La revolución es humanidad, es justicia, es igualdad

Piedad Córdoba analiza el Encuentro de Afrodescendientes que acaba de culminar en Venezuela como parte de las transformaciones revolucionarias en América y el Caribe, y denuncia a los grandes medios de comunicación como una enfermedad venérea del pensamiento

Autor:

Juana Carrasco Martín

CARACAS.— Es un acoso de admiración, respeto y cariño, pero la luchadora colombiana Piedad Córdoba fue probablemente la delegada más asediada por los participantes en el IV Encuentro de Afrodescendientes y las Transformaciones Revolucionarias en América y el Caribe; también por la prensa que dio cobertura al evento. Cuando se anunciaba su presencia en uno de los salones de debate, este se llenaba de inmediato, al punto de que algunos no paraban mientes en sentarse en el piso con tal de estar presentes y escuchar atentamente su palabra clara y combativa.

Le siguen llamando «Senadora», pero ella prefiere que le nombren «luchadora por los derechos humanos», y le llegan constantemente mensajes, gestos, voces de solidaridad y apoyo, porque la sienten leal e indispensable en una lucha de los pueblos de la América nuestra por una vida y una sociedad mejores y posibles.

En medio de esa vorágine que fueron estos días del 19 al 22 de junio en Caracas, en que se reunieron más de 600 afrodescendientes de este continente y de la misma África, accedió gustosa a la indagatoria de los periodistas cubanos, aunque se le notaba cansada; por eso preguntó si podía sentarse y lo hizo en una silla que nadie sabe cómo llegó a ese pasillo del mezzanine del Hotel Alba Caracas. Pero no por estar en posición de supuesto reposo, perdió la pasión de su palabra; como siempre, desbordaba la hidalguía revolucionaria…

«Este evento es importante; viene mucha gente con mucha identidad y otras buscando identidades, y eso de por sí es una inmensa ganancia», aseguró mientras pasaba a explicar la afirmación con que valoró al foro.

Ya lo había expresado en sus palabras en el plenario de instalación del Encuentro, donde en nombre de colombianos y colombianas resaltó el papel del presidente Hugo Chávez y del Comandante Fidel Castro.

«Pa’lante Comandante, pa’lante Comandante porque él también es afrodescendiente»… «Por eso la bravura de carácter, por eso el compromiso con la Revolución, por eso su inmenso compromiso con la igualdad de los seres humanos. El Comandante Chávez, el presidente Chávez, no es venezolano solamente, es latinoamericano»… «Y está en buenas manos, está en compañía de otro de los hombres más constantes, no solamente de América, sino del mundo: para Fidel Castro nuestro saludo revolucionario».

De ellos y de los que llamó «libertarios y libertarias de toda América» consideró que el evento de afrodescendientes tomaba la incitación a construir la revolución, a construir otro orden de igualdad y justicia.

Venezuela, Haití y África

«Esta cumbre es muy importante para nosotros y para el mundo; hago hincapié en nosotros —colombianas y colombianos— porque es muy importante estar aquí. ¿Qué podemos aportar y aprender? Creo que hay hechos, decisiones de políticas públicas, que son mucho más transformadoras en la cotidianidad, y en la construcción de escenarios de igualdad que son poderosísimos. El solo hecho de que aquí en Venezuela haya ministros y ministras afrodescendientes es un mensaje sumamente fuerte; el solo hecho de que aquí en Venezuela, en las fuerzas armadas, existan generales afrodescendientes, para nosotros los afrodescendientes de Colombia, tiene un peso específico muy fuerte. Nosotros en Colombia ponemos a los negros y las negras para la guerra, estamos poniendo los muertos, pero no estamos donde se construyen las políticas públicas, a pesar de que hemos contribuido enormemente a un posible desarrollo en Colombia. Por eso, este escenario es sumamente importante para el futuro».

En ese análisis se siente profundamente orgullosa y honrada de formar parte de la primera comisión a que dio vida este foro, la que dará seguimiento a lo que acontece en Haití, para garantizar que la ayuda prometida por muchos —entre estos Venezuela, Cuba, el ALBA— y cumplida por muy pocos, llegue verdaderamente, y sin menoscabo de la soberanía del país «pionero de las luchas independentistas en América. Haití fue el primer país que ayudó, sobre todo con su dignidad, a acabar con la esclavización de los países de América»… «Y lo que le pasa a Haití nos duele a nosotros, no solamente como afrodescendientes, sino como decía el Che Guevara: donde haya una injusticia ahí tenemos que estar, y lo que ocurre con Haití es más que una injusticia. Por eso, cuando estamos celebrando el aniversario 83 del nacimiento del Che Guevara, nosotros tenemos que retomar el discurso revolucionario de quien fue capaz de decir: nací en esta patria, pero pertenezco a cualquier parte del mundo donde haya una injusticia; y por eso nuestra lucha por la inclusión.

