Otra artimaña de Ileana Ros-Lehtinen

La congresista republicana se anota una mancha más en su expediente al boicotear un proyecto de ley para combatir el matrimonio infantil

Autor:

Jorge L. Rodríguez González

En los países en desarrollo, más de 60 millones de mujeres de entre 20 y 24 años contrajeron matrimonio o vivían en pareja mucho antes de haber cumplido los 18, según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). La mayoría se ven obligadas a contraer matrimonio con hombres que les duplican y hasta triplican la edad. La salud de estas menores corre peligro cuando son esclavizadas con el casamiento. Es común que muchos de estos cuerpos frágiles y demasiado tiernos se quiebren durante el parto. También son más vulnerables al contagio de enfermedades de transmisión sexual, como el VIH/sida.

Estados Unidos, autotitulado gran paladín de los derechos humanos a pesar de todas sus guerras y atrocidades, tuvo la oportunidad de contribuir a revertir esta doliente realidad; sin embargo, no lo hizo. Un proyecto de ley encaminado a combatir el matrimonio infantil en el mundo fue abortado gracias al cabildeo de la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen, que una vez más demostró ser la Loba feroz tan conocida por muchos.

El senador por Illinois Dick Durban presentó el proyecto de ley 987, que reconoce el matrimonio infantil como una violación de los derechos humanos y, por tanto, buscaba desarrollar estrategias integrales para prevenirlo en todo el mundo, lo cual implicaría el gasto de 108 millones de dólares en cinco años. Sin embargo, cálculos de la Oficina de Presupuesto del Congreso estiman que aunque para la ley se solicita esa cantidad de dinero, su implementación solo requeriría 67 millones desde 2011 a 2015.

La financiación requerida es menor que la de muchos otros proyectos aprobados por el Congreso. No obstante, el supuesto «alto costo» fue una de las razones que arguyó la Ros-Lehtinen para convencer a otros congresistas de votar contra la versión en la Cámara de Representantes de la International Protecting Girls by Preventing Child Marriage Act of 2010 (Ley de Protección Internacional de las Niñas Mediante la Prevención del Matrimonio Infantil). Su retórica mentirosa aseguró que era imposible autorizar tanta plata en medio del actual caos fiscal de Estados Unidos.

A pesar del apoyo que tuvo el proyecto de ley, que fue aprobado en el Senado y llegó a atraer a 112 copatrocinadores —muchos republicanos—, Ros-Lehtinen y su camarilla alegaron «preocupaciones» en torno al modo de financiación, al decir que el dinero se dirigía a las organizaciones no gubernamentales que promueven y realizan el aborto, una palabra que ni tan siquiera se mencionaba en el documento. La picardía malévola de Ros-Lehtinen de apelar al conservadurismo de la Cámara logró que muchos de los hasta el momento simpatizantes con el proyecto, se montaran en el tren de la Loba.

No obstante, la congresista por la Florida no quiso arriesgarse a que sus mentiras se desvanecieran ante los defensores de la ley, y se aseguró de que la entonces presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, sentara las bases para acabar de enterrar la S-987, una vez que interpuso una maniobra de procedimiento que establece un apoyo de las dos terceras partes de la Asamblea para que la legislación pudiese ser aprobada. Por ello, aunque el proyecto alcanzó la mayoría de los votos (241 contra 166) no se le dio curso.

Por el contrario, Ros-Lehtinen introdujo su propio proyecto de ley, el HR 6521, que denuncia el matrimonio infantil como una violación de derechos humanos, pero solo habla de gastos que no exceden el millón de dólares en cinco años, y no tiene en cuenta acciones integrales para combatir el flagelo.

Según el Population Council, un grupo centrado en la salud reproductiva e infantil, el número de niñas arrastradas por el matrimonio aumentará en 100 millones durante la próxima década si continúan las tendencias actuales.

Evidentemente, a Ros-Lehtinen no le preocupa ni un ápice lo que puedan estar sufriendo estos retoños a los que les secuestran su infancia, la mayoría de las veces ya truncada por el hambre y la pobreza, cuando son forzadas a casarse. En la web ya hay quien la tilda de defensora de la pedofilia, y se lo tiene bien merecido.

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