Respaldan sirios a al-Assad en comicios presidenciales

El apoyo mayoritario no se hacía evidente únicamente en las opiniones verbales, sino el gran por ciento que escogió hacer visible y público su voto marcando la boleta frente a todos

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Juventud Rebelde

DAMASCO, junio 3. — A juzgar por la marcha de las primeras elecciones presidenciales multipartidistas de Siria, la mayoría de los ciudadanos que ejercen este martes su derecho al voto en el país han optado por el actual mandatario, Bashar al-Assad, destaca PL.

Según datos preelectorales, hoy concurren a las mil 176 urnas distribuidas en mil 601 colegios electorales en casi todo el país algo más de 15 millones de siros mayores de 18 años.

De esa manera se garantiza que la mayor parte posible de la población pueda votar, en lo cual resulta determinante el hecho de que en el momento actual las fuerzas gubernamentales controlan la generalidad del territorio nacional, incluyendo las principales ciudades.

Dado que la jornada transcurre en un día laboral, los centros de votación se han distribuido por instituciones estatales, ministerios, e, incluso, se habilitaron en varias provincias instalaciones ambulantes para llegar a las zonas rurales más apartadas o con baja densidad de población.

En Damasco, desde las 07:00, hora local, comenzó un flujo ininterrumpido de ciudadanos a esos centros, donde se encuentran habilitados cubículos que garantizan la privacidad del voto, en tanto urnas plásticas translúcidas permiten atisbar su contenido en todo momento.

Mientras, las boletas, con un diseño general similar, presentan variaciones en cuanto a la ubicación de las fotos de los tres candidatos (Bashar Hafez al-Assad, Maher Abed al-Hafiz Hayyar, y Hassan Abd-Allah al-Nuri), de manera que nadie pueda argumentar ventaja o desventaja en la percepción de los electores.

Al respecto, Anas al-Hatib, miembro del Consejo Judicial Superior que supervisa las elecciones, explicó que además de observadores internacionales, hay un buen número de periodistas de medios internacionales y representantes de cada candidato observando el desempeño de los colegios electorales.

Ello, enfatizó, contribuye a la transparencia de los comicios, donde nadie está obligado a votar, pues es un acto puramente voluntario.

Y si bien la asistencia de los ciudadanos transcurría sin alteraciones, en Damasco, el Ejército hostigaba con artillería y la aviación de combate zonas periféricas desde donde los irregulares armados amenazaron con obstaculizar las elecciones con fuego de mortero, y quienes, de hecho, dispararon varios obuses contra barrios capitalinos.

La guerra en Siria, no obstante, ha tenido un afecto contrario a los deseos de la oposición, pues al polarizar los criterios políticos ha conducido a personas que anteriormente eran contrarias al actual presidente a apoyarlo ahora en las urnas como la alternativa más segura frente al terrorismo.

Así, criterios recogidos por Prensa Latina a pie de urna, previa garantía de anonimato por parte del periodista, muestran una clara tendencia de la población por Bashar al-Assad.

Voto por el Presidente (al-Assad) pues es el único que me va a devolver la seguridad en que vivíamos antes del conflicto, confesaba una estudiante universitaria, mientras otra damasquina, quien aunque se confesó opositora, también optó por darle voto a al-Assad porque «es la única manera que tengo de ir en contra de (Barack) Obama».

Por su parte, un trabajador de los medios de prensa razonaba que, independientemente de las promesas electorales de los candidatos, la campaña de al-Assad resultó imbatible, pues de su posición habla por sí solo el avance del Ejército Árabe Sirio en el terreno sobre las posiciones de los extremistas islámicos.

Sin embargo, el apoyo mayoritario no se hacía evidente únicamente en las opiniones verbales, sino por el gran por ciento que escogió hacer visible y público su voto marcando la boleta frente a todos.

Incluso, en la mañana se dieron casos como el de un anciano, elegante y de recia apariencia, quien en el centro de votación instalado en la Escuela Laica de la calle Bagdad, en Damasco, se pinchó un dedo para imprimir su huella con sangre bajo la imagen de al-Assad en la boleta.

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