«Por eso estamos aquí, porque creemos que esta plataforma que vamos a construir, que vamos a tomar como nuestra línea de acción en toda Latinoamérica, donde hay más de 180 millones de afrodescendientes, donde además hay denominadores comunes, que no son casuales, que tienen que ver con el racismo y la discriminación de Estado, no es casual que los más pobres sean los afrodescendientes, no es casual que cuando el huracán Katrina levanta la cobija de Estados Unidos, muestra la miseria y la pobreza y la más absurda discriminación en un país que se dice supuestamente desarrollado, pero donde el imperialismo y la colonización son para mantener los privilegios de unos cuantos y la esclavización del resto.

«En Colombia, los más pobres entre los pobres son los afrodescendientes; somos los pésimos indicadores de miseria, de desnutrición, de desplazamiento, de desigualdad; por eso la voz de nosotros contra la guerra y la búsqueda de una salida política y negociada tiene que ver con que los negros y las negras de Colombia, los afrodescendientes, somos los que sufrimos el peor impacto de la guerra», denuncia.

Y añade más para el grupo de periodistas cubanos:

«Tal vez uno de los hechos más dolorosos de la humanidad fue el desmembramiento de África que, además, yo diría que se consolida cada vez más con la situación de los afrodescendientes en la región, sobre todo donde todavía el neoliberalismo es una religión. Por eso este hecho es muy importante, porque también tiene un reto fundamental, que se concretiza en la formulación de nuevos imaginarios de multilateralidades».

Al respecto señala que en ese contexto «Naciones Unidas va quedando relegada, la OEA prácticamente desaparece, al Consejo de Seguridad de la ONU poco o nada les importamos nosotros. Y emergen el ALBA, los movimientos sociales dentro del ALBA; emergen UNASUR y la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), que tiene que ser un espacio para generar las diplomacias de la igualdad, la inclusión, del socialismo, de la revolución»…

—¿Qué espera de los movimientos sociales en ese contexto?

—Mucho. Mucho de la importancia de los movimientos sociales en el multilateralismo. Y el ejemplo es la Revolución Cubana, que salió de la inconformidad de hombres y mujeres, quienes entonces fueron capaces de vencer la colonización y el imperialismo; pero todavía mucho más aún, desde ahí fue capaz de alentar a otros movimientos sociales del mundo y de la región. A uno no se le puede olvidar Angola.

Y entonces recuerda a las decenas de miles de cubanos que «atravesaron el mar para buscar la redención y la soberanía de países africanos».

Luego dirige su mirada hacia Europa. «Lo que ocurre en España es desde los movimientos sociales, que empiezan a decir “ni los políticos, ni los empresarios, ni los que dominan el mundo hoy —el sistema financiero—, nos van a imponer condiciones”, porque no generan de verdad la igualdad y la inclusión», puntualiza la luchadora colombiana.

«Desde aquí no podemos decir que todo está bien; nos falta mucho por lograr, pero precisamente esas nuevas institucionalidades, absolutamente diferentes a las demás, son las que van a permitir incorporar cada vez más nuestro discurso».

—Aquí, en el Encuentro, se han sometido también a debate los grandes medios de comunicación…

—Creo que eso es peor que la bomba atómica; el papel que desempeñan esos medios de comunicación como caja de resonancia de todos los que son dueños de los medios de producción y que están, además, absolutamente comprometidos con el saqueo de los recursos naturales, con la insostenibilidad del medio ambiente, con todo lo que ha venido alertando recientemente el compañero Fidel en cada una de sus Reflexiones».

Es dura y certera en su análisis: «Creo que tenemos que lograr difuminar esa idea del papel nefasto y nocivo de los grandes medios de comunicación, que suelen ser como una enfermedad venérea del pensamiento y, por lo tanto, hay que hacer que el ALBA, la CELAC, cada una de estas expresiones aglutinadoras de las nuevas formas que se piensan desde el socialismo y la justicia social, sean instrumentos que permitan que todo el mundo se dé cuenta de que son armas en contra de la justicia. Por tanto, se deben fortalecer desde lo más pequeño las radios, la televisión y los medios comunitarios; todo lo que signifique medios en función de la justicia y de la construcción del socialismo del siglo XXI.

«Pero sobre todo —subraya—, para la defensa de las revoluciones, porque la revolución es humanidad, es justicia, es igualdad».

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