Siria: las armas químicas y una elección anunciada

Estados Unidos retoma una vez más el argumento del uso de armas químicas en Siria por parte del Gobierno de Bashar al-Assad, para reconfigurar el debate sobre la supervivencia del Presidente sirio y el statu quo en la nación árabe

Autor:

Jorge L. Rodríguez González

Pudiera pensarse que se trata de una coincidencia si el libreto no resultara manido ya. Una vez más, Estados Unidos retoma el argumento del uso de armas químicas en Siria por parte del Gobierno de Bashar al-Assad en circunstancias especiales, para reconfigurar el debate sobre la supervivencia del Presidente sirio y el statu quo en la nación árabe.

Justo cuando el lunes el Parlamento sirio anunció que las elecciones presidenciales tendrán lugar el próximo 3 de junio, y abrió el registro para los candidatos, entre ellos opositores, la Casa Blanca y algunos de sus socios europeos como Gran Bretaña y Francia, y países árabes que poco tienen que mostrar en materia de libertades y derechos ciudadanos, alegan que esos comicios no pasan de ser una «parodia de la democracia», a pesar de que por primera vez concurrirán más de un aspirante y varios partidos políticos.

Así, sacan de abajo de la manga el tema de las armas químicas, igual a como hicieron en 2013, cuando una comisión de expertos de la ONU llegó a Siria a investigar acusaciones relacionadas con el empleo de ese tipo de artefactos en la guerra que desangra ese país. El interés puesto por Damasco en esa investigación hacía presumir que el Gobierno no usó las armas químicas, y que las acusaciones estadounidenses parecían más un farol para justificar una posición más dura contra la nación árabe.

Lo mismo ocurrió cuando los mediadores internacionales de la ONU y la Liga Árabe visitaron el país con la intención de impulsar las negociaciones de paz.

En ninguno de los casos se pudo demostrar la responsabilidad del Gobierno de Al-Assad en semejantes ataques. Estados Unidos y Occidente jamás pudieron hablar más que de presunciones. Nunca mostraron una prueba de que el Ejército Árabe Sirio empleara armas químicas. Sin embargo, muchos medios periodísticos revelaron la tenencia de armas químicas por parte de los antigubernamentales y sus conexiones con suministradores foráneos de la región.

Las nuevas acusaciones llegan también cuando la Organización de Prohibición de Armas Químicas anunció que el 86 por ciento del arsenal quiímico sirio ya estaba listo para destruirse en el extranjero y el proceso ha sido difícil por que la oposición armada controla las zonas alrededor del puerto de Latakia, desde donde se despacha esa carga para su destrucción, que debe completarse el 30 de junio y en el que están involucrados Estados Unidos, Rusia, China y algunos países europeos.

Entonces, ¿cómo se explica la reiterada posición de Washington? Todo parece indicar que les molesta el hecho de que en los próximos comicios solo pueden participar, de acuerdo con la nueva Ley Electoral aprobada el 17 de marzo por el Parlamento, quienes hayan residido en Siria durante diez años consecutivos contando desde la fecha de registro. Por tanto, no podrá competir ninguno de los potenciales candidatos de la Coalición Nacional de las Fuerzas de la Oposición y la Revolución Siria (Cnfros), radicada en el exterior, sin arraigo en Siria y conectada a intereses foráneos.

Este es el único grupo que Occidente reconoce como interlocutor legítimo en la negociación con Damasco. Por tanto, ya que la Cnfros no puede concursar por la silla presidencial, Washington, Londres y París amenazan con sabotear las elecciones, las que alegan, socavarían los intentos de negociar un acuerdo de paz.

Sin embargo, son la Cnfros y Occidente quienes han obstaculizado ese proceso, obstinados en la renuncia de Al-Assad —un asunto que según Damasco solo deben decidir los sirios en el sufragio— y también negándose a discutir sobre el terrorismo.

En el trasfondo están, además, los avances del Ejército Árabe Sirio, lo que consolida la posición de Damasco a favor de la defensa de la soberanía nacional.

Por eso, no se puede esperar que la Casa Blanca acepte las elecciones presidenciales anunciadas, más cuando hasta la propia CIA asegura que Al-Assad ha ganado apoyo en el enfrentamiento a extremistas y mercenarios, y que podría salir reelecto, a pesar de que aún no hay pronunciamiento oficial sobre su postulación.

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