Cuba no va a cambiar

Una joven asiática que estudia en EE.UU. llegó a Cuba y ahora tiene la obsesión de iniciar un movimiento de solidaridad con la Isla en su universidad

Autor:

Nyliam Vázquez García

Megnaa Mehtta tiene 21 años. Hace tres años ganó una beca en la Universidad de Detroit y desde entonces, la mayor parte de su tiempo lo pasa en Estados Unidos. Este agosto le trajo a esta joven india nuevas obsesiones: «Iniciar un movimiento de solidaridad con Cuba en su universidad».

Y mientras vive el sueño de su primera estancia en la Isla, conversó con JR el día del cumpleaños de Fidel. Está feliz por participar del festejo en el Campamento Internacional Julio Antonio Mella, como miembro de la Brigada Latinoamericana y Caribeña de Solidaridad con nuestro país. La experiencia, más sus planes de conocer Pinar del Río, Trinidad, Santiago de Cuba, le daba luz a su rostro. Ademanes finos y un español que se empeñó en calificar de «básico», pero con el que se comunicó fluidamente por más de una hora, aderezaron el diálogo.

«Estoy aquí para aprender, conocer y llevar ideas a mi universidad. Necesitan personas dentro de EE.UU. que puedan ayudar. Si nosotros podemos hacer algo dentro de mi universidad, sería muy bueno»

Megnaa Mehtta, que tuvo que viajar desde EE.UU., primero a Jamaica y desde allí hasta La Habana, confesó su temor de que no la dejaran regresar. Aunque ahorró el dinero para el viaje, la histórica política hostil de Washington hacia Cuba la llena de dudas.

«La Revolución Cubana es un ejemplo muy fuerte en todo el mundo (…), por eso quería conocer de cerca esta realidad… el socialismo cubano y las garantías de la educación, la salud, cuando en el mundo solo hay hambre», apunta la joven, antes de comentar con rubor cómo Cuba le llegó al alma.

«Cuando tenía cuatro años tenía una camiseta del Che, y era mi preferida, aunque no sabía quién era el personaje que viajaba en mi pecho», afirma, y comenta que sus padres también influyeron en su amor por Cuba, tan lejana de su país natal. Ellos trabajan en proyectos sociales que buscan ayudar a los más desfavorecidos, dijo con mucho orgullo.

A más de diez días del en-cuentro soñado, algo «aplatanada», comenta:

«No creo que este sistema sea ideal. Hay problemas, pero yo sé que en el capitalismo hay problemas más graves… Una violencia de hambre, una violencia de injusticia. Aquí la gente tiene las necesidades básicas cubiertas… Las personas pueden vivir la vida con  dignidad», dice, no sin acentuar que este es uno de los valores más importantes en su vida.

Impresionada por el duro trabajo en el campo, luego de participar en un trabajo voluntario con los brigadistas, asegura que esa experiencia estaría dentro de las más recordadas de esta estancia.

«Los agricultores necesitan un carácter muy duro, una personalidad muy fuerte para afrontar ese trabajo al sol todo el día (…) Los cubanos lo llevan con mucho orgullo en su vida cotidiana».

En uno de los senderos del diálogo agrega fascinada:

«Mi universidad está en las afueras de Nueva York y allí hay gente con mucho dinero, muchas casas, carros, pero una tristeza enorme. Cuando llegué aquí, que pude intercambiar con la gente… hablé con una familia muy humilde, pero los vi felices, contentos».

Los cinco: una prioridad

Acabábamos de participar en un encuentro con familiares de los cinco antiterroristas cubanos encarce-lados en EE.UU. Gerardo, René, Antonio, Fernando y Ramón llegaron hasta acá en la voz de Megnaa Mehtta.

«Conocía de ellos por informaciones desde la India, pero en EE.UU. hay un silencio total. El gobierno no quiere que se hable sobre este tema y por eso yo creo que yo puedo ayudar a esta causa. Buscaré el apoyo de mis amigos y otras personas. Cuando regrese será una prioridad hacer algo por los Cinco», dice con fuerza.

Destaca que sobre Cuba la mayoría de las informaciones son tergiversadas y venenosas. Aunque existen libros, faltan, a su juicio, informaciones veraces. Para ella es triste que la mayoría de los estadounidenses sepan muy poco de Cuba, y que el intercambio entre los dos países, prácticamente sea nulo.

«Quiero tratar de cambiar esa realidad con mis acciones. Yo sé que es difícil… una mujer sola, de India, queriendo cambiar las cosas, pero es importante comenzar con algo, aunque sea pequeño», dice y le vuelve la luz, la certeza.

Fidel

Provocada por el 13 de agosto, Megnaa Mehtta concluye:

«El cumpleaños de Fidel es muy importante, porque como hizo una Revolución tan bonita, nosotros también ponemos el mismo sentimiento y humanidad para hacer en nuestros países.

Yo tenía miedo, porque pensaba que Cuba iba a cambiar si el Comandante faltaba, y quería venir antes que eso ocurriera. Ahora estoy aquí celebrando su cumpleaños y es un día muy importante, porque sé que Cuba no va a cambiar… las ideas vivirán».

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