.

La acogida dentro de la población zanzibareña ha sido excelente, afirma Ridel, quien agradece a nombre del colectivo profesoral el gran apoyo recibido por parte del presidente Karume y de las autoridades de salud y educación de la isla, que les han facilitado los medios necesarios para la implementación del programa, así como el apoyo de la embajada cubana en Tanzania.

Con los estudiantes

En una edificación aledaña al hospital central Mnazi Mmoja radican dos aulas, bien acondicionadas para la enseñanza de la carrera médica, y la oficina del decano.

Al llegar al primer local, los alumnos se pusieron de pie inmediatamente y las profesoras, especialistas de MGI, Neisy Bendomo Medinilla, de Sancti Spíritus y Niurka Morales Castellanos, de Cienfuegos, preguntaron a los alumnos quién daría la bienvenida al visitante.

La joven Fatima Mrisho, con su vestimenta al estilo musulmán y pronunciando sus palabras en un perfecto español, habló a nombre del grupo y agradeció a Fidel y al pueblo cubano «la posibilidad y la dicha de poder estudiar Medicina para, en un futuro, ayudar a los habitantes de Zanzíbar».

En la segunda aula, le tocó al estudiante Thuwein Nassor expresar su profunda gratitud por el trabajo y sacrificio de los maestros cubanos para formarlos como médicos, y agregó que desde el comienzo del curso, junto a ellos, visitan tres veces a la semana tres distritos en la región de Fuoni para atender a sus pobladores.

Siguiendo el ejemplo de Fidel y el Che

Para conocer el criterio oficial de las autoridades de Zanzíbar, el ministro de Salud y Seguridad Social de la isla, sultán Muhamed Mugheiry, nos recibió inmediatamente en su despacho.

«La labor desarrollada por los profesores cubanos es impresionante y altamente reconocida por la población. Ellos han seguido el ejemplo humanitario y desinteresado de Fidel Castro y de Ernesto Che Guevara, quien nos visitó a mediados de la década de los 60», puntualizó el Ministro.

Seguidamente indicó que, por la gran acogida que ha tenido la creación de esta escuela, ya se hicieron las coordinaciones con las autoridades cubanas y recientemente llegaron los profesores que abrirán una escuela en la isla de Pemba, también perteneciente a Zanzíbar.

Ya en el ferry que me llevaría de regreso a Dar Es Salaam (a unos 50 kilómetros) miraba en la lejanía la isla de Unguja, que junto a la de Pemba integra Zanzíbar, y sentí la gran satisfacción de pertenecer a un pequeño pueblo que, a miles de kilómetros de distancia, sin importar sacrificios y vicisitudes, lleva el apoyo solidario y humano a otros países más necesitados.

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