Venezuela celebró junto a su Presidente la victoria del 13 de abril

Miles de personas marcharon en todo el país en apoyo a su Revolución. En Caracas, el pueblo llegó hasta Miraflores como hace nueve años

Autor:

Juana Carrasco Martín

CARACAS.— No fue solo en esta capital donde se vivieron los hechos más relevantes del regreso a Miraflores del presidente Hugo Chávez Frías luego de ser derrotado el golpe de Estado encabezado por Pedro,«el Breve», Carmona Estanga, en toda Venezuela se marchó este 13 de abril para celebrar la victoria popular de hace nueve años, y para recordar a la oligarquía y sus medios de comunicación que no se olvida aquella página de oprobio.

Estuvimos en medio de esta oleada de hombres y mujeres de todas las edades, incluidos niños y ancianos, que llegaron también de cada una de las parroquias de esta Caracas brava, entre los combatientes de las Milicias Bolivarianas que portaban sus fusiles, y representaban a esta fuerza popular en cada uno de los estados, como lo decían sus pendones rojos y los de los Círculos Bolivarianos: Zulia, Monagas, Yaracuy, Guárico, Vargas…

Caminamos junto a los combatientes socialistas de los pueblos indígenas de Amazonas, los integrantes de los consejos comunales del Distrito Capital y sus vecinos, los estudiantes de la UNEFA y la Universidad Bolivariana, con amigos del Movimiento de Solidaridad y Amistad Mutua Venezuela-Cuba, y con diputados del pueblo en la Asamblea Nacional. Con todos ellos llegamos hasta el mismísimo patio de Miraflores, mientras miles llenaban la Avenida Urdaneta, donde se mantenían firmes escuchando las palabras del Comandante-Presidente que en 2002 regresaron a este Palacio que les pertenece.

Este es el núcleo sólido de la nación, todo el pueblo, dijo Chávez en un discurso que prometió breve porque ese pueblo había marchado desde temprano, luego de concentrarse en la Plaza Venezuela, en la zona este de la ciudad, y bajo la lluvia mantenía la misma dignidad que lo llevó a enfrentarse al golpe de estado, donde también puso su mano el imperio, que no cesa de intentar la desestabilización de esta Revolución.

«A esta Revolución Bolivariana no la tumban, ni los sifrinos (niños bitongos, diríamos nosotros), ni el imperialismo, ni la burguesía, ni nada, ni nadie», manifestó más que convencido el líder de la Revolución, quien hizo alusión a las pretensiones de la oposición y sus medios de borrar esa página vergonzante de su historia, como intentaron la víspera en una Asamblea Nacional que los desenmascaró una vez más. «Para el pueblo es un pasado heroico», enfatizó Chávez.

«Gustavo Matheus, soldado de la milicia de Valera, estado Trujillo», se presenta el joven panadero a punto de graduarse de Técnico Superior Universitario en Informática, y aprieta fuerte el fusil cuando afirma: «Vale la pena esta Revolución que comanda Hugo Chávez Frías, por eso estoy aquí. Falté dos días al trabajo para venir y de repente quizás me botan de la panadería que es privada».

Y le brota de la convicción y el cariño un espontáneo «Viva José Julián Martí», cuando nos sabe cubanos y dice de su admiración por la Cuba «que ha resistido todo y avanza; así lo haremos nosotros también», enfatiza.

Ricardo Moreno es su compañero de milicia, y sí que conoce a Matanzas, donde lo operó de terigio una «doctora jovencita, jovencita y cómo sabía. Gracias a mis comandantes Fidel y Chávez estoy fino, eso es lo máximo, así que vista y puntería no me faltarán si es necesario».

«Soy miliciano porque soy revolucionario, estoy con mi proceso y tarde o temprano quizás nos veremos en la necesidad de defender lo que es nuestro», asegura otro, que se va sin lograr decirme el nombre, porque avanza su columna, aunque ya sabía que es de la Parroquia Catedral, en esta Caracas del bravo pueblo, volcada hoy a la calle, hecha trabajadora, ama de casa, estudiante, dirigente político, miliciana, dispuesta defender lo suyo, y al Presidente que se dio en democracia y asegura que mantendrá por muchos años más en Miraflores.

Y así sucedió en cada uno de los estados venezolanos, donde este 13 de abril se mostró la voluntad del pueblo, se fortaleció la participación del poder popular, se siguió construyendo la unidad y se reafirmó el apoyo a su Presidente-Comandante y a su Revolución Bolivariana.

«Más nunca la canalla volverá a manchar el honor militar ni del pueblo venezolano. Más nunca volverán. Eso lo pueden escribir donde quieran», exclamó el presidente del pueblo en su discurso, y así lo hago en testimonio convencido.

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