Reconocer la unidad en las diferencias

La XVIII Asamblea General de la FMJD, celebrada en Portugal, constituyó un espacio para alertar hacia dónde van los intereses geoestratégicos de las potencias

Autor:

Jorge L. Rodríguez González

Sesenta y seis años después de su creación, la Federación Mundial de Juventudes Democráticas (FMJD) palpita en vida y compromiso con un mundo justo. La lucha por la justicia, la paz, la independencia y la democracia sigue siendo el pilar que guía a este movimiento internacional juvenil.

Su XVIII Asamblea General, celebrada del 8 al 12 de noviembre en Lisboa, Portugal, con la participación de 86 organizaciones de 50 países y en medio de un contexto internacional signado por guerras, crisis e inestabilidades, generadas por la agresividad de las grandes potencias y un capitalismo cada vez más destructivo, emergió como una plataforma en la que la juventud progresista enrumbó su mirada hacia el fortalecimiento de la unidad en la batalla común contra el imperialismo.

En el evento, la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), de Cuba, resultó reelecta por tercera ocasión consecutiva para ocupar la Secretaría General, responsabilidad que viene ocupando desde 2003 y que ahora deberá desempeñar hasta 2015. A juicio de Leira Sánchez, jefa del departamento de Relaciones Internacionales de la organización cubana, ello responde al reconocimiento que ha tenido nuestro país entre los miembros de la FMJD desde el triunfo de la Revolución, y a su empeño por mantener la historia y los principios fundacionales de la Federación, nacida el 10 de noviembre de 1945 en Londres.

«En cada oportunidad en que se reúnen las organizaciones miembros de la FMJD, nunca se olvida el papel que tuvo Cuba en el año 1997 cuando, a partir de su convocatoria al XIV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, logra rescatar el movimiento de los festivales en medio de una coyuntura internacional bastante difícil para los movimientos progresistas, luego de la caída del campo socialista en Europa del Este. Fue un momento muy importante porque la izquierda necesitaba reorganizarse, unirse e identificar puntos comunes en medio de ese contexto tan hostil que estábamos enfrentando», afirma Leira, quien junto a la primera secretaria de la UJC, Liudmila Álamo Dueñas, integró la delegación que representó a nuestro país en el magno evento juvenil.

«No hubo una intervención en el plenario que no hiciera mención a las luchas de la Revolución Cubana contra el bloqueo económico, comercial y financiero que le impone Estados Unidos hace más de medio siglo, y por la libertad de sus cinco luchadores antiterroristas; así como a la resistencia de nuestro pueblo y su condición de faro y guía para los movimientos de izquierda».

Según comenta Leira, en su moción de solidaridad, la XVIII Asamblea General de la FMJD puso una vez más su interés y preocupación en las causas justas e históricas a las que apoya y da seguimiento: el derecho de Palestina a ser reconocida en Naciones Unidas como Estado soberano con las fronteras anteriores a 1967 y su capital en Jerusalén Oriental; así como la independencia del pueblo saharaui, pendiente de descolonización y sometido a la fuerza brutal de la monarquía marroquí, con la complicidad de Europa, entre otras.

En consonancia con los más recientes acontecimientos en África del Norte y el Oriente Medio, el foro emergió como un espacio para alertar sobre el interés geoestratégico que esa región representa para Occidente. La FMJD se pronunció contra la agresión militar imperialista de las grandes potencias y sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) llevada a cabo contra Libia. Instó también al reclamo universal de los jóvenes para evitar que se aplique el mismo guion de cambio de régimen, liderado por las doctrinas militaristas de EE.UU. y la Alianza, en Siria y otros países que no se someten a los intereses de Washington.

La Federación se solidarizó además con la juventud de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) en su lucha por la reunificación pacífica de la Península Coreana, y exigió el retiro de las tropas estadounidenses emplazadas en Corea del Sur, cuyos ejercicios militares de provocación y fuerza, pueden desatar una guerra de grandes consecuencias, ajenas a la paz y la prosperidad que necesita el mundo, apunta la moción.

Leira Sánchez explica que la Asamblea también fue un espacio para apoyar las luchas del movimiento estudiantil, no solo en la región latinoamericana (Chile, Puerto Rico, Honduras, Colombia), sino también la de los jóvenes y estudiantes europeos (Gran Bretaña, Francia, Grecia) contra los recortes presupuestarios que imponen los Gobiernos en los sectores de la salud y educación, presionados por organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y para evitar las privatización de la enseñanza.

Para la responsable de Relaciones Internacionales de la UJC, la coyuntura actual obliga a las organizaciones miembros de la FMJD «a discernir cuáles son las causas comunes de la lucha y ratificar la necesidad de la unidad del movimiento juvenil internacional». En ese sentido, explica que la XVIII Asamblea General tuvo un gran valor, pues ratificó el papel que desempeñarían las organizaciones de izquierda en el liderazgo de los procesos que hoy están surgiendo en diversas latitudes, como resultado de la crisis y la precariedad de la vida.

«Uno de los retos de las organizaciones de la FMJD es ganar en militancia y demostrarles a estos nuevos movimientos que sus causas son las mismas que motivaron el nacimiento de los de la izquierda histórica, con programas políticos. Y eso solo podemos lograrlo con la capacidad que tengamos de dialogar en amplitud, de reconocer la unidad en la diferencia.

«Nuestra lucha no es solo para reivindicar los derechos de los jóvenes, sino para producir cambios a partir de las diversas realidades del mundo, que ratifican que el capitalismo no es la alternativa para el desarrollo de los pueblos, ni para el sustento de nuestro planeta».

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