Modestia, bella palabra: nunca piensen que son mejores que otros

Louis Farrakhan, líder de la Nación del Islam, llamó al estudiantado de la Universidad de La Habana a garantizar la continuidad de la Revolución Cubana

Autor:

Juana Carrasco Martín

Los que crecen en Cuba, lo han hecho con el dolor y el sufrimiento del bloqueo, apuntó el ministro Louis Farrakhan Muhammad, líder de la importante organización socio-religiosa estadounidense Nación del Islam, durante la conferencia magistral La importancia de la educación en las nuevas generaciones para garantizar la continuidad de la Revolución Cubana, que impartió ante estudiantes, profesores e investigadores de diversas facultades de la Universidad de La Habana, reunidos en el edificio Varona.

Identificado con posiciones progresistas que confrontan la intolerancia, la discriminación racial y el belicismo de los sectores de la extrema derecha norteamericana, Farrakhan filosofó sobre un mundo capitalista decadente que hace culto al dinero, que fomenta una educación occidental que tiene el veneno de que el hombre occidental es el más brillante, lo que constituye la idea y raíz de la supremacía blanca, aseguró.

Nunca piensen que son mejores que otros hombres; un campesino puede ser más sabio, y recordó que había visitado una cooperativa cubana y le habían dicho «la tierra sirve, si el hombre sirve», y apuntó que un estudiante es una persona que se posa en los hombros de quien le da los conocimientos para a su vez mejorarlos y legarlos.

Otro veneno en el mundo occidental, agregó, es el dinero, le dicen que si estudian tendrán más dinero, mejor casa y llena de comida, un carro bueno, podrán educar a sus hijos… Alertó que con ello tratan de comprar a los jóvenes, los hacen blanco de su propaganda. Desde Estados Unidos les dicen: «vengan, echen para acá, le voy a dar casa en la Florida con la mafia esa», narró.

Tengo la esperanza de que todos estos jóvenes estén inmersos en los principios de la Revolución, dijo al referirse al auditorio, y frente a lo que describió como veneno del capitalismo, del imperialismo, contrapuso los valores del pueblo cubano y su liderazgo histórico, en especial de Fidel y Raúl.

Advirtió a los estudiantes que el más valioso tesoro que le han dado sus padres es el árbol de la Revolución, que ya comienza a dar sus frutos. Ustedes son como las semillas, y cada semilla necesita de tierra, agua y sol, aprendamos de nuestros propios valores; trabajando junto a otros.

Farrakhan, quien agradeció la oportunidad de sentarse en la silla de los grandes Maestros, porque «yo no soy máster», dijo hacerlo en representación de dos hombres que sí lo fueron y lograron la resurrección no solo del pueblo negro de Estados Unidos, también del Caribe, Centroamérica, y América toda: Elijah Muhammad, quien fuera el dirigente de su organización, entonces llamada Musulmanes Negros, y de Malcolm X, nombres que veneran todos los que luchan por la justicia y la libertad en el mundo.

No se puede luchar por la justicia, la verdad, la solidaridad que llegue a lo pueblos, sin ser atacados por el malvado poder de los poderosos, subrayó. El amor engendra también dolor, también exige sacrificio y resistencia al sufrimiento. El Comandante Fidel Castro es atacado porque llegó con una idea más grande que él mismo, igual el Che, que dejó el estetoscopio y cogió un arma, se convirtió en revolucionario y la revolución surge de las ideas.

Observando a los muchachos y muchachas, presentes en el aula, Farrakhan señaló: no pierdan el tiempo, apliquen las ciencias y las matemáticas para hacer avanzar a la Revolución.

El líder de la Nación del Islam aseguró: me he enamorado de la Revolución y siento profundo amor por Fidel Castro, uno de los hombres más grandes del mundo, palabras con las que inició un preciso análisis de ideas compartidas por el convencimiento, con los profundos criterios expresados por Fidel en su significado de Revolución.

Les tengo que dar una buena noticia, sin el bloqueo nunca hubieran creado y desarrollado las habilidades del pueblo cubano, la creatividad; son una sociedad creativa. Quizá no comen tanto como los norteamericanos —bromeó—, pero están menos gordos y enfermos.

Son un pueblo lindo y verlos mezclados, blancos, mestizos, mulatos, más oscuros, menos oscuros, negros, veo que es la idea que nos une como compañeros, camaradas, amigos, como personas que creen en una causa más grande que nosotros, que les guíe para que sean los mejores humanos del mundo… trabajen para ustedes, para la sociedad cubana y para los siete mil millones de seres humanos del planeta.

En la conferencia estuvo presente el Dr. José Ramón Balaguer Cabrera, miembro del Secretariado y jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista de Cuba; la Dra. Hilda León, vicerrectora de la Universidad de La Habana, y Caridad Diego Bello, miembro del Comité Central y jefa del Departamento de Asuntos Religiosos.

Hizo la presentación del ministro Farrakhan el Dr. Jorge Hernández, director del Centro de Estudios Hemisféricos y de Estados Unidos.

